Regreso desde la muerte

Una explicación científica a las narraciones de quienes dejaron de existir por un instante —o se lo creyeron— y sintieron como «un desprenderte del cuerpo», un «estado de plenitud», o vieron «una luz deslumbrante al final de un túnel»

Autor:

René Tamayo León

Experiencias de cómo «el alma les abandonó el cuerpo», o de cómo «la vida completa le pasó frente a sus ojos», o del viaje hacia «una luz cegadora que podía verse al final de un túnel», son tres de las más recurrentes reflejadas en documentales, películas de ficción, novelas, cuentos y hasta reportajes periodísticos sobre la «vivencia postrera» de personas que estuvieron a punto de morir o fueron declaradas en muerte clínica pero «regresaron».

Hasta ahora, eran testimonios situados en el terreno de lo paranormal. Los más crédulos podían aceptarlo; los cartesianos, ponerlo en dudas; los escépticos, burlarse. Mas, nadie había sido capaz de ofrecer una explicación racional sobre las experiencias de personas que murieron por un instante —o se lo creyeron—.

Pero ya hay una respuesta. Y es de este mundo. Científicos de las universidades de Cambridge y Edimburgo descubrieron que se trata nada más y nada menos que de un proceso neurofisiológico.

«De una jugarreta del cerebro durante un suceso traumático, en el que está involucrado un funcionamiento anormal de la dopamina y del flujo sanguíneo», según el resumen de la investigación publicado en la revista Trends in Congnitive Sciences, reseñado por el diario digital www.lavanguardia.com.

En declaraciones a la revista Scientific American, que se hizo eco del estudio, Dean Mobbs, neurocientífico de Cambridge, indicó que incluso la sensación de estar muerto no se limita a las experiencias cercanas a la muerte, también se recrea en pacientes con el síndrome de Cotard o del «cadáver ambulante», y en etapas muy avanzadas de algunas enfermedades.

«Esto ocurre debido a cambios en la corteza parietal y prefrontal, la primera relacionada con los procesos de atención y la segunda con los delirios observados en males psiquiátricos como la esquizofrenia», explicó.

Además —agregó— «la sensación de dejar el propio cuerpo y flotar sobre el mismo en la habitación, son comunes al despertar o cuando se tiene una parálisis del sueño, en la que uno se siente paralizado al mismo tiempo que es consciente del mundo exterior».

Sobre el tópico de que al morir uno siente que «la vida le pasa frente a los ojos», como una especie de revisión de esta, la culpable puede ser una región cerebral que libera noradrenalina, una hormona del estrés que se libera sin control durante un trauma, apuntaba Scientific American, también citado por www.abc.com.

Los investigadores creen, además, que «algunos medicamentos y drogas como la ketamina pueden desencadenar euforia, experiencias extracorpóreas y alucinaciones. La ketamina afecta al sistema opioide del cerebro, el que puede activarse de forma natural cuando los animales son atacados o cuando un ser humano en específico sufre un gran trauma».

Respecto al tan traído y llevado «túnel de luz», este puede recrearse cuando el flujo sanguíneo y de oxígeno se agota en el ojo, algo que sí podría producirse ante una situación extrema cercana a la muerte, señalaron por último los expertos.

¿Qué estás pensando?

Investigadores de la Universidad de Washington lograron que pacientes epilépticos pudieran mover el cursor de una computadora con la mente, empleando la técnica llamada electrocortiografía (ECoG), que consiste en colocar electrodos en el cerebro para registrar la actividad de este, a fin de investigar las regiones que causan epilepsia.

El estudio fue publicado en la revista Journal of Neural Engineering. Según sus autores, tendrá grandes aplicaciones para las personas que perdieron la voz debido a una lesión cerebral o para los pacientes discapacitados.

El doctor Eric Leuthardt, líder del equipo, explicó que trabajaron con cuatro individuos que sufrían de epilepsia, a quienes les implantaron un electrodo en el cerebro para vigilar los impulsos de este ante los estímulos a los que se les sometió.

Los electrodos emitieron señales que fueron procesadas y almacenadas en una computadora, y los científicos descubrieron que el cerebro puede controlar con más de un 90 por ciento de precisión el cursor, según la reseña del artículo en www.eltiempo.com.

