La queja no era mentira

Hoy traigo la respuesta de Carlos Núñez, jefe del Departamento de Atención a la Población de la Dirección Provincial de Justicia de Ciudad de La Habana, a la denuncia de Pablo Valdés, vecino del Reparto Eléctrico, en Ciudad de La Habana, reflejada aquí el pasado 15 de marzo.

Primero, recuerdo que Pablo señaló entonces en su carta las pésimas condiciones en que prestaban servicios los trabajadores de esa institución: sin ventilación e iluminación, y apenas sin estantes para los libros de Registros, que al final se amontonaban sobre sillas y en el suelo. Los baños en estado deplorable, ni siquiera una computadora para agilizar los servicios, y la falta de seguridad y protección requeridas, se sumaban como problemas a la ausencia del modelaje oficial para los trámites.

Ahora responde el funcionario que se entrevistaron con el quejoso, y le informaron que actualmente se está ejecutando un plan de reparación de los Registros en la capital, con marquetería de aluminio y cristal, con la ayuda del Ministerio de Justicia y el Gobierno.

En tal sentido, el Registro Civil de Arroyo Naranjo, desde fines de 2007, ha sido objeto de una reparación. Le cambiaron puertas y ventanas de madera por cristal y aluminio, se le reparó el techo, se pintó todo el interior y se mejoró notablemente la iluminación, debido a lo cual se observa un cambio sustancial en las condiciones del inmueble, y el bienestar de sus trabajadores y del público.

También, consigna, se le informó a Pablo que los Registros Civiles están en un proceso de informatización, y que el de Arroyo en particular ya recibió las computadoras, las cuales comenzarán a funcionar pronto. En cuanto a los modelos, reconoce que ha habido dificultades con su abastecimiento, pero en estos momentos cuentan con suficientes en las unidades y en almacenes.

Reconoce que en septiembre de 2007 el Registro Civil de Arroyo Naranjo no estaba en óptimas condiciones, pero cuando se publicó la queja en JR ya se encontraba reparado.

Considera que lo que reflejó esta sección estuvo desactualizado, y que tales desfases «no pueden ocurrir, pues afectan la imagen del sector y el prestigio de nuestros medios de comunicación, ya que lejos de informar, desinforman al pueblo».

Incluso, asegura que al quejoso le preguntaron que, «si por haber tenido algún vínculo laboral con Juventud Rebelde fue que determinó hacer ese escrito».

Primero iré a lo esencial: aplaudo que ya el Registro Civil de Arroyo Naranjo no esté en las condiciones denunciadas por el remitente. Felicito que la Dirección Provincial de Justicia esté mejorando en sentido general las condiciones de esas importantes instituciones, que brindan un servicio tan significativo a los ciudadanos.

Segundo: Ante una crítica ciudadana, es insano estar buscando tendenciosidad y componendas, al punto de sopesar lo que este redactor desconocía: que tal persona laboró en Juventud Rebelde en otras épocas. Esta columna presta servicio a los seres humanos, no importa de dónde sean y provengan, y no la animan favoritismos ni parcialidades, sino el espíritu de justicia que debe tener la Dirección de Justicia en sus esclarecimientos.

Si la situación denunciada era real, lo más digno es reconocerlo y no estar acusando de desactualización a esta sección. Nos debemos a los lectores, y si ya estaba resuelto el problema cuando se publicó, bienvenida sea la rectificación. Pero lo que denunció Pablo no era mentira.

El funcionario se resiente demasiado porque la revelación de una queja ciudadana aquí afecta «la imagen del sector y el prestigio de nuestros medios de comunicación, ya que lejos de informar, desinforman al pueblo».

Una persona que dirige el departamento de Atención a la Población de una institución tan esencial para los problemas ciudadanos, por la sensibilidad que entraña esa responsabilidad, debía pensar que lo que afecta la imagen del sector no es la revelación del problema, sino la existencia del mismo.

Quien atiende quejas de la población no debe cuestionarse el prestigio de un medio informativo que, por demás, está colaborando y alertando a una institución acerca de algo que realmente afecta a las personas. El que haya salido cuando ya estaba resuelto el asunto no quiere decir que desinformemos. ¿Acaso era mentira todo el desastre que contó el ciudadano? Hay que ser más modesto y autocrítico.

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