¿Inteligencia en miligramos?

Crece el empleo sin prescripción médica de los fármacos nootrópicos para mejorar el rendimiento académico y laboral, ignorando consecuencias irreversibles para la salud, advierten expertos

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

¿Quieres ser más inteligente y ganar en competitividad en tu ámbito laboral? ¿Necesitas alcanzar un elevado nivel de rendimiento y disponer de mayor concentración? Y las interrogantes despiertan ansiedad, porque esas pastillas que se anuncian como la solución perfecta vienen a ser como el agua que reclama quien deambula en el desierto.

Jóvenes estudiantes y profesionales que ocupan puestos laborales altamente codiciados se sienten atraídos por esos medicamentos «mágicos» que les garantizan, según los anuncios, la capacidad idónea para asumir los retos que sus entornos académicos y de trabajo les exigen en aras de alcanzar mayor    creatividad y productividad.

Las emociones se trasladan, incluso, a los adultos mayores, porque no pocos quieren probar si es cierto que se benefician sus mecanismos cognitivos y se retardan padecimientos propios del Alzheimer y otras demencias.

Ha crecido el empleo de esas llamadas «drogas inteligentes», y lo más preocupante para los profesionales de la salud es que los interesados las compran a través de internet, sin prescripción médica, y sin tener en cuenta que sus efectos primarios y secundarios dependen de la cantidad que se ingiera y las características de cada organismo.

¿Posible adicción?

Los nootrópicos son estimuladores cognitivos cuyo uso cada vez es más popular en Estados Unidos y algunas naciones de Europa, a partir de la supuesta capacidad de mejorar el desempeño mental.

Aunque los científicos no se muestran convencidos aún, debido a la ausencia de estudios profundos al respecto, muchas personas prefieren arriesgarse con tal de incrementar sus éxitos profesionales o lograr más méritos docentes, y por ello se guían      por los comentarios publicados en blogs y foros     digitales.

La demanda crece, y es curioso que queden atrás los tiempos en los que el café, el té o el mate         eran las sustancias que por excelencia nos mantenían alertas y con ánimo para producir.                  Crecen entonces las compañías como Nootroo y    Nootrobox, que se dedican a comercializar pastillas en las que se encuentran diversas sustancias consideradas nootrópicas.

Informáticos, administradores de empresas, laboratoristas y médicos, entre otros profesionales, manifiestan en sus redes sociales que en efecto han logrado resultados positivos tras el empleo de estas «drogas inteligentes», con las que de alguna manera «hacemos trampa para tener un mejor cerebro».

Lucien Thomson, profesor de Neurociencia de la Universidad de Texas, en Dallas, expresó en una entrevista que es un peligro popularizar el uso de estos medicamentos, pues «muchos de los sistemas de neurotransmisores que conocemos y que están involucrados en la memoria también participan en otros procesos, así que si se toma algo para mejorar la memoria se afectarán otras funciones cerebrales, con efectos impredecibles».

Advierte el experto que si no se tiene la supervisión adecuada y se ingieren cantidades arbitrarias, las personas se exponen a consecuencias que pueden ser irreversibles. Thomson asegura que si se quieren mejorar las funciones cognitivas de manera saludable, lo mejor es realizar ejercicio físico, que influye positivamente en la plasticidad del cerebro, y realizar acciones que mantengan activa nuestra mente. «El sedentarismo del siglo XXI pretende resolverse con una pastilla y eso es un gran error».

Mejor precaver

En Cuba cada vez son más las personas que pueden conectarse a internet y acceder a la información que desean, y antes de que también se popularice en nuestro país el empleo de estos medicamentos, con el fin de ser más inteligentes o prósperos en el centro de trabajo luego de leer estos falsos anuncios comerciales, el siquiatra Ricardo González Menéndez manifiesta su inquietud en torno a su uso arriesgado.

«Es motivo de preocupación ahora que los nootrópicos, que en su origen eran sustancias bastante inertes en lo referente a determinar los habituales efectos de las sicoactivas, se conviertan en causa de adicción.

«Carecían de efectos estimulantes, depresores o distorsionantes de la realidad y casi ninguna acción sobre el circuito de las gratificaciones, y por tanto no debían causar tolerancia ni adicciones. Su objetivo era combatir los efectos de trastornos metabólicos encefálicos determinados por infecciones encefálicas o sistémicas, trastornos endocrinos, circulatorios, traumáticos, nutricionales, hipóxicos, tóxicos, tumorales, y otros».

Afirma que aunque estos fármacos no determinen cambios relevantes en la conducta humana, como sucede con la ingestión del té, el café y las bebidas con cola, se perfilan diferencias con respecto a estas sustancias, y como intermediarias entre unas y otras identifica a famosas bebidas energetizantes como la Redbull, nada recomendables en la infancia o adolescencia temprana.

«Me parece poco profundo buscar este tipo de medicamentos con ese objetivo, teniendo productos avalados por milenios de uso cultural como el café y el té, cuya ingestión adecuada no debe exceder las cuatro tazas al día y nunca después de las cinco o seis de la tarde, para no afectar el sueño. Esos son los mejores nootrópicos existentes, unidos a un estilo de vida saludable. Probar otras sustancias, cuyos riesgos no han sido avalados por décadas de consumo mundial, sería como jugar a la ruleta rusa».

Esta recomendación, agrega González Menéndez, se basa en que la duración del efecto del café está entre cinco y siete horas, mientras que en el caso del té se prolonga unas dos horas más.

«Si se consumen más de tres tazas de café sin mezclar y con procesamientos modernos como el que obtiene café exprés concentrado, los efectos pueden ser dañinos para la mayoría de las personas,  y tanto más dañinos cuanto mayor sea la cantidad ingerida o el momento del consumo».

¿Para qué acudir a estos fármacos?, inquiere el experto. «La desmedida demanda que se ha generado en contextos extraordinariamente competitivos, en los que las personas son instrumentos para obtener cada vez mas ganancias, provocará a corto plazo tendencias adictivas de las que deberíamos mantenernos alejados».

 

Recomendaciones para mejorar el rendimiento mental

La Neuróbica o gimnasia mental es un método desarrollado por el neurólogo Lawrence Katz, autor del libro Mantén vivo a tu cerebro, en el que se reúnen técnicas, ejercicios y hábitos destinados a estimular ambos hemisferios del cerebro para que trabajen en conjunto.

Se trata de realizar actividades cotidianas, pero con pequeños cambios que las convierten en verdaderos desafíos para la mente y el cuerpo, pues se fortalece tanto la memoria como la concentración.

  1. Cuando entres a un salón con varias personas, intenta determinar cuántas personas se encuentran a tu derecha y cuántas a tu izquierda, así como los objetos que decoran la habitación. Cierra los ojos y enuméralos.
  2. Realiza un sudoku o un crucigrama todos los días.
  3. Aprende todos los días una palabra nueva e intenta incorporarla en una conversación.
  4. Escucha las noticias en la radio apenas te levantes. Al final de día, anota todos los titulares o puntos principales que puedas recordar.
  5. Hojea una revista y escoge una fotografía que llame tu atención. Intenta pensar en 25 adjetivos que describan esta imagen.
  6. Camina hacia atrás por tu casa (¡con cuidado!).
  7. Intenta armar un rompecabezas nuevo lo más rápido que puedas. Anota el tiempo que te tomó. Repite la operación para ver si has progresado.
  8. La próxima vez que comas fuera de tu casa, intenta identificar todos los ingredientes que componen tu platillo, concentrándote en reconocer hasta los sabores más sutiles. Luego consúltalo con el cocinero para ver si acertaste.
  9. Mira fotografías al revés y fíjate en los detalles que nunca habías notado.
  10. Cambia de lado el ratón de la computadora.
  11. Vístete con los ojos vendados.
  12. Elige una frase de un libro y utiliza sus palabras para formar una frase diferente.
  13. Lávate los dientes con la mano contraria a la que siempre empleas.
  14. Colócate el reloj en la muñeca opuesta.

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