«Este es uno de los primeros ejemplos, en un grado muy pequeño, de lo que se llama lectura de mente», indicó Leuthardt.

Los científicos esperan poder insertar los implantes de forma permanente: «Queremos ver si podemos no solo detectar cuándo la persona está diciendo perro, árbol, herramienta o alguna otra palabra, sino también aprender cómo ve la mente lo que es la idea pura de ese concepto».

El crear una máquina capaz de leer el pensamiento es una idea que siempre ha rondado por la mente de muchos. Además de este adelanto en la Universidad de Washington, sus colegas de Berkeley acaban de diseñar un dispositivo capaz de reconstruir las imágenes que está viendo una persona a partir de los datos proporcionados por un escáner cerebral que analiza la actividad mental.

La máquina fue inventada por el neurólogo Jack Gallart. Funciona a partir de los datos proporcionados por un escáner de resonancia magnética funcional (FMRI), un procedimiento que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada mediante un resonador similar al utilizado para los exámenes de diagnóstico, pero con modificaciones especiales en el software y el hardware.

Las resonancias FMRI no requieren de la aplicación de inyecciones de sustancia alguna y se basan en la llamada vasodilatación cerebral local. Así, sin apenas métodos invasivos, la máquina de Gallart es capaz de reconstruir las imágenes que las personas están viendo a partir de los datos proporcionados por el FMRI.

En realidad, las imágenes obtenidas por el «Gallart-video» no son idénticas a las que ven los ojos de la persona en estudio, sin embargo, constituyen un gran avance en el propósito del ser humano de leer la mente de sus congéneres.

El mapa del placer o el kamasutra es una bobería

Saber lo que piensa el otro todavía necesita de tiempo y experimentos. Pero ya sí está listo lo que podríamos llamar el «santo grial» para conocer mejor las áreas de placer sexual femenino.

El Kamasutra es una bobería al lado de lo que ha logrado un grupo de expertos de la Universidad de Rutgers, EE.UU.: la primera «fotografía» de las zonas del cerebro que se activaban durante la estimulación del clítoris, la vagina y el cuello del útero, según la síntesis de la investigación publicada en la revista The Journal of Sexual Medicine.

«Hemos demostrado, por primera vez, que la estimulación de la vagina, el cuello del útero y el clítoris activan tres sitios distintos y separados en la corteza sensorial», declaró al diario español El Mundo el médico Barry Komisaruk, cabeza del equipo.

«Las tres representaciones —indicó— se agrupan en la misma región de la corteza sensorial, al igual que la estimulación de los genitales de los hombres activa zonas de esta área».

El mapa de las fuentes directas del placer sexual femenino también les permitió a los científicos descubrir, de forma «sorprendente» —según las palabras de Komisaruk— que la «autoestimulación del pezón activa no solo la región de la corteza sensorial que esperábamos, sino que también activa las mismas zonas que la región genital, lo que explicaría por qué algunas mujeres pueden tener orgasmos a través del tocamiento del área mamaria».

Auxiliados por un escáner cerebral, los investigadores de la Universidad de Rutgers verificaron, además, que en el proceso que conduce al orgasmo femenino intervienen hasta 30 zonas distintas del cerebro y que se despiertan áreas que tienen que ver con el tacto, la memoria, el placer y el dolor.

Komisaruk aclaró que «algunos expertos han afirmado que en la sexualidad femenina la principal fuente de placer la proporciona el clítoris, y que este goce es relativamente menor con la estimulación vaginal o del cuello uterino; sin embargo, nuestros hallazgos muestran que existe una fuerte activación sensorial producida por la estimulación de estas dos últimas zonas».

La investigación indica que cada una de esas zonas femeninas activa una parte concreta del cerebro; por lo tanto, son fuentes directas de placer.

Según el estudio, esta es «la base para un mejor entendimiento de cómo la manipulación genital se propaga de forma secuencial a través del cerebro a partir de la activación inicial de la corteza sensorial para “encender” a tiempo las regiones cerebrales que producen el orgasmo. Además, la corteza sensorial o sistema motosensorial procesa la información a partir de las células nerviosas vinculadas a diferentes partes del cuerpo».

Es decir —y según creo entender—, el mapa del placer sexual femenino puede ser todo el cuerpo de una mujer... Pero eso, ya yo lo sabía. Y no hace falta un escáner. Basta con los labios.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.