Banco Popular de Ahorro tomará medidas con tarjetas magnéticas

El Banco Popular de Ahorro (BPA) tomará las medidas organizativas para actuar con diligencia, y evitar que se produzcan «baches» entre el vencimiento de la tarjeta magnética de cobro de salario, y la sustitución por la nueva; aseguró Orlando D. López Garcés, presidente del BPA.

López Garcés responde así a la queja de la ingeniera geóloga Caridad Reynosa, reflejada aquí el pasado 19 de agosto, la cual versaba sobre irregularidades en tal sentido en la Empresa Niquelífera Ernesto Che Guevara, de Moa, en Holguín: a los trabajadores se les habían vencido las tarjetas magnéticas y no llegaban las nuevas, por lo cual tuvieron que cobrar sus salarios y estímulos haciendo colas inmensas en el banco de la localidad.

El presidente reconoce la razón de la demanda y aclara que personalmente, junto a otros directivos del BPA, procedió a investigar los hechos. Y se reveló que un grupo de tarjetas no estuvieron en el momento oportuno, debido a imprecisiones en el proceso de personalización y entrega de las mismas.

Por ello, a más de las nuevas tarjetas magnéticas que fueron entregadas, se tomaron medidas disciplinarias con los dirigentes y trabajadores implicados en tal ineficiencia, quienes fueron además criticados delante de su colectivo. Y se está circulando la historia por todo el sistema del BPA, «para evitar casos como el presente, que afectan la eficiencia que debemos garantizar a nuestros clientes. Hemos hecho especial énfasis en todas nuestras sucursales sobre la necesidad de actuar con mayor diligencia ante cualquier dificultad que se presente en esta operación».

Muy saludable el tirón de orejas del BPA para que no se repita, si tenemos en cuenta que esa sola institución bancaria beneficia a más de 155 000 clientes con tarjetas magnéticas, en su gran mayoría trabajadores que cobran por esa vía su salario y estimulación, y pensionados de la Seguridad Social.

También informa López Garcés que el BPA cuenta con un centro de Atención al Cliente que labora de lunes a domingo, en el horario de 9:00 a.m. a 8:30 p.m. Allí se pueden reportar quejas y reclamaciones y realizar consultas sobre los servicios de esa entidad, mediante el teléfono 206 6530, o por el correo electrónico consulta@operint.se.bpa.cu.

Que se atienda su inquietud

Escribe María Esther Manuel, desde calle Quinta número 32, entre E y F, en el reparto Armando Mestre, del central azucarero Brasil, en el municipio camagüeyano de Esmeralda. Pero su rúbrica representa al colectivo del Instituto Politécnico de Economía Antonio Suárez Domínguez, de esa localidad.

Explica la lectora que esa institución, aunque acoge alumnos seminternos, también tiene internos, específicamente los estudiantes que provienen de otras localidades de difícil acceso y con serios problemas de transportación.

Por tanto, el claustro de profesores tiene que hacer guardias docente-educativas, cumpliendo con el horario único del centro y sus actividades nocturnas, sin ir a sus hogares. Y lo explica. «Nuestro sistema es el siguiente: entramos un domingo, estudiantes internos y equipo de guardia, permanecemos 11 días consecutivos, incluyendo sábado y domingo, y salimos un jueves, realizando una vez por semana nuestra guardia».

Pregunta María Esther por qué no se les considera, en el pago, la condición de centro interno. «¿Por qué alguien no viene con la resolución que transformó esas condiciones en los centros internos y nos explica por qué no tenemos ese derecho? Si no lo tenemos, ¿por qué alguien facultado no se dirige al claustro a darle una explicación que satisfaga las dudas?».

No domino la razón que pueda haber o no en esa demanda, como para juzgar de intruso. Pero sí creo que debe prestársele mucho oído, y sin cerumen. Lo más urgente en este caso es que se atienda la inquietud de ese colectivo, que tiene que ver con algo tan serio como el pago. Si es posible ese sistema de pago, aplicarlo de inmediato; y si no es posible, entonces debe explicarse y fundamentarse el por qué, con todos los elementos. Debe ir alguien con autoridad a esclarecer el asunto allí.

Dulce trato al diabético

El único dulce que salva al diabético es el buen trato, el amor y la devoción de quienes le atienden su enfermedad; lo asegura una paciente que vive pendiente de su desbordada azúcar: Gladys Villavicencio, residente en el apartamento 12 del bloque 1, en el reparto Finlay de la ciudad de Sagua la Grande, Villa Clara.

Gladys cuenta que se atiende consuetudinariamente en la Clínica del Diabético de esa ciudad, y la califica como «un colectivo de trabajadores tan dispuestos y bien preparados, que uno se pregunta una y mil veces de qué material están hechos».

Refiere la paciente que «el director de la clínica, el doctor Juan José Morfi, siempre está dispuesto, con el mejor ánimo, para atender a cada paciente. Lo apoyan los enfermeros Miguel y Yanetsis, personas que, además de muy buena preparación, tienen el poder del amor en sus manos con cada paciente».

Y extiende esos calificativos a la dietista Yanet, la pantrista Roxana, el profesor de Educación Física Mestre, a Gustavo, el administrador, «preocupado por cada detalle»; o «la pulcra Julia, la auxiliar de limpieza»... los custodios...

Gladys considera, con mucha razón, que en momentos en que el país vive tantas dificultades y complejidades, hay que estimular con creces a trabajadores de esa talla, quienes cada día se esfuerzan con ahínco, aunque ellos también tienen mil problemas.

Reportes y más reportes...

Mayra Eijo Hidalgo-Gato no sabe ya qué va a hacer, allá en calle Loma número 31, entre B y C, en el reparto La Güinera, de la capital. Su vivienda peligra...

A raíz del huracán Gustav, comenzó a inclinarse un poste telefónico en la esquina de su casa, sobre su propia cerca. Ella lo reportó en tres ocasiones por el 114, y sin respuesta alguna. Luego vino el Ike y llamó más de seis veces por el número de Urgencias...

Y cuando me escribió el 30 de octubre, el poste seguía allí, soportado apenas por la cerca. «Un peligro no solo para mi casa, sino también para los vecinos que transitan. El poste está hueco por debajo».

El jueves 11 de septiembre, el esposo de Mayra fue a las oficinas de ETECSA en Aldabó, y le dijeron que el lunes se resolvería el problema, «lo que no nos dijeron es qué lunes, de qué mes y de qué año», afirma la remitente.

Mayra lo reportó por el 113 y le dieron el número de serie 08031596 a principios de octubre. Al ver que nada sucedía, lo volvió a reportar. Efectivamente, estaba en la computadora como no resuelto. El 24 de octubre se lo volvieron a reportar como queja no resuelta con número de serie 32272...

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