No hubo irregularidad

El pasado seis de septiembre tercié mi balanza por el veterano Lázaro Báez Izquierdo, un jubilado de Güira de Melena que se quejaba de irregularidades en cuanto a los días de cobro de su pensión en la sucursal del Banco Popular de Ahorro en ese territorio habanero.

Y ahora me responde Orlando D. López Garcés, presidente del Banco Popular de Ahorro (BPA), quien recalca que, en cuanto tuvo conocimiento de lo publicado, visitó a Báez en su domicilio, para escuchar sus criterios y hacer las indagaciones requeridas.

El directivo asegura que no hubo irregularidad en las fechas de cobro de la pensión de Báez. En julio cobró el día 20, con diez días de adelanto, la mensualidad correspondiente a agosto, debido a un anticipo que se hizo por la proximidad de los días feriados.

Y la mensualidad correspondiente a septiembre, se adelantó para el 29 de agosto, para dar mayores facilidades, teniendo en cuenta que los primeros días de aquel mes coincidían con un fin de semana.

Señala López Garcés que, como mismo un trabajador tiene una fecha fija para cobrar su salario, los jubilados tienen también fechas exactas para cobrar, fijadas en un calendario anual por el Instituto Nacional de Seguridad Social (INASS).

«O sea, precisa, igual que un trabajador no puede escoger cualquier día previo a la fecha de pago para cobrar su salario, un jubilado tampoco puede hacerlo. Para facilitar el servicio, y evitar en todo lo posible las aglomeraciones, a los jubilados que perciben menos de 164 pesos mensuales se les adelanta el pago mensual diez días. Los que sobrepasan esa cifra, grupo donde se encuentra Lázaro Báez Izquierdo, cobran a partir de los últimos días del mes anterior al que corresponde el pago, con igual propósito».

Consigna el presidente que el citado calendario está visible a la entrada de todas las oficinas del BPA, y se imprime anualmente una cantidad de almanaques de bolsillo para los jubilados, donde se distinguen las fechas de pago.

Refiere que, en la entrevista, Báez manifestó que «al momento de tratar de hacer efectivo el cobro, el trabajador del Banco se limitaba a decirle que aún no le correspondía, teniendo en cuenta la fecha del cupón de la chequera de seguridad social que quería hacer efectivo». Y agrega que Báez expuso que, aunque en la entrada de la sucursal bancaria estaba permanentemente el calendario de pago, él no lo comprendía.

López Garcés considera que una explicación más detallada al pensionado en la sucursal bancaria, le hubiera evitado la molestia de tener que escribir a Juventud Rebelde. Y refiere que la queja de Báez fue analizada en la sucursal bancaria, y se hicieron los señalamientos críticos correspondientes.

«Esta experiencia, manifiesta finalmente, se comunicó a todas las oficinas bancarias del país, para reforzar las instrucciones existentes, en cuanto a la necesidad de brindar un servicio esmerado a los clientes, incluyendo, por supuesto, amplias informaciones y explicaciones cada vez que sea necesario».

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