Freno a la desmemoria

El alzheimer constituye la sexta causa de muerte en el país entre los mayores de 60 años. Un reciente estudio despunta como esperanzador tratamiento para este mal

 

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

Según la Organización Mundial de la Salud, con una incidencia de entre un 60 y un 70 por ciento de los casos de demencia, el alzheimer —caracterizado principalmente por el deterioro cognitivo y los trastornos conductuales—, es hoy una de las enfermedades degenerativas mortales más comunes. Tal es su presencia en la comunidad global, que algunos especialistas estiman que para 2030 el número de pacientes podría duplicarse hasta 74 millones, y solo 20 años después, en 2050, ascender a 131 millones.

Ante esta realidad, en mayo pasado medios nacionales reflejaban la solicitud presentada por el Centro de Inmunología Molecular (CIM) para comenzar un ensayo clínico con la NeuroEpo, producto cien por ciento de producción nacional, para lograr un retardo en las principales manifestaciones de este mal.

Según explicó a JR el Doctor en Ciencias Daniel Amaro González, jefe del Área de desarrollo y tecnología del CIM y gerente del Proyecto NeuroEpo, el medicamento se basa en una hormona (Eritropoyetina) modificada para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, cuya eficacia quedó recientemente demostrada en pacientes con ataxia.

Identificado como ensayo clínico II-III, porque además de probar su efecto y seguridad pretende demostrar su eficacia, el estudio incluye a más de cien pacientes en estadíos tempranos de la enfermedad y tiene carácter multicéntrico, con la participación de tres instituciones hospitalarias: el Instituto de Neurología y Neurocirugía, el hospital general docente Juan Portuondo, de San Antonio de los Baños y el Centro de Investigaciones Clínicas.

«Lo ideal sería tratar a las personas en la etapa prodrómica, donde ya tienen los signos, pero aún no están enfermos; no obstante, esta misma condición dificulta evaluar el impacto del producto. Hasta ahí pretende avanzar la comunidad científica: lograr un medicamento que demore el paso a la enfermedad, pero aún damos los primeros pasos», aseguró.

En este sentido, el diseño del protocolo prevé una fase de inducción del producto, regido por el tratamiento intensivo que recibirán los pacientes durante un período de tiempo; y una segunda etapa que buscará la conservación de las concentraciones del producto en sangre a través de la inoculación de dosis de mantenimiento. «Es importante aclarar, que este proceder puede confundir al producto con un medicamento tipo vacuna, pero no es necesariamente un antígeno», precisó el especialista.

Hasta la fecha, aseveró, la mayoría de los neuroprotectores evaluados en el mundo han fracasado porque el alzheimer es una enfermedad multifactorial muy compleja, lo que eleva el riesgo de un fracaso. De ahí que la NeuroEpo despierte el interés y las esperanzas de la comunidad científica que ansía ponerle freno a esta terrible afección que constituye la sexta causa de muerte en el país entre los mayores de 60 años.

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