Planeta enano jugaba a las escondidas

Científicos logran observar por vez primera al Makemake, uno de los cuerpos celestes más pequeños y distantes del sistema solar. Imágenes captadas por el telescopio Hubble indican que Plutón es cada vez más rojo y que tiene una nueva luna

Autor:

Patricia Cáceres

A quienes no somos expertos en astronomía —ni aficionados a los misterios del universo— muchas veces nos cuesta imaginar que dentro de nuestro sistema solar aún existan planetas que han «escapado» a la potencia de los telescopios, y a la curiosidad y pericia de científicos de todo el mundo.

Tal es el caso de Makemake, un planeta enano descubierto en 2005 que permaneció en total incógnita hasta abril del año pasado, cuando cruzó por delante de una estrella distante y bloqueó su luz, lo cual le dio la oportunidad a los astrónomos de estudiarlo, a partir de los cambios en el resplandor de dicha estrella.

Según los resultados del estudio —publicados este 22 de noviembre en la revista Nature— se pudo comprobar por vez primera que el Makemake tiene una superficie extremadamente reflectante y que, al contrario de lo que se creía, carece de atmósfera.

Mundos con enanismo

La Unión Astronómica Internacional (IAU por sus siglas en inglés) aprobó en 2006 un nuevo esquema de clasificación para los planetas y objetos más pequeños de nuestro Sistema Solar.

Este incluye tres categorías: pequeños cuerpos del Sistema Solar (abarca a la mayoría de asteroides y cometas), los planetas tradicionales, mucho más grandes (como la Tierra, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno), y los enanos, de tamaño intermedio.

Tanto los planetas tradicionales como los enanos orbitan el Sol, y no como otros cuerpos que lo hacen alrededor de otros planetas, como es el caso de la Luna. Ambos deben ser lo suficientemente grandes para que su propia gravedad les haya provocado una forma esférica.

No obstante, al contrario que los normales, los enanos no han limpiado completamente su órbita de otros astros más pequeños, debido a que sus gravedades son más débiles.

Según el Observatorio Europeo Austral, actualmente solo se han detectado cinco planetas de este tipo en nuestro sistema solar, aunque se espera que el número crezca.

Uno de estos, Plutón, solía ser el más pequeño de los nueve tradicionales, pero fue degradado a enano en 2006. Los otros son Ceres, Makemake y Haumea, que orbitan el Sol en las zonas exteriores congeladas de nuestro Sistema Solar, en el Cinturón de Kuiper, después de la órbita de Neptuno. Y por último Eris, aún más distante.

Makemake era conocido en un principio como 2005 FY9. Fue descubierto unos cuantos días después de Pascua, en marzo de 2005. En julio de 2008 fue oficialmente bautizado con el nombre de Makemake (creador de la humanidad y dios de la fertilidad en la mitología de los nativos de la Isla de Pascua).

Pero no fue hasta 2011 que pudo ser visto en todo su esplendor, por apenas un minuto, cuando bloqueó la luz de la estrella distante Nomad 1181-0235723.

El español José Luis Ortiz, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, estuvo a cargo del equipo que estudió a Makemake, gracias a siete telescopios distribuidos en Brasil y Chile.

Se sabía que este planeta tenía una superficie equivalente a dos tercios de Plutón. Pero, luego de la detallada observación, se supo que su forma no es la de una esfera perfecta, sino que mide 1 430 kilómetros en una dirección y 1 500 en otra.

Los especialistas estiman que su densidad es de 1,7 gramos por centímetro cúbico, similar a la de Plutón, pero menos de un tercio de la de la Tierra.

Sin embargo, al decir de los expertos, el hallazgo más significativo está relacionado con su carencia de atmósfera.

Observaciones previas de este astro gélido habían mostrado que Makemake era similar a sus colegas enanos, llevando a algunos astrónomos a esperar que su atmósfera, de haberla, fuera parecida a la de Plutón.

