La ciencia del catarro

Especialistas en Virología creen estar muy cerca de encontrar una vacuna universal contra la gripe. Descubren también que el virus «sabe» qué tiempo necesita para multiplicarse dentro del organismo, y que la inyección para contrarrestarlo puede ser más efectiva en dependencia de la hora del día en que se aplique

Autor:

Patricia Cáceres

Fiebre súbita, malestar muscular, cefalea, tos seca, dolor de garganta y gran cansancio físico. A nadie le cuesta reconocer que estos son los síntomas habituales de la gripe, una enfermedad muy común, considerada por algunos «inofensiva», que cada año cobra en el mundo entre 250 000 y 500 000 vidas.

Pese a los esfuerzos de la comunidad científica internacional, aún no se dispone de una vacuna efectiva contra esta pandemia, que casi siempre combatimos con los tradicionales «mejunjes» que nos prepara la abuela.

El virus de la gripe tiene la particularidad de estar en constante mutación. De ahí que las vacunas para combatirlo desarrolladas hasta ahora tengan una vida muy efímera.

Pero un equipo de expertos en Virología del Imperial College, de Londres, pudiera crear una vacuna universal contra esta infección.

La nueva investigación, publicada en la revista británica especializada Nature Medicine, sugiere que la clave de una vacuna universal está en el interior del núcleo del virus, que es común a muchos tipos de gripe.

Según el estudio, una parte específica de nuestro propio sistema inmune, llamada células T, es capaz de reconocer las proteínas del núcleo del virus y provocar una respuesta inmune. Hasta ahora —afirman— las vacunas solo eran capaces de atacar la superficie.

Aseveran los científicos que se trata de un enfoque novedoso con respecto a vacunas precedentes, como la triple vírica, cuya función principal era desencadenar la producción de anticuerpos para contrarrestar virus invasores.

Para demostrar su teoría los expertos utilizaron el virus de la gripe suina, que no es más que una mezcla de las gripes aviar y porcina.

Se valieron de 342 empleados y estudiantes voluntarios del Imperial College, de Londres, en los cuales compararon los niveles de células T al comienzo de la pandemia con los síntomas de la gripe.

Los resultados revelaron que en la medida en que eran mayores los niveles de células T en los pacientes, más leves eran los síntomas de la gripe.

A diferencia de las estructuras externas del virus de la gripe, que cambian regular y rápidamente para crear nuevas cepas de virus y defenderse de los ataques del sistema inmune, los investigadores alegan que las estructuras internas cambian muy poco y muy lentamente.

Por eso —indican—, si se logra desarrollar una vacuna que incremente los niveles de células T para atacar estos péptidos internos se podrá obtener inmunidad para todas las cepas de gripe.

«Conocemos el subgrupo exacto del sistema inmune y hemos identificado los fragmentos claves en el núcleo interno del virus», explicó a la BBC el líder de la investigación, profesor Ajit Lalvani.

Hemos logrado establecer un «plan de acción» para una vacuna universal, subrayó el especialista, quien cree que haya que esperar unos cinco años para lograr obtener una vacuna efectiva. «Conocemos cómo y qué debe tener la vacuna, así que ahora tenemos que seguir trabajando para lograrlo», precisó.

En opinión del profesor de Virología John Oxford, de la Queen Mary University de Londres, aunque el descubrimiento es un «paso importante» requerirá de un «largo camino» hasta que se pueda obtener una vacuna universal que funcione.

Por su parte, la profesora Sarah Gilbert, que también trabaja para la creación de una vacuna universal contra la gripe en el Instituto Jenner de Oxford, afirmó: «El nuevo hallazgo contiene información sobre las características precisas de las células T que protegen contra la gripe. Y esta información será útil a la hora de evaluar la respuesta inmunológica cuando se hagan pruebas con vacunas contra la gripe, diseñadas para proveer de protección»

Un reloj defectuoso

Investigadores del hospital Mount Sinai, en Nueva York, Estados Unidos, descubrieron recientemente que la gripe «sabe» qué tiempo necesita para multiplicarse dentro del organismo antes de pasar a infectar a otra persona.

Según el estudio, publicado en Cell Reports, un virus consta de solo diez partes, mientras que una célula está hecha de 25 000. Para multiplicarse necesita «robar» a las células. Es aquí donde el tiempo es oro, afirman los autores.

«Si imaginamos a un ladrón de bancos, para tener éxito tendría que entrar, acceder a la caja fuerte y sacar una cantidad considerable de dinero. En el proceso activará algún tipo de alarma que hará que la policía aparezca. Un buen ladrón sabe cuánto tiempo tiene antes de que llegue. Es muy similar con la gripe», explicó el jefe de la investigación, el doctor Benjamin TenOever.

Al decir del experto, el virus de la gripe sólo tiene ocho horas para actuar antes de que el sistema inmune entre en acción. La nueva investigación revela que, a partir de una rareza en nuestras células, el virus acumula lentamente una proteína en particular que necesita para salir de la célula y multiplicarse, antes de buscar otro cuerpo humano. Esta rareza o «error» le permite saber el tiempo que tiene para infectar.

«Si creas una droga que bloquee este compuesto, podrás interferir con el reloj del virus y no tendrá la capacidad de saber cuánto tiempo está en una célula. De esta forma trabajará más lento y permitirá que el sistema inmune ataque», declaró TenOever.

Este resultado, dijo, podría ayudar a crear vacunas más eficientes para combatir la gripe. Un camino sería identificar el compuesto que crea el error en el virus para que se pueda combatir con medicamentos, añadió.

«Si creas una vacuna con un virus cuyo reloj está defectuoso, podrías educar al sistema inmune a actuar contra la gripe antes de que se multiplique», concluyó.

Medida simple y barata

Las vacunas contra la gripe pueden ser más efectivas en dependencia de la hora del día en que se apliquen, según especialistas del Consejo de Investigación Médica (MRC) del Reino Unido.

En declaraciones a la BBC, la profesora Lord Janet Lord, quien dirige el estudio, dijo que la hipótesis surgió por accidente, tras observar a unos 150 pacientes.

«Un colega descubrió que la respuesta a la vacunación variaba según la hora del día. Los hombres tienden a mostrar una mejor respuesta en la mañana y las mujeres en la tarde», informó en la publicación oficial del MRC.

«No estamos seguros de a qué se debe esto, pero creemos que es debido a las hormonas», subrayó Lord, quien afirma que los niveles hormonales en el organismo cambian a lo largo del día en un patrón predecible y cíclico.

Para corroborar la teoría, los científicos reclutaron a 300 pacientes de clínicas generales en Birmingham, Inglaterra, que recibirán su vacunación rutinaria contra la gripe (en la mañana si son hombres, y en la tarde si son mujeres).

«Ahora repetiremos el experimento en un ensayo más amplio para probar si los cambios diurnos en la respuesta a la vacuna se deben a variaciones en las hormonas del estrés o las citoquinas (conjunto de proteínas que regulan interacciones de las células del sistema inmune)», precisó la profesora.

«Ya hemos logrado un avance y esperamos contar con suficientes pacientes en el estudio para poder confirmar si esta medida simple y barata de cambiar la hora de la cita de vacunación puede lograr una verdadera diferencia», agregó.

¿Gripe o resfriado?

Conocer las diferencias entre el resfriado común y la gripe, resulta vital para aplicar a tiempo un tratamiento médico y evitar complicaciones como la neumonía.

El resfriado es una infección leve de nariz y garganta causada por más de 200 tipos distintos de virus, mientras que la gripe es una infección de las vías respiratorias derivada del virus influenza.

Para reconocer si estamos ante una u otra enfermedad basta con observar los síntomas. Le proponemos a continuación un breve examen para salir de dudas, publicado en el diario español ABC:

El paciente padecerá un resfriado si las respuestas a las siguientes preguntas son positivas.

1- Tienes congestión nasal, dificultad respiratoria, estornudos y tos.

2- No aparece fiebre al tomar la temperatura corporal o es entre 37,5 y 37,9 grados Celsius.

3- Existe foco de dolor en faringe.

4- La aparición de los síntomas son paulatinos entre uno y tres días.

5- Suele durar entre dos y cinco días y la recuperación es rápida.

El paciente estará infectado por el virus de la gripe si:

1- En su fase central tiene fiebre alta por encima de los 38,5 grados Celsius.

2- No existe o es menor la congestión nasal aunque puede aparecer dolor leve de garganta y tos.

3- No hay signos focales de infección pero sí dolor de cabeza, muscular y gran cansancio físico.

4- El inicio es brusco. Los síntomas empiezan de manera súbita.

5- En la mayoría de los casos la recuperación es total en una semana, aunque puede prolongarse hasta los 15 días.

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