Emisiones de CO2 por incendios forestales han sido sobrevaloradas

Los investigadores sostienen que hay algunos errores serios en las suposiciones acerca de qué proporción de cada bosque se quema realmente durante los incendios, un gran rango de variabilidad, y mucho menos carbono liberado de lo que se había sugerido

Autor:

Juventud Rebelde

Un estudio reciente en la Universidad Estatal de Oregón indica que algunas estimaciones previas sobre los impactos de los incendios forestales han sobrestimado el número de árboles vivos alcanzados por el fuego, y la cantidad de dióxido de carbono liberada a la atmósfera como consecuencia de ello.

La investigación se llevó a cabo en la cuenca del río Metolius, donde alrededor de un tercio (100.000 acres) del área se quemó en cuatro grandes incendios en 2002-03. Aunque en algunos estudios previos se asumió que el 30 por ciento de la masa de los árboles vivientes se consumía durante los incendios forestales, en el nuevo estudio se ha llegado a la conclusión de que sólo del 1 al 3 por ciento se consumió por las llamas.

Algunas estimaciones hechas por aquella época sugirieron que uno de los cuatro incendios, acaecido en 2003, liberó un 600 por ciento más de emisiones de carbono que cualquier consumo de energía y combustible fósil ese año en el estado de Oregón. Pero en este nuevo estudio se ha llegado a la conclusión de que los cuatro incendios combinados produjeron sólo aproximadamente el 2,5 por ciento de las emisiones anuales de carbono en ese estado.

Incluso en el 2002, el año más extremo en cuanto a incendios en la historia reciente, los investigadores estiman que todos los incendios forestales de Oregón emitieron sólo alrededor del 22 por ciento de las emisiones industriales y de combustibles fósiles en el estado, y ese porcentaje es mucho menor para la mayoría de los años, aproximadamente el 3 por ciento como promedio anual, en los 10 años que van de 1992 a 2001.

Los investigadores sostienen que hay algunos errores serios en las suposiciones acerca de qué proporción de cada bosque se quema realmente durante los incendios, un gran rango de variabilidad, y mucho menos carbono liberado de lo que se había sugerido anteriormente.

«Se necesita una nueva noción de lo que estamos llamando “pirodiversidad”, o variación amplia en cuanto a efectos y respuestas a los incendios», explica Garrett Meigs, del Departamento de Ecosistemas Forestales y Sociedad de la Universidad Estatal de Oregón.

Tomado de: http://www.amazings.com/ciencia/noticias/190310d.html

Información adicional en Scitech New

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