¿Granos de agua contra la sequía?

Científicos afirman que es posible concentrar la lluvia en pequeñas esferas en forma de gel para hidratar los cultivos en terrenos áridos. Crean también semillas más resistentes a períodos de seca, y una botella que se rellena automáticamente con el líquido vital

Autor:

Patricia Cáceres

Las intensas y cada vez más prolongadas sequías han sido motivo de alarma en los últimos años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de

tres mil millones de personas en el mundo —casi una de cada dos— viven en lugares donde escasea el agua, con una demanda que aumenta drásticamente en relación con la disponibilidad de suministros.

Se estima que la mayor parte del agua que usamos se emplea en la irrigación de los cultivos. Es por ello que algunos han visto con muy buenos ojos un material desarrollado en México, que promete superar el desafío de cosechar alimentos en condiciones de extrema aridez.

Se trata de la «lluvia sólida», una invención del ingeniero químico mexicano Sergio Rico Velasco, capaz de absorber grandes volúmenes de agua y expulsarla lentamente durante años, permitiendo así que las plantas sobrevivan hasta en las más duras sequías.

Según explicó Rico Velasco en entrevista concedida a BBC Mundo, en los años 70 el Departamento de Agricultura de Estados Unidos desarrolló un producto absorbente hecho con un tipo de almidón al que denominaron «supersorbedor», y cuyo uso más extendido y comercial fue en pañales desechables.

Sin embargo, con la fórmula él desarrolló un proyecto mucho más ambicioso: granos de un polímero absorbente del tamaño de un grano de azúcar, que ionizan moléculas del agua y la concentran en pequeñas esferas en forma de gel.

Cada uno de estos pequeños granos —dijo— es capaz de aumentar hasta 500 veces su tamaño original y mantener sin cambios las propiedades y características del agua.

Un kilogramo del material—añadió— es suficiente para solidificar 500 litros de líquido acuoso. Este se coloca bajo tierra en campos de cultivo y expulsa el agua lentamente.

Esto permite que las raíces de las plantas permanezcan hidratadas y crezcan durante meses sin lluvia natural o los sistemas tradicionales de riego.

Normalmente la mayor parte del agua y minerales de la tierra se filtran al subsuelo. Los polímeros, en cambio, pueden retenerla hasta por diez años. Una vez que  se agota el líquido que contienen vuelven a llenarse con un mínimo riego, precisó.

La empresa Lluvia sólida, fundada por el ingeniero químico mexicano, asegura que funcionarios gubernamentales ya han hecho pruebas con el producto y que observaron cómo las cosechas podían incrementarse en un 300 por ciento cuando este se añadía a la tierra.

En opinión del experto, podríamos estar frente a una solución para la sequía que padece México, la más intensa en los últimos 60 años y que afecta a 19 de los 32 estados del país.

Además, el material podría ser sumamente útil para combatir incendios forestales, conservar jardines urbanos, reforestar bosques y parques, e incluso se valora su aplicación para tratar aguas residuales o contaminadas.

Algunos escépticos

El investigador Edwin González, vicepresidente de la empresa Lluvia sólida, insistió en que el polímero modificado es completamente natural y no daña la tierra, incluso aunque se utilice por muchos años.

«Nuestro producto no es tóxico, está compuesto de una bioacrilamida. Después de desintegrarse, la sustancia se convierte en parte de la planta», afirmó el directivo.

No obstante, hay quienes ponen en tela de juicio la efectividad y pertinencia de la fórmula.

Una de ellas es Linda Chalker-Scott, investigadora de la Universidad del estado de Washington, Estados Unidos, quien explica que no hay evidencias científicas que sugieran que el material pueda retener agua durante un año o mantenerse durante una década en la tierra.

Según afirma, un «problema práctico es que el gel puede causar tanto daños como beneficios. A medida que se va secando, absorbe el agua de su alrededor con más fuerza. Eso significa que comenzará a tomar agua directamente de las raíces de las plantas», ahondó.

Para probar su punto de vista, Chalker-Scott realizó un estudio con árboles trasplantados y observó que el abono de viruta de madera era más barato y tan efectivo como añadir materiales en polvo o en gel a la tierra.

