«Canibaleo» en Bellomar - Acuse de recibo

«Canibaleo» en Bellomar

Desde la pintoresca Gibara, en la provincia de Holguín, Antonio Lemus Nicolau, vecino de Luz y Caballero 27, alerta sobre lo que está sucediendo con el hotel Bellomar, el único que tiene esa ciudad. El hotel fue cerrado hace meses para una ampliación y reparación capital, algo muy ansiado por los gibareños, dado el alcance que va teniendo esa localidad, sede del Festival Internacional de Cine Pobre. Todo se complica porque las obras no acaban de arrancar, y como los depredadores sí tienen mucha puntualidad y persistencia, ya han desaparecido de allí lavamanos, tazas sanitarias, pisos y hasta paredes...

Decepcionado: Lien Maine Casadesús es profesora del Instituto Politécnico de Informática Pepito Tey, de la ciudad de Santiago de Cuba. Y revela en su carta que es una mujer sensible: Está muy apenada porque uno de sus alumnos, Norberto William Barrientos, fue quien diseñó uno de los trofeos que se entregaron a los premiados en la recién celebrada Feria Expo-Caribe 2008. Concluyó la muestra, y el estudiante no fue estimulado por los organizadores, ni siquiera se hizo patente un reconocimiento al Instituto. Y ella está preocupada, porque el joven, quien es un buen alumno, está decepcionado, y dice que nunca más participará en ninguno de esos proyectos. Parece que no, pero qué fuerza tiene el aliento para los que crean y aportan. Qué noble es la gratitud. A Norberto William: Nunca te arrepientas de sembrar, a ultranza de cosechas. A Lien: no se preocupe, que usted acaba de expandir por toda Cuba el reconocimiento a su alumno.

Agradecida: Sonia Ramírez Camejo escribe desde Vicente Iriondo sin número, entre Sexta y Séptima, reparto Díaz Pardo, en la ciudad de Ciego de Ávila. Y lo hace para contar que el pasado 9 de mayo su hijo Rolando Martínez Ramírez, quien reside en el exterior, dejó olvidada una riñonera en el Servi CUPET del kilómetro 259 de la Autopista Nacional, próximo a Santa Clara. Y el mismo contenía su pasaporte, documentación de viaje, un reloj pulsera y las llaves de su casa. La empleada que la encontró la entregó al gerente, Emilio, y este la circuló a nivel nacional, por teléfono; hasta que logró entregárselos a la familia. Sonia agradece a Emilio, a la empleada cuyo nombre no conoce, y a todo el colectivo del Servi CUPET, por actuar con tanta ética, honradez y solidaridad.

Derroche: Graciano Calzada Labourdette, residente en Avenida 255 número 8639, entre 86 y 90, La Cumbre, municipio capitalino de San Miguel del Padrón, refiere que, desde el 26 de mayo pasado, hay una válvula rota del servicio de agua en avenida 90 esquina a Calzada de Güines, en ese reparto. Y desde entonces, un grupo grande de vecinos no recibe el agua que se derrama indolentemente por toda la avenida 90, como si fuera un manantial. Duele en verdad ese derroche cuando tantos problemas de abastecimiento de agua tenemos, señala Graciano.

¿Costaba tanto trabajo?: Rafael Moreno, vecino de Cádiz 220, en el municipio capitalino de Cerro, está muy disgustado con Cubana de Aviación en su condición de pasajero. Cuenta el lector que con dos meses de antelación, y en una cola verdaderamente agónica por la lentitud del servicio, él reservó un pasaje para viajar por avión a Santiago de Cuba el domingo 11 de mayo, Día de las Madres, en el vuelo programado para las 7:00 a.m. Y la noche anterior le avisaron que dicho vuelo tendría demora. Había sido retrasado para las 5:00 p.m. del propio 11, por lo cual debía estar en el aeropuerto José Martí a las 3:30 p.m. Resignado ya a llegar tarde, Rafael se personó a esta última hora en esa terminal, junto a otros pasajeros. Y para sorpresa de todos, ya en el salón les comunicaron que al final, el avión había salido a su hora: las 7:00 a.m. Entonces se les comunicó que los intercalarían con los pasajeros del vuelo 986, cuya hora de salida era las 7:55 p.m., pero «por problemas operacionales» se retrasaría hasta las 12:40 a.m., ya del lunes 12. El vuelo vino a partir a la 1:15 a.m. «Es una triste historia de irrespeto», sentencia Rafael, y pregunta: «¿Por qué no nos volvieron a llamar aquella noche previa al Día de las Madres para rectificar la información que antes habían ofrecido? ¿Costaba tanto trabajo tomar nuevamente el teléfono y decir: disculpe, compañero; el vuelo que le corresponde saldrá en su horario habitual: 7:00 a.m.».

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