Animales al servicio del correo, el perro

Los canes dejaron su impronta en esta actividad en regiones heladas de nuestro planeta

Autor:

Prensa Latina

Si bien es cierto que al estudiar los animales que tuvieron un papel determinante en el desarrollo del correo a nivel mundial las palmas se inclinan por los caballos y las palomas, hay otros, que tienen un espacio por derecho propio. Entre ellos está    el mejor amigo del hombre.

El perro dejó su impronta en esta actividad en regiones heladas de nuestro planeta.

Las referencias al empleo de perros para tirar de trineos en las regiones de los hielos perpetuos son muy antiguas, remontándose a la acción de los Chuchkis, en la Siberia  Central, hace cuatro mil años.

Existen pruebas de que las poblaciones autóctonas de las costas de Alaska en el Océano Ártico, utilizaban de tres a cuatro perros para arrastrar sus toboganes hace unos dos mil años.

Hay referencias escritas al empleo de este noble animal en esa actividad en la literatura árabe del siglo X, en los relatos de Marco  Polo (siglo XII) y más recientemente en las descripciones del explorador noruego Fridtjof Nansen sobre el comportamiento de los llamados esquimales norteamericanos.

La presencia del perro como tirador de trineos que trasladaban correspondencia de un servicio postal organizado se remonta a finales del siglo XIX.

A medida que la población buscadora de minerales preciosos se incrementaba en el Yukón canadiense, la administración británica se vio en la necesidad de extender los servicios policiales y postales a ese alejado rincón del Dominio.

La Compañía Comercial, cuyos vapores navegaban por el río Yukón,  era portadora de la correspondencia hasta puntos costeros, la cual sería trasladada posteriormente hasta el interior del territorio utilizando trineos tirados por perros.

La primera oficina postal canadiense en el Yukón se estableció en Fort Cudahy, en la desembocadura del Río 40  Millas, bajo la dirección de C. H. Hamilton de la Compañía de Transporte y Comercio de Norteamérica.

Otro servicio postal conocido de la época lo brindó la Compañía de la Bahía del Hudson, siendo John Beargrease, indio de la tribu Chippewa, del Estado de Minnesotta,  el encargado de  transportar  el correo en la ribera norte del Lago Superior.

Solamente el enlace entre Seward y Nome, para transportar el correo a los mineros y regresar el oro que los mismos extraían para la salida al exterior, era de unos dos mil 200 kilómetros de recorrido y se hacía mediante trineos tirados por perros.

El desarrollo de la aviación y de las motos de nieve fueron minando la utilidad de los servicios de trineos tirados por perros en función del correo.

No obstante, en ocasiones los administradores de correos de esta parte norteña americana utilizaron el servicio en casos de emergencia.

La última ruta regular de este servicio fue cerrada en 1963 cuando Chester Noongwook, de Savoonga, en la Isla de San Laurence, retiró su equipo.

En esa ocasión, el Departamento de Correos de Estados Unidos le rindió un homenaje por el servicio prestado.

Como es lógico, la filatelia canadiense y la de Estados Unidos recogen este aspecto de diferentes formas.

Canadá, por ejemplo, produjo en la década del 40 del siglo pasado unos cachets para sobres con el nombre de    Alaska dog team post    que mostraban un trineo tirado por perros en función del correo, como se puede apreciar en sobres circulados en 1942.

En agosto de 1988 emitió cuatro sellos por el centenario del Club  Kennel canadiense que muestran cuatro razas de perros nativos de Canadá, incluyendo los usados para el tiro de trineos para transportar correspondencia.

La Administración Postal de Estados Unidos, por su parte, a través de diferentes emisiones nos permite conocer otras razas de perros utilizadas en este servicio, el tipo de trineo específico empleado al efecto, así como a personajes que en determinadas situaciones tuvieron que ver con este servicio.

En una emisión permanente de sellos para correo ordinario nos presenta, en el valor de 17 centavos, el trineo utilizado en este servicio y en el de 25 centavos a Jack London, afamado escritor que describiera la vida en Alaska y mencionara el uso los perros, al frente de trineos, para el servicio postal.

En 1984 emitió cuatro sellos en forma de bloque para reconocer a las razas de perros nativas y en el valor de 20 centavos junto a un Rough Collies, se puede apreciar al famoso Huskie de Alaska, quien durante años fuera el principal sostén de las rutas de correo en ese territorio.

Lo hasta aquí conocido es una razón más para que nos sintamos endeudados con el perro, por su aporte multifacético al desarrollo del hombre y nos unamos a las acciones diversas que se promueven para su cuidado y protección.

El autor es figura de mérito de la  Federación Filatélica Cubana y colaborador de Prensa Latina.

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