Energía eólica: limpia y renovable (+ Infografía)

Generar electricidad con el viento no emite gases de efecto invernadero, no utiliza agua ni interfiere en la producción de alimentos. Los aerogeneradores hacen menos ruido que una oficina bulliciosa y matan menos aves que los autos y las líneas eléctricas

Autor:

Juventud Rebelde

La magia de la televisión nos ha permitido «visitar» los parques eólicos que hay en Cuba y otros lugares del mundo. Cuál no habría sido el asombro de Don Quijote y Sancho Panza ante los enormes aerogeneradores de hoy, cuya altura llega hasta los 100 metros y sus aspas son más largas que las alas de un avión Airbus 380.

Estas máquinas, conocidas como turbinas eólicas, convierten la energía cinética del viento en energía eléctrica. Para aumentar su potencia y la energía eléctrica que entregan, la altura de las torres y el diámetro del rotor son cada vez mayores. Grandes inversiones en investigación, desarrollo e innovación tecnológica apoyan el desarrollo eólico global.

Desde hace casi 1 300 años, la humanidad ha transformado la energía cinética del viento en energía mecánica útil. Esto permitió los desplazamientos fluviales y marítimos y después el funcionamiento de los molinos de granos. Hoy la energía eólica se aprovecha para el bombeo de agua con los molinos de viento, para la generación eléctrica con aerogeneradores e incipientemente para mover barcos mercantes en sus viajes interoceánicos usando parapentes.

El avance en el uso de la energía del viento para generar electricidad es extraordinario. Según la Asociación Mundial de Energía Eólica (WWEA, por sus siglas en inglés), al cierre de 2012 se habían instalado 282 275 MW (megawatt) de potencia eólica en el mundo, con una generación de 580 TWh (terawatt-hora) de energía eléctrica. Esto es más del tres por ciento de toda la electricidad producida en el mundo.

China ocupa el primer lugar en potencia eólica instalada con 75 324 MW. Le siguen EE.UU. y Alemania. Con la entrada de Islandia al «club eólico», ahora son cien los países y territorios que usan esta fuente para producir electricidad. Cuba ocupa el puesto 69 con 11,7 MW de potencia eólica instalada y se dan pasos en la construcción de un parque eólico de 51 MW al norte de la provincia de Las Tunas, muestra del impulso que reciben las energías renovables en el país. Se ha identificado un potencial de 630 MW con elevado factor de capacidad, que podrían instalarse en los próximos años. La WWEA estima que para 2020 habrá cerca de un millón de megawatt eólicos instalados en el mundo.

Dinamarca es hoy el país con mayor potencia eólica por persona, con 752,6 W. El archipiélago de Guadalupe, en las Antillas Menores, es el territorio con mayor potencia eólica instalada por área terrestre con 361,2 kW/km2. Por falta de área terrestre, algunos países como Dinamarca miran al mar para avanzar en sus programas de desarrollo eólico. Allí, donde no existen árboles, edificios u otros obstáculos que produzcan turbulencias, los vientos son más intensos y soplan de un modo más constante. Los pequeños aerogeneradores para soluciones aisladas son cada vez más utilizados y al final de 2010 se habían instalado 443,3 MW en todo el mundo, generándose unos 382 GWh (gigawatt-hora). La opción eólica es atractiva por su carácter renovable y además desde el punto vista ambiental, por lo que está llamada  a participar notablemente en la matriz energética cubana y global para enfrentar los retos del desarrollo sostenible.

*El autor es especialista de Cubaenergía y miembro de Cubasolar.

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