¿Qué dice Gastronomía?

El pasado 24 de enero reflejé la queja de Antonio Pérez Collazo, vecino de avenida 51 número 5844, apartamento 4, entre 58 y 58B, en Ceiba, municipio capitalino de Playa, acerca de la unidad gastronómica El cafetalito, situada en los bajos de su edificio.

Precisaba Antonio que ese centro retiró la pared de carga que servía de sostén a su casa y a ocho más, y como consecuencia de ello, el apartamento del remitente tiene rajaduras en las paredes, y el techo con cabillas descubiertas y deterioradas.

Aclaraba que él había escrito a las direcciones municipales de Gastronomía y de Vivienda. Y esta última le hizo un dictamen técnico y diagnosticó que los vecinos deben ser albergados. Es de imaginarse cómo estarán ellos.

Entonces, este redactor señalaba que «quienes se tomaron esa extraña libertad (la de la pared de carga), que pone en riesgo la vida de los inquilinos, deben responder por ello».

Ahora escribe Bárbara Valmaña, directora de Vivienda en Playa, quien señala que el 12 de marzo pasado le envió al director de Comercio y Gastronomía municipal una carta notificándole el dictamen técnico de la situación, y solicitando respuesta al respecto.

Bárbara refiere a JR que se encuentran a la espera de que la entidad causante de los daños se pronunciara, y a pesar de la insistencia en su reclamo, no han recibido respuesta.

Esta columna tampoco la tiene de quienes retiraron la pared de carga. Y ya han transcurrido tres meses y 16 días. A Vivienda municipal de Playa agradecidos, porque aunque no le tocaba, tuvo la gentileza de contestarnos.

La segunda carta de hoy es la respuesta que da Fidel Sánchez Calero, vicepresidente ejecutivo de Cubana de Aviación, a la preocupación del lector Graciliano Morgado, residente en Baracoa, acerca de la suspensión por esa compañía de los tradicionales vuelos entre esa ciudad guantanamera y Santiago de Cuba.

El lector señalaba que esa fue una ruta aérea tradicional y censuraba que no se hubiera dado una explicación sobre el cese de la misma.

En su respuesta, Sánchez Calero señala que hasta mayo de 2006, Cubana se mantuvo operando, mediante aviones de mediano porte AN-24, la ruta que desde La Habana, hacía la conexión Santiago de Cuba-Baracoa y viceversa, lo que al final representaba menores capacidades para ambas ciudades orientales con respecto al traslado a la capital del país.

A partir de entonces, y con la reorganización de sus vuelos, Cubana ahora puede mantener la doble frecuencia de La Habana a Santiago de Cuba con un avión de mayor porte, el YAK-42. Y ahora es posible comunicar a la capital del país con Baracoa los jueves y domingos, con una moderna aeronave ATR-42, de conjunto con AeroCaribbean.

Precisa el vicepresidente que «como política de Cubana de Aviación, desde el primer momento en que se introdujo este cambio de itinerario fue informado de manera oportuna a las autoridades locales y público en general».

Y lamenta que no haya sido lo suficientemente efectiva esa comunicación, como demuestra la carta de Graciliano. Y aprovecha para hacer extensiva la explicación «y que llegue de la forma más explícita y personalizada, como muestra de la respuesta y respeto que nuestro pueblo siempre merece».

La tercera carta la envía Caridad González, de Primera A número 4405, apartamento 6, en Playa, Ciudad de La Habana. Ella pregunta si desapareció el tan socorrido «plan jaba», tan útil para las trabajadoras. Y es que en dos ocasiones ha solicitado el último de esa modalidad en la cola de la carnicería de su barrio, y lo que le han formado es «tremendo», que ya eso no existe, que ella era una «cara de guante».

Caridad habló con la secretaria de su delegación de la FMC y esta le dijo que no podía darle una respuesta, pues hacía cerca de tres años que no daban sellos para ese plan.

Lamentablemente, Caridad, no se por qué absurda razón, ha ido languideciendo el «plan jaba» a los ojos de todos. Y nadie protesta, pero tampoco lo hacen valer institucionalmente quienes pudieran. Así estamos. Las y los que trabajan son quienes más lo sufren.

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