Qué manera de enredarnos, caballeros

El título de estas líneas me lo sugiere Tamara Guerra Fabelo, después de sufrir —junto a varios de sus vecinos— un enredo que bien podría figurar en el diccionario criollo del absurdo. Resulta que la cuadra en que vive Tamara (Ángeles Nro. 159, entre Monte y Corrales, La Habana Vieja, Ciudad de La Habana), fue beneficiada con una donación.

El aporte de los solidarios extranjeros consistiría en una cantidad de pilas de agua; por lo cual el Gobierno y