Extraña prioridad - Acuse de recibo

Extraña prioridad

Katia Eloísa Pérez (calle Octava número 10, La Juanita, Cristino Naranjo, municipio holguinero de Cacocum) ya no sabe qué va a hacer, víctima de tantas postergaciones. Ella tiene un hijo de 11 años con una insuficiencia renal crónica terminal, y padece una nefrostomía derecha. Por ello, en enero de 2008 se dirigió a las autoridades de su municipio para que la priorizaran en el mejoramiento de su vivienda, que estaba en muy mal estado. El tiempo pasó, y no se cumplió lo acordado en el Poder Popular con el jefe de la Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda. Llegó el huracán Ike en septiembre de 2008, y le desplomó definitivamente el cuarto donde vivía. Fue nuevamente al Poder Popular, y allí se volvió a acordar, el 5 de noviembre de 2008, que su vivienda era prioridad uno. Comenzaron las obras, pero no se ha hecho prácticamente nada, porque siempre falta algo «y nadie sabe dar respuesta a esto». Lo mismo le sucede con la solicitud de un refrigerador. Hace más de un año le dijeron que estaba aprobado, como caso social. Pero nunca llega.

Sin respuesta: Jorge Osmani Dueñas reside en calle 49 número 223 NE, entre 2 y 4, en la ciudad de Cienfuegos. El motivo de su denuncia es que hace más de un año, los vecinos de casi cuatro manzanas a la redonda se vienen quejando del bajo voltaje en el servicio eléctrico. Se han echado a perder refrigeradores, aires acondicionados y otros equipos electrodomésticos, sin que nadie dé una respuesta definitiva.

Buscan a un extraterrestre: Sí, César Blanc (U-140, apartamento 5, Micro 9, Santiago de Cuba) reafirma que seguirá esperando por un extraterrestre que resuelva un problema ya demasiado viejo. Esta columna publicó el 20 de septiembre de 2008 una queja suya, acerca de la calamitosa situación que presentan los vecinos de ese inmueble con el agua, que no llega a pesar de todas las gestiones hechas en Acueducto y con el Gobierno local. Y a pesar de que en esa ciudad se ha llevado a cabo un voluminoso proceso inversionista en su acueducto. Pues ahora vuelve a escribirme para revelar que aún siguen sin agua. «Acueducto optó por la instalación de la nueva red, pero el agua no llega ni por la vieja conductora ni por la nueva», asegura.

Buen trato y diligencia: Eugenio Huerta Sabá (Asunción 1, entre Avenida de los Mártires y José M. Gómez, municipio capitalino de Regla), se personó el pasado 17 de febrero en la agencia de pasajes de Guanabacoa, para adquirir dos boletos con destino a Santa Clara, para el 20 de dicho mes. Y no solo los resolvió tranquilamente, sino que reparó «en el buen trato y la diligencia de las dos compañeras que se encontraban trabajando en ese turno, con todos los allí presentes», señala.

Máximo ya mínimo: Ramón Rodríguez Díaz (Principal 23, entre Segunda y Tercera, Reparto Forestal, Santa Clara), se entristece mucho cada vez que visita el pobladito de Máximo, a diez kilómetros de Placetas, donde pasó su infancia. Ya no reconoce la luminosidad de aquellos días. Refiere el lector que el terraplén de tres kilómetros que enlaza a la comunidad con la Carretera Central está intransitable hace bastante tiempo. Al poblado antes entraba un ómnibus tres veces a la semana, con dos viajes diarios. Desde noviembre de 2008 no ha vuelto el autobús. Fue allá un inspector y dictaminó que ya no era transitable el camino. Los lugareños esperaban que cuando amainaran las aguas se repararía el terraplén. Pero todo es muy incierto. Y la incomunicación arrecia más desde que quitaron el único teléfono público fijo que existía, ubicado en la casa de un vecino. ETECSA instaló entonces un fijo alternativo, que a los pocos días de uso cubre los minutos reglamentados del mes. Con el más leve aguacero, se interrumpe el servicio eléctrico, y comienza la agónica espera de varios días, para que la Empresa Eléctrica entre a restablecer el servicio. Existen allí dos consultorios del médico de la familia, pero solo en uno hay un médico que rota por el hospital, por lo cual es corta su estancia en el poblado. «Este barrio antes era centro de recepción de campesinos aislados, en busca de servicio eléctrico y cercanía al municipio. Hoy es un centro emisor de pobladores, que abandonan el lugar huyendo de esas calamidades», sentencia Ramón.

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