Una historia para no repetirla

Un país como Cuba, que envejece demográficamente con celeridad, está obligado a perfeccionar su estructura operativa para que algo tan serio como el pago a sus jubilados funcione como un mecanismo de relojería, sin retrasos. Ese es el saldo de la historia narrada aquí por el capitalino Armando Alvisa el pasado 22 de julio: un alerta a todas las entidades que hacen posible ese gran sistema de la seguridad social cubana.

Armando denunciaba que en junio y julio de 2008, en la Unidad de Correos Habana 19, de Calzada de Bejucal y Varona, municipio capitalino de Arroyo Naranjo, se retrasó por varios días el pago a los pensionados, porque ese centro no contaba con el dinero suficiente para hacerlo en la fecha fija de cobro de los beneficiarios. Y allí le dijeron que el responsable era TRASVAL, el transportista que hace llegar esos valores a toda la red de pago de los pensionados.

El propio día 22 de julio, Manuel González León, vicepresidente de TRASVAL (Compañía de Seguridad y Traslado de Valores), respondió a esta sección, para aclarar que de inmediato se personaron en el hogar de Alvisa. Allí le explicaron el sistema que se sigue para situar en cada unidad del país el efectivo que la Dirección de Correos de Cuba deposita a aquella compañía, mediante cheque bancario. «Y sin falta, asegura, al siguiente día es entregado en cada unidad».

González desaprueba la respuesta de la Unidad de Correos Habana 19 «en un tema tan sensible para nuestra población, especialmente nuestros jubilados, y que afecta injustamente el prestigio del servicio que presta TRASVAL. Esperamos que sea la Dirección de Correos de Cuba quien públicamente nos exonere de tal responsabilidad».

Efectivamente, responde Lisette Forte Cardoso, directora de Correos de Cuba, quien se disculpa con los afectados, y refiere que la Dirección Territorial de esa empresa en Ciudad de La Habana, al igual que la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, están inmersas en la organización de tan sensible asunto. Reafirma que, con todo su derecho, los beneficiarios necesitan ser remunerados en las fechas y con los montos establecidos.

Precisa los resultados de la investigación realizada: La Dirección territorial de Correos de Cuba, de Ciudad de La Habana, no situó el total del efectivo requerido por esa unidad para el pago de la Seguridad Social. Y Habana 19 no adoptó las medidas organizativas para, con su efectivo disponible, iniciar los pagos a domicilio a los jubilados, como establecen los convenios suscritos con esos clientes.

Aclara que se aplicaron sanciones y medidas disciplinarias a los responsables, tanto en las direcciones territoriales de Ciudad de La Habana y municipal de Arroyo Naranjo, como en la Unidad de Correos Habana 19. Lamentablemente, no especifica las medidas tomadas.

Explica también que el monto aprobado a cada cartero para el pago a domicilio en su área de porteo, de acuerdo con los convenios, ahora con los recientes incrementos de los pagos a pensionados en el país, no les permite a ellos realizar el pago a cada jubilado el primer día, ni acudiendo en tres ocasiones a la unidad en busca del efectivo necesario. Esta situación debe ser revisada y actualizada en los convenios de pago a domicilio.

Señala que la filial municipal del Instituto Nacional de Seguridad Social «situó mediante nóminas correspondientes a los meses de junio y julio un importe muy por debajo del real necesario... lo que motivó que no se contara con el efectivo necesario para asumir el pago de la Seguridad Social en las fechas referidas».

Asegura Lisette que adoptan las medidas organizativas para evitar que situaciones como estas se repitan, y afecten al pueblo, al cual se deben en sus servicios. Puntualiza que TRASVAL, quien les presta servicio en la transportación de su efectivo, no tiene responsabilidad alguna en los hechos acaecidos. Y se disculpa con esa entidad por los falsos planteamientos hechos en la unidad Habana 19.

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