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Apuesta por órganos artificiales

El hombre devela los secretos de la vida tras la innegable necesidad de salvarla. Por ello en la Medicina emergen nuevas técnicas de trasplante de órganos que prometen llegar con éxito al salón de operaciones

Autor:

Randy García

Los trasplantes de órganos constituyen una de las mayores preocupaciones de la Medicina moderna. La insuficiente disponibilidad de donantes, el riesgo operatorio inherente a este procedimiento quirúrgico y el posible rechazo en el organismo del paciente hacen que las listas de espera sean tan largas como dolorosas.

Pero la ciencia va camino a mitigar tal sufrimiento. Un equipo del Massachusetts General Hospital, en Estados Unidos, logró trasplantar por primera vez un riñón artificial a una rata.

El estudio fue dado a conocer por la revista especializada Nature Medicine y demuestra que un órgano modificado químicamente por el hombre puede al menos funcionar cuando se coloca en un animal.

El órgano se ve exactamente igual que un riñón, con su compleja red de vasos sanguíneos y conductos de drenajes.

Para lograr tal precisión los especialistas tomaron un riñón de rata y usaron un compuesto similar al detergente para despojarlo de las células viejas.

Antes de trasplantarlo, el riñón fue guardado 12 días en un horno especial que simulaba las condiciones del cuerpo de la rata.

James Gallagher, reportero de salud de la BBC, explicó que el riñón se reconstruyó con células del paciente, en este caso, la rata receptora. «La mayoría de los órganos disponibles son rechazados, pero ahora podrían ser usados como plantillas para los nuevos», dijo.

Una vez dentro del cuerpo del animal, la efectividad del riñón disminuyó un cinco por ciento. No obstante, Harald Ott, el jefe de la investigación, le explicó a la BBC que restaurar una pequeña parte del funcionamiento normal puede ser suficiente.

«Si el paciente está recibiendo hemodiálisis, el funcionamiento del diez al 15 por ciento de un riñón sería suficiente para independizarlo del tratamiento», explicó.

Hay un gran potencial en esta técnica, afirmó. «Si piensas solo en Estados Unidos, tenemos 100 000 pacientes esperando por un riñón, y solo hay disponibles unos 18 000 al año».

Ante el resultado positivo del experimento, los especialistas en medicina regenerativa aseguran que esta es un área muy prometedora.

La generación artificial de órganos —afirman— traerá grandes ventajas, puesto que en caso de trasplante el tejido se correspondería con el del paciente, por lo que no serían necesarios fármacos inmunosupresores, y aumentaría en gran medida el número de órganos disponibles.

Sin embargo, antes es necesario que la técnica tenga un mayor nivel de efectividad y que los investigadores sean capaces de probar su funcionamiento por un largo período de tiempo.

Soluciones inmediatas

Como la «fabricación» de órganos pudiera tardar un tiempo, al menos hasta que sea segura, científicos del Reino Unido y Estados Unidos han presentado nuevas técnicas que mejoran las posibilidades de realizar con éxito un trasplante de riñón convencional.

Uno de los métodos fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Louisville y el Hospital Northwestern Memorial, en Chicago, Estados Unidos, el cual demuestra que una inyección de células madre de un donante vivo al paciente que recibe el trasplante evita la necesidad de tomar fármacos supresores del sistema inmune para no rechazar el órgano.

El hallazgo, publicado en la revista Science Translational Medicine, podría tener un enorme impacto en la ciencia de trasplantes, pues evitaría que los pacientes necesiten tomar durante el resto de su vida los fármacos supresores del sistema inmune, y con ello evadiría los efectos secundarios de estos medicamentos como la hipertensión, diabetes o infecciones graves.

El estudio se aplicó en ocho pacientes, en los cuales el órgano provenía de un donante vivo, al que se le extrajeron las células madre de la sangre. El receptor, por su parte, fue sometido a radioterapia y quimioterapia para inhabilitar su sistema inmune. Dos días después del trasplante se le inyectaron las células madre.

Al decir de los expertos, esta técnica también podrá utilizarse eventualmente con otros órganos.

Paralelamente se introdujo en el campo otro método ideado por científicos de la Universidad de Leicester, Inglaterra.

Según la BBC, la técnica, llamada perfusión normotérmica, consiste en oxigenar la sangre del donante, lo que mejora la función de sus riñones en caso de que puedan estar algo dañados por la hipertensión o la diabetes.

El procedimiento fue comprobado en 17 pacientes, y mejoró la calidad de los órganos e incluso logró que riñones dañados, que previamente habrían sido rechazados para trasplante, fueran utilizados con éxito.

El profesor Mike Nicholson, quien dirigió el estudio, reveló que «la perfusión normotérmica permite reintroducir gradualmente el flujo sanguíneo al riñón donado fuera del cuerpo en forma controlada», lo que revierte gran parte del daño que causa el almacenamiento en frío del órgano, y ofrece una oportunidad única para tratar los riñones con agentes antiinflamatorios u otros fármacos antes de completar el trasplante.

«La perfusión normotérmica nos permitirá ahora llevar a cabo un análisis crucial de viabilidad en estos órganos, bombeándoles sangre para confirmar si funcionan adecuadamente y poder usarlos en el trasplante», añadió Nicholson.

Los expertos creen que solo en el Reino Unido el procedimiento sumará unos 500 órganos cada año para satisfacer la lista de espera de trasplantes, lo que supone la reducción en más de un diez por ciento del listado.

El reactor de la vida

En Rusia, científicos desarrollan un complicado proceso para reemplazar todas las células del corazón. Pretenden construir una especie de carcasa que se llenará con células vivas y sanas, para así constituir un corazón artificial.

Si bien el proyecto es ambicioso, para desarrollarlo cuentan con un avanzado equipo que acaba de recibir el Centro de la Medicina Regenerativa de la ciudad de Krasnodar, bautizado como «reactor de la vida», que garantizará material para la trasplantología en ese país.

En el mundo solo otros diez laboratorios disponen de este dispositivo.

Al frente de la investigación se encuentra Paolo Macchiarini, uno de los expertos más destacados del campo, y quien realizara exitosamente el primer trasplante de órgano sintético del mundo, en el que se implantó una tráquea sintética creada por científicos británicos y suecos, que después fue cubierta con células madre procedentes del paciente.

De momento, los científicos rusos solo realizan pruebas con órganos de animales. Pero próximamente se procederá a reconstruir la tráquea y así avanzar a órganos de funcionamiento más complejo como los pulmones y el corazón.

Luz en el vientre

Derya Sert, joven turca de 22 años, como una de cada 5 000 mujeres en el mundo, nació sin útero. Pero hoy tiene dos meses de embarazo.

Reconocida por los doctores como un «milagro médico», Derya se convirtió en agosto de 2011 en la primera mujer en recibir un trasplante de útero.

Sus médicos esperaron 18 meses antes de proceder a la implantación del embrión para asegurarse de que el órgano trasplantado mantuviera un funcionamiento normal. Y finalmente procedieron a realizar la fertilización in vitro en el Hospital Universitario de Akdeniz, en la provincia de Antalya, al sur de Turquía.

Tan favorable ha sido la evolución de la joven, que en unos siete meses podrá cumplir su deseo de ser madre, lo que revive la esperanza en las mujeres de todo el mundo incapacitadas para dar a luz.

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