Pese a estas afirmaciones, el vicepresidente de Lluvia sólida, Edwin González, sostiene que su polímero es diferente.

«En los últimos tres o cuatro años han surgido otros competidores. Los que no duran tanto son los de sodio, no absorben demasiado. Los de potasio, como el nuestro, son considerados los mejores productos», subrayó.

Si bien la ciencia aún tiene dudas sobre los beneficios de esta iniciativa, González asegura que su compañía ha estado inundada de preguntas y pedidos desde distintas naciones como la India y Australia, e incluso Reino Unido.

Semillas a prueba de todo

Otra buena noticia para las víctimas de la sequía proviene de Argentina, donde un grupo de científicos identificó recientemente un gen que, al incorporarse a algunas plantas, las hace más resistentes a la carencia de agua.

Se trata del HAHB-4.2, obtenido del girasol, que también hace a los cultivos más tolerantes a la salinidad del suelo.

La investigadora responsable del hallazgo, Raquel Chan, del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, prefiere no mostrarse demasiado optimista con los resultados; al menos por el momento.

«Si bien es cierto que en algunas pruebas se logró aumentar hasta el ciento por ciento la productividad del cultivo, en promedio diría que la mejora es cercana al 20 por ciento», afirmó.

Aun así, la especialista confirma que se trata de un incremento significativo, que podría tener un fuerte impacto en la producción mundial de alimentos.

Al decir del Gobierno de Argentina, este hito de la ciencia podría duplicar la productividad de soja, trigo y maíz.

Pero, aunque el hallazgo ya ha sido patentado en países como Argentina, Brasil, China, Estados Unidos e India, para que la nueva tecnología pueda ser comercializada primero debe obtenerse la habilitación en cada país, lo cual podría demorar hasta el 2015, explicó la científica.

«Para otorgar el permiso, los organismos nacionales buscan que se cumplan tres pautas: que el producto genéticamente modificado no tenga elementos tóxicos, que sea nutricionalmente equivalente al producto original y que no cause un daño al medio ambiente», resumió.

En tal sentido, la organización de defensa del medio ambiente Greenpeace advirtió sobre el efecto que podría tener para el ecosistema la aplicación de esta tecnología.

Al decir del organismo, la nueva semilla transgénica fomentará la deforestación de bosques del Chaco argentino y regiones como la Patagonia, un problema que sufre esa zona desde 1990, cuando comenzó la introducción de semillas transgénicas.

El pronunciamiento de Green-peace fue rebatido por Raquel Chan, quien explicó que la tecnología podría servir para aumentar la producción en zonas donde ya existe soja y otros cultivos, por lo cual no tiene por qué generar la degradación de bosques.

«Son las autoridades las que deberán cuidar el medio ambiente y delimitar las zonas de cultivos para evitar la deforestación», enfatizó.

Inspirados en la naturaleza

La empresa estadounidense NBD Nano asegura ser capaz de crear una botella que se rellena automáticamente con agua a un ritmo de hasta tres litros por hora.

La invención, que aún se encuentra en una fase inicial, está inspirada en un escarabajo del desierto de Namibia, capaz de captar la humedad presente en el aire, condensarla en su lomo y luego almacenarla.

Al parecer, lo que intenta la firma es cubrir la superficie de la botella con materiales hidrofílicos (que atraen el agua) e hidrofóbicos (que repelen el agua). Además, se instalará un tipo de ventilador para que el aire pase a través de la superficie de la botella, y este luego se condense y almacene en el interior.

«Estamos creando litros por día y de forma poco costosa. Puedes dárselo a una comunidad en el África subsahariana y en otras regiones secas del mundo. Y si puedes hacerlo de forma suficientemente barata, entonces realmente puedes tener un impacto en el entorno», expresó Miguel Gálvez, cofundador de la empresa NBD Nano.

Según el experto Erik Harvey, de la organización sin ánimo de lucro WaterAid, en algunos países ya se emplean aparatos de condensación de la humedad del agua en tejados. Pero estas tecnologías consumen grandes cantidades de energía para producir pequeñas cantidades de agua.

El prototipo de NBD Nano parece ser mucho más eficiente energéticamente, aunque todavía no podrá satisfacer las necesidades de una comunidad entera, recalcó.

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