Crece la columna

Como ya perciben, Juventud Rebelde ha decidido ampliar el espacio de esta columna para satisfacer un viejo anhelo de sus lectores, y porque el volumen creciente de cartas lo pide a gritos. A partir de hoy, todos los miércoles y sábados, la sección aparecerá con estas dimensiones.

Aun así, será un reto atender tantos conflictos, inquietudes, criterios y demandas de los lectores; porque nunca el espacio será suficiente para tamaña carga humana.

La segunda novedad también la impulsa la presión de tanta correspondencia: un joven y agudo periodista, Jesús Arencibia, ha accedido a «tirarme un cabo» en esta agotadora —aunque placentera— expedición. Él asumirá la sección de cada sábado con su estilo y visión muy personales. Y ello, a más de aligerarme la carga, le dará más versatilidad a la columna. Además, Jesusito compartirá con este veterano una labor no menos ardua: la paciente lectura y el concienzudo análisis de montañas de cartas que llegan a nuestra redacción, para decidir sus destinos.

La tercera novedad no la adelanto. Irán percibiéndola en lo adelante de manera gradual, precisamente en las ediciones de miércoles y sábado. Confío en que será de su agrado, y estará abierta a sugerencias.

Para despejar inquietudes a priori, les aseguro que no estoy preparando mi relevo para abandonar la columna ni mucho menos, sino para compartirla. Aquí, después de haberme enrolado en esta aventura justiciera, habrá que «darme candela como el macao» para que me vaya.

Faltaba información: El pasado 18 de junio recibí la respuesta de Roberto Pérez, director comercial de la Unión de Ferrocarriles de Cuba, a la inquietud de Michel Guerra, reflejada aquí el 11 de diciembre de 2007. Entonces, Michel preguntaba por qué hacía más de dos años y medio que no funcionaba el tren que iba desde la capital hasta la localidad habanera de Los Palos, tan útil a los residentes en muchos pueblos de ese territorio. Michel señalaba además que en Los Palos el asunto se planteó en las asambleas de rendición de cuenta y no había respuesta. Los ciudadanos estaban desorientados acerca de las causas: unos decían que no había coches, otros que si las locomotoras, que si las líneas en mal estado... Pérez aclara ahora que desde julio de 2004 se suspendió la circulación de trenes de viajeros por esa línea debido a su mal estado técnico, hasta tanto se cuente con el financiamiento para la reparación. Además, plantea que actualmente no existe disponibilidad de coches ni locomotoras suficientes para ese y otros servicios. La reparación de esa vía está concebida en el programa de recuperación del Ferrocarril, pero no está prevista para 2008. Esa era la información que les faltaba entonces a los pobladores de Los Palos.

Nueva conductora para Cueto en 2009: Manuel Paneque, director adjunto de HOLAGUA, Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Holguín, aclara que la solución definitiva de las serias afectaciones de abastecimiento de agua en el municipio de Cueto, «pasa por un proceso inversionista que está propuesto para ejecutar el próximo 2009, e incluye la sustitución de todos los equipos de bombeo y la ejecución de una nueva conductora; y posteriormente se deberán realizar también acciones de rehabilitación y ampliación de las redes de distribución». Paneque responde así la queja de Carlos M. Tamayo —poblador de esa localidad—, reflejada aquí el 22 de mayo pasado, acerca del grave problema de agua de Cueto. Y aun así reconoce que hay «deficiencias de nuestra empresa, y específicamente de la Unidad Empresarial Básica de Acueducto del municipio, en atender y explicar a la población estas problemáticas». Sostiene que, por lo pronto, pueden perfeccionarse la organización y el control del servicio de agua por pipas, y anuncia que pronto, como alternativa, se rehabilitará un sistema hidráulico por gravedad desde la presa Sojo, que por muchos años abasteció a ese pueblo, hasta la conclusión de la inversión.

Podría resolverse caso de joven de 400 libras: Daisy Hildelisa Pino recaló aquí por primera vez el 2 de julio de 2004. La señora, quien reside en Bloque 28, apartamento 4, reparto Cardoso, de la ciudad de Santa Clara, contaba el caso excepcional de su hijo de 40 años: 400 libras de peso, retraso mental profundo; y para colmo, encamado, pues no puede caminar. Como viven en un segundo piso, cada vez que debe llevar al hijo al hospital, bajarlo y montarlo en una ambulancia se convierte en una complicada operación, con el concurso de los vecinos. La madre teme por la posibilidad de que, ante una urgencia, todo se complique. Entonces, narraba las baldías peripecias en Vivienda municipal para que le facilitaran al menos una permuta estatal hacia una planta baja. Le abrieron un expediente sin muchas esperanzas. Nunca esta columna recibió respuesta alguna sobre el caso, y el 27 de marzo pasado reflejé una segunda misiva de Daisy, en la cual informaba que después de lo publicado, la visitaron y nada más... Todo seguía igual. Y el pasado 5 de mayo me respondió Marina Espinosa, jefa del Departamento de Atención a la Población de la Dirección Provincial de la Vivienda en Villa Clara, quien refiere que se realizó un exhaustivo análisis del caso, y se comprobó —reconocido por la misma Deisy—, que en 2004 se le propuso un cambio de su apartamento para uno en un primer piso en el reparto Escambray, de esa ciudad, y ella no lo aceptó «dada la situación que presenta con su hijo». (No explica la razón).

También Vivienda municipal, aclara Marina, reconoce que «a partir de ese momento no se le dió el seguimiento que el caso requería, buscando nuevas alternativas, lo que fue evaluado con sentido crítico con las autoridades correspondientes, pues situaciones como estas deben llevar a una sensibilidad permanente». Y es a partir de noviembre de 2007 que se retoma el caso. En el momento en que Marina escribió se encontraban evaluando una casa de placa en una zona cercana a hospitales. Solo Marina no aclara por qué nunca se respondió a esta columna la primera vez que se reflejó el caso.

Al margen de mayores o menores posibilidades de solución, los casos de hoy revelan que el punto débil, el que causa más irritación en la gente, es la falta de información y atención sistemática a las quejas ciudadanas, incluso cuando no hay posibilidad de resolverlas de inmediato, pero al menos hay que explicar con toda transparencia y sensibilidad. Para eso existen las instituciones públicas: para servir al ciudadano.

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