Respuestas, «respuestas» y silencio

Previsión. Esa era la clave de la carta que hace dos semanas publicamos en este espacio, remitida por el doctor José I. Castro, de Centro Habana. Ante un reiterado bajo voltaje que ya había cobrado varios bombillos y descompuesto alimentos refrigerados, entre otros perjuicios, José alertaba sobre posibles males mayores.

También previsora y precisa fue la respuesta que a nombre de la Empresa Eléctrica capitalina nos hizo llegar el directivo Armando Ariel Almenares. Hace cuatro años —cuenta Armando— se intentó permutar de su sobrecargado circuito a los clientes de la zona donde reside el doctor Castro, pero el que se les ofrecía fue rechazado por los pobladores porque sufría más apagones que el suyo.

Considerando que ya fueron resueltos los déficits de generación que atravesaba el país, se decidió desconectar a los usuarios del circuito Vedado 7 —el afectado en este caso—, y conectarlos al denominado Príncipe 44, «para alimentarlos de un banco de transformadores netamente residencial».

Y concluyó Almenares: «Quedó solucionada la queja el pasado día 28 de julio (...), con la presencia del demandante y los demás vecinos del edificio».

Sigue la espera. Para Ana Marcilla Rojas, la solución no parece venir en la respuesta que nos llega sobre su misiva. Esta villaclareña de la localidad Antón Díaz, en el km. 293 de la carretera Central, perdió su televisor el 1ro. de diciembre de 2007 a causa de una falla en el fluido. A partir de ese momento, dilación tras dilación, ha esperado Ana que le repongan su equipo.

Hoy damos a conocer lo que contesta la Empresa Eléctrica de la provincia, a través de su director general, Norge Luis Morales: «...La empresa no ha cejado en la realización de gestiones para alcanzar la solución (...) en el tiempo más breve posible, pero no basta con la voluntad y la gestión desplegada al efecto: la carencia de ofertas de equipos con características apropiadas que permitan efectuar la reposición del dañado, ha limitado las posibilidades reales y concretas de cumplir ese objetivo».

«En lo que va del año 2008, el número de casos solucionados con la reposición (...) solo representa el 19.6 % de la nómina de casos pendientes...».

Ana se preguntaba en su mensaje —publicado el 19 de julio— por qué la agilidad con que se resuelven los casos de averías en electrodomésticos no es proporcional al sistemático cobro del servicio eléctrico. Seguramente ella agradece —como nosotros— esta rápida contestación a su inquietud, pero la interrogante aún sigue en pie. Nos parece que urge añadirle esta otra: ¿Acaso las reglas en casos de esta dimensión no podrían flexibilizarse para que —aunque no coincidan las marcas del equipo dañado y el repuesto— se solucione el problema? ¿Quién debe decidir esto?

¿Oídos sordos? La última respuesta de hoy, proviene del Sistema de Vivienda en Granma. José Hilario Rodríguez, su director, acude ante la queja de Isabel Aguilera Guerra, publicada el 12 de julio último.

La remitente sufre desde hace seis años los deterioros que la reparación de un inmueble contiguo le han producido a su casa. Este local pertenece a la Dirección de la Federación de Mujeres Cubanas en Bayamo, la cual al parecer ha hecho oídos sordos. Roturas en el techo, rajaduras en las paredes y una larga indolencia ha tenido que enfrentar Isabel.

Hoy José Hilario le reitera lo que en muchas instancias le han dicho: Su problema solo se resolverá mediante «una demanda ante el Tribunal Provincial Popular de Granma, en un proceso a través del cual se exija a la persona jurídica implicada en tales actos, la reparación de los daños y/o la consecuente indemnización».

Es legalmente lógica la vía que todos proponen a la sufriente. Sin embargo, nos gustaría recordar el ángulo humano del reclamo: «Yo soy jubilada, tengo 68 años y estoy enferma; todo esto cuesta mucho dinero». «¿Es esto necesario si todos saben quién rompió?».

La FMC, que por cierto tampoco ha concluido la remodelación de su espacio, tiene la palabra.

Salideros

«Es muy triste ver cómo se desperdicia agua las 24 horas del día», comenta Emilio Remus Román, vecino de de la Calle Tejar # 21113 entre Calle A y Calle Santa Ana, reparto Trigal, en el capitalino municipio de Boyeros. Estos salideros, explica Emilio, son en la Carretera de Varona, esquina Calle Segunda, reparto Parajón, y en la calle Trébol entre 8 y 9, reparto Trébol, ambos en Boyeros. «De los 365 días que tiene el año, 300 se la pasa la calle así», argumenta el remitente. A continuación demanda sabiamente, más que una respuesta, «una estrategia para resolver este problema».

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