Puente a la mitad

Daniel Cuenca lanza el alerta desde la comunidad rural de Boca de Miel, en Baracoa, provincia de Guantánamo: hace más de tres años, el puente de madera que accede a ese sitio está deteriorado. Tal es la situación, que los lugareños deben hacer malabares para vencerlo, en especial los ancianos, que han sufrido caídas. En un extremo, avanzan por sobre dos vigas apenas, y en otros sitios tiene tablones sueltos. Lo curioso es que hace casi dos años se comenzó a construir un puente nuevo: llegaron hasta la mitad, e interrumpieron la obra. Y es tanto el abandono, que han tenido que hacer «reparaciones» remendonas los propios vecinos. El delegado del Poder Popular ha hecho todas las gestiones posibles ante el Gobierno municipal y las instituciones correspondientes, y le han respondido que no hay madera. Daniel no sale de su asombro: si en Cuba hay un sitio boscoso, afortunado en arborescencias, ese es Baracoa...

 Víctor Sanz Fajardo, vecino de Corrales 210, entre Aranguren y San Sebastián, en el municipio capitalino de Guanabacoa, está muy preocupado por el futuro del ajedrez en ese territorio. La academia de ajedrez René Portela, ubicada en calle Maceo 118, se encuentra en un estado de destrucción total, al punto de que perdió el techo. Y para colmo, el único profesor de ese juego ciencia que tenían, el cual atendía todas las categorías, ha renunciado a su labor. Así, se están perdiendo muchos talentos. El propio hijo de Víctor, un niño de solo siete años, sufre tal abandono. ¿Cuántos potenciales Leiniercitos se estarán perdiendo?...

Leandro Castro, de calle Primera número 47, en el reparto Siboney, de Guamo, en la provincia de Granma, no concuerda con Osvaldo Aguilera, subdirector del nuevo parque temático Mariposa, del Parque Lenin. En reciente respuesta a un lector aquí, Aguilera refería que ante interrupciones que pudieran producirse en ese parque de diversiones, los tiques para los aparatos conservaban la validez para visitas futuras. «La explicación solo es justa —y de forma relativa— para los clientes habituales. El día que cambien el diseño de los tiques, muy posiblemente todos aquellos que se hayan quedado pendientes ya no serán aceptados. Pero donde lo injusto del proceder se completa es para el caso de los visitantes ocasionales, todos aquellos que no volverán al Parque durante meses, años o quizá nunca más. Las personas de ese grupo —nada despreciable— habrán perdido sin culpa un dinero que el Parque ingresará sin haber prestado el servicio. Es por ello que estimo como lo verdaderamente correcto y justo, que la entidad devuelva el dinero de los tiques vendidos cuando el servicio se interrumpa por causas ajenas a los clientes», concluye.

Niurka Zurbarán, especialista de CUBALSE S.A. quiere felicitar públicamente a los trabajadores del Hospital Oftalmológico Ramón Pando Ferrer, en especial a los médicos y paramédicos del Servicio de Neuroftalmología, «que son de primer nivel en cuanto a profesionalidad y atención; desde Mabel, la secretaria, hasta el doctor Carlos Mendoza, quien atiende a mi mamá de una degeneración macular. Ha sido tratada con las técnicas más avanzadas del mundo». También destaca que el pasado 8 de diciembre tuvo que llevar a su hija de 15 años con unos chalazos en el párpado superior del ojo izquierdo. Y allí fue atendida por la doctora Susel Pozo con un trato esmerado y dulce, y con todo género de explicaciones y orientaciones, que tanto agradecen los padres cuando un hijo está enfermo. Así hay muchos médicos en este país, asegura Niurka.

Lo peor es sufrir algo y no saber la causa. Eso es lo que le sucede a Eumelia Soto: falta de agua y de explicaciones y atenciones, como las merece cualquier ciudadano. Eumelia reside en calle 37, número 2613 A, en Nueva Gerona, Isla de la Juventud. Refiere la señora de 69 años que hace unos dos años se agravó el suministro de agua. Ha ido en numerosas ocasiones a las oficinas de acueducto, y siempre le dan una fecha o le dicen que espere. La apuntan en una lista para ir a visitarla, y hasta el sol de hoy. «Todavía los estoy esperando sentada. Siempre me están peloteando, y eso no le gusta ni a la propia pelota. No te ayudan ni con una pipa de agua», sentencia Eumelia.

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