«Cuando pasó por delante de la estrella y la bloqueó, esta desapareció y reapareció muy abruptamente, en vez de apagarse e iluminarse de manera gradual», afirmó Ortiz en Nature.

«Esto significa que el pequeño planeta enano no tiene una atmósfera significativa. El hecho de que no la tenga nos muestra todo lo que aún nos falta por aprender de estos cuerpos celestes misteriosos», subrayó.

La lejanía de Makemake con respecto a la Tierra ha hecho muy difícil su estudio durante años. Las nuevas observaciones solo fueron posibles porque pasó frente a una estrella, un evento conocido como ocultación estelar. No obstante el fenómeno es especialmente inusual en el caso del planeta enano, ya que se mueve en un área del espacio que cuenta con pocas estrellas.

Oportunidades excepcionales como la de Makemake han permitido a los astrónomos obtener mucha información sobre estos lejanos, pero importantes miembros del Sistema Solar. Y el hecho de que esta vez la exitosa observación haya sido realizada por un equipo coordinado desde varios lugares del sur de América, hace aún más valioso el logro.

Plutón «colecciona» lunas

El Telescopio Espacial Hubble descubrió recientemente una quinta luna orbitando el planeta enano Plutón. Ello ha provocado el asombro de los científicos, quienes se preguntan cómo un mundo tan pequeño puede tener una colección de satélites tan compleja.

La nueva luna, captada como un punto de luz en las imágenes del Hubble, al parecer es irregular en su forma y tiene un ancho de entre diez y 25 kilómetros. Hasta la fecha es conocida como P5, y podría develar nuevas pistas sobre cómo se formó y evolucionó el sistema de Plutón.

La versión más extendida sugiere que todas las lunas son restos de una colisión entre Plutón y otro objeto helado de mayor tamaño hace miles de millones de años.

Según Mark Showalter, líder del equipo que descubrió el nuevo satélite natural e investigador del Instituto Seti, de Estados Unidos, las lunas conforman una serie de órbitas perfectamente anidadas.

Caronte, la luna de mayor tamaño, fue descubierta en 1978. Las observaciones del Hubble descubrieron en 2006 otras dos, más pequeñas, bautizadas como Nix e Hydra. En 2011 fue hallada la cuarta, y se le dio el calificativo de P4.

La última luna —provisionalmente llamada S/2012 (134340) 1, o P5—, fue detectada en nueve conjuntos de imágenes separados, tomados por la cámara 3 del Hubble.

Actualmente una nave no tripulada de la Agencia Aeroespacial Estadounidense (NASA), conocida como New Horizons, se encuentra viajando hacia Plutón, a donde se espera que llegue en julio de 2015. Su misión es explorar este mundo lejano, sus satélites, y probablemente el Cinturón de Kuiper.

La sonda fue lanzada el 19 de enero de 2006, y se espera que pase a unos 10 000 kilómetros de Plutón y alrededor de 27 000 kilómetros de Caronte, antes de seguir su camino.

New Horizons enviará las primeras imágenes detalladas del sistema de Plutón, el cual es tan pequeño y distante que, incluso con el Hubble, es difícil ver los principales elementos de su superficie.

Más noticias plutónicas

Otras imágenes captadas por el Hubble indican que la brillantez y color de la superficie de Plutón está cambiando y que ahora es un 20 por ciento más rojo de lo que solía ser.

Según BBC Mundo, los expertos de la NASA explican que ello se debe a que su superficie helada cambia cuando el planeta entra en una nueva fase de su órbita, de 248 años de duración.

Las nuevas imágenes del Hubble muestran que el nitrógeno congelado está haciendo más brillante la superficie en el norte y más oscura en el sur. Los científicos dicen que es probable que estos cambios sean consecuencia del derretimiento de hielo de la superficie en el polo iluminado por el Sol y después el recongelamiento en el otro polo.

Pese a la intensidad de su coloración, los astrónomos indican que el cuerpo enano sigue teniendo una superficie extremadamente fría, de menos 233 grados Celsius.

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