Niños y jóvenes en defensa de los manglares

Un proyecto para la capacitación de los residentes en el montañoso municipio de Guamá, con gran peso entre las nuevas generaciones, avizora cambios en la conciencia ciudadana a favor del correcto uso de los recursos naturales en esas comunidades

Autor:

Odalis Riquenes Cutiño

SANTIAGO DE CUBA.— Los niños y jóvenes del costero municipio de Guamá se han apropiado de información y conocimientos sobre la importancia de los manglares, primera línea de defensa del litoral, que ya se traduce en acciones para la eliminación de amenazas, como la tala y quema indiscriminadas y la agresión de animales domésticos, que entre otras causas, han contribuido allí a la pérdida de una importante área de estos ecosistemas.

Tales son los resultados de un proyecto para la capacitación de los residentes en el montañoso municipio, con gran peso entre las nuevas generaciones que, concluido ya, avizora cambios en la conciencia ciudadana a favor del correcto uso de los recursos naturales en esas comunidades.

Así se pudo conocer durante la presentación del libro Crecer junto al manglar, texto de la  Máster en Ciencias Yanet Cruz Portorreal, profesora investigadora del Centro de Estudios Multidisciplinarios de Zonas Costeras, de la Universidad de Oriente, que reúne las tres propuestas de manejo integrado confeccionadas en esta oriental provincia para el cuidado de los manglares existentes en sus costas, primeros estudios sobre el tema que se hacen en este lado cubano.

Según la joven investigadora, el libro es también un resumen de la metodología para la evaluación del estado de salud de los manglares utilizada nacionalmente, pero modificada para una comprensión más fácil y sencilla por parte de los niños y jóvenes a los que está dedicado este material.

Los manglares son una formación boscosa que crece de manera general en el medio salino donde ocurre el intercambio de aguas dulce y salobre, y que tiene adaptaciones especiales para vivir en este espacio.

Son ecosistemas diversos, ricos y muy importantes, porque constituyen la primera línea de defensa ante fenómenos hidrometeorológicos extremos. Ante la ocurrencia de inundaciones costeras impiden la penetración de salinidad tierra adentro y exportan mucha materia orgánica a los arrecifes de coral y los pastizales marinos, además de ser refugio para muchas especies marinas en los primeros estadios larvales y de una enorme diversidad de peces, crustáceos, moluscos. De ahí su importancia a nivel mundial y la necesidad inmediata de su conservación.

Por la extensión en sus costas, Cuba ocupa el noveno lugar en la lista de países que presentan manglares, y la protección de estos ecosistemas en el actual contexto de cambio climático constituye una prioridad.

El estado de conservación varía en el país. La construcción de pedraplenes y el desarrollo turístico ha afectado considerablemente su preservación, y las intensas sequías también han contribuido a su disminución.

Las acciones cubanas en defensa de los manglares y para la gestión integrada de los recursos en los ecosistemas costeros dieron vida  desde el pasado 18 de mayo a la VII Conferencia  Internacional de Manejo Integrado de Zonas Costeras (CARICOSTAS), recién clausurada aquí, como parte de la  Primera Convención Internacional de Ciencias Sociales y Ambientales, convocada por la Universidad de Oriente.

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