Aún sin respuesta

«¿Qué hago?», me pregunta el lector Armando F. Tolosa, después que me cuenta su angustiosa historia. Y yo prefiero conjugar el verbo de otra manera, para lanzar la pelota donde debe estar ahora: ¿Qué va a hacer la Empresa Eléctrica provincial de las Tunas con la reclamación de ese cliente?

Tolosa, quien reside en calle 5, número 19, entre 18 y 20, en el poblado de Vázquez, Puerto Padre, cuenta en su carta que el 22 de enero de 2005 se dirigió al director de la Unidad Empresarial Eléctrica de Base (UEB) del municipio de Puerto Padre, para hacer una reclamación por la afectación del motocompresor de su refrigerador, a consecuencia de la subida brusca del voltaje. Todo con pormenorizados detalles. Y se personó en su vivienda un carro de la entidad, para comprobar lo denunciado.

El 15 de abril de 2005, ya hastiado de que la Eléctrica de Puerto Padre no le diera respuesta, Tolosa escribió a la sección Cartas a 26, del periódico provincial de Las Tunas, el cual publicó la misma.

Aun así, tampoco recibió respuesta. El afectado denunció los hechos en el Comité Provincial del Partido en Las Tunas. Y fue entonces cuando se personó en su vivienda el Director de la UEB de Puerto Padre, junto a la compañera de la Organización Básica Eléctrica (OBE) en Vázquez.

Y fue el 3 de enero de 2006 que recibió respuesta de la Empresa Eléctrica provincial, «en la cual se me brindan algunas justificaciones que no responden a la realidad, para rechazar mi reclamación».

El 29 de enero de 2005, Tolosa acude a la oficina de Atención a la Población del Partido en Las Tunas. Y es en abril que recibe la visita de un funcionario de la Empresa Eléctrica provincial, el cual le promete una justa y concreta respuesta. Y a finales de mayo, ese funcionario le solicita telefónicamente que no haga más gestiones, pues su caso se está tramitando en la capital, junto a otros cuatro más de la provincia.

Acuciado por la cercanía del cambio de refrigeradores gastadores, y la desventaja en que se encuentra en tal sentido, el pasado 6 de julio Tolosa llamó al citado funcionario de la Empresa Eléctrica de Las Tunas a fin de conocer cómo van las gestiones de su caso. Y le comunicaron que el mismo fue promovido a otro cargo y ya no trabaja allí.

Ante tantos avatares, Tolosa se inclina a pensar que «es norma de dicha entidad no dar respuesta a inquietudes de sus clientes y evadir responsabilidades ante hechos que les atañen».

Conclusión: hace casi año y medio que el cliente fue afectado. Presentó su reclamación a tiempo y tuvo la suficiente paciencia y comprensión para aguardar, en más de una ocasión, meses y meses sin una respuesta. Su queja se publicó en el periódico provincial, y ni así fue atendido el problema.

Tuvo que apelar a la mediación del Partido en el territorio en dos ocasiones, y fue cuando lo visitaron los funcionarios de la Empresa Eléctrica. Se le aseguró finalmente que su caso estaba tramitándose en la capital. Y ahora Tolosa teme que con la ausencia del que le prometió todo quede en blanco.

Pero la solución y atención de los casos no pueden estar colgadas a la palabra de tal o más cual funcionario, si no que es una normativa y un deber que debe cumplir toda entidad estatal para con los ciudadanos. Agradeceríamos que la Empresa Eléctrica de Las Tunas despeje la incógnita de un cliente suyo y responda en esta columna.

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