Vertimiento sin solución

Por una solución permanente y no un simple paliativo, se pronuncia Silvia Gutiérrez González, vecina de calle 25, número 501, entre H e I, municipio capitalino de Plaza de la Revolución.

Silvia me cuenta que hace mucho rato hay un vertimiento de aguas albañales que afecta esa zona, procedente del Hospital General Calixto García. Y relata que han perdido la cuenta de las veces que han sufrido tal surtidor.

La remitente señala que llamó al área de Epidemiología del policlínico La Rampa, y la respuesta fue: «Este asunto es tema de discusión diaria por el Consejo de Dirección».

Silvia se dirigió a la dirección del hospital, y conoció que estaban esperando que Aguas de La Habana resolviera tal situación.

La segunda misiva la envía Gerardo Téllez, de Libertad 4, en Niquero, provincia de Granma. Hay en su barrio un alcantarillado que, «a unos 40 metros de desembocar en el mar, se encuentra obstruido porque los registros no tienen tapa, por lo cual está lleno de piedras, basura y cuantas cosas puedan caer en él».

Precisa Gerardo que por esa razón los vertimientos se desbordan. Esta situación se ha planteado al delegado del Poder Popular, a Acueducto y Alcantarillado, a Higiene y Epidemiología. Pero nada han resuelto al respecto.

Y la tercera carta la envía Annia Alomá Hernández, vecina del edificio 203-A, apartamento 19, en Ciudad Camilo Cienfuegos, municipio capitalino de La Habana del Este.

Annia cuenta que hace rato vienen presentándose irregularidades con la venta del yogurt de soya que le corresponde a los niños de 7 a 13 años.

Y la cuarta carta la envía Mercedes D’Villiers, de Fomento 112, entre Enna y Arango, Luyanó, municipio capitalino de Diez de Octubre, quien refiere que su cuadra fue perjudicada desde noviembre de 2005 con aumento de voltaje. Ello causó afectaciones en equipos del barrio, entre ellos su televisor SHART de 21 pulgadas, y un teléfono inalámbrico por contestadora marca PANASONIC.

Señala Mercedes que la Empresa Eléctrica se personó en su casa y se llevaron dichos equipos para su reposición. Pero lo más triste es que a diez meses de lo sucedido, todo ha quedado en un peloteo. ¿Por qué?

Aprovecha este redactor para aclarar que, son tantas las cartas y tan reducido el espacio, que el tratamiento de muchas misivas es lento. Solo rogamos que las cartas enviadas por correo ordinario, tengan la caligrafía correcta y clara.

En cuanto al desespero de muchos remitentes, hay que decir que se comprende la expectativa, pero al propio tiempo se entiende con claridad que esta columna no puede sustituir a las instituciones de la democracia socialista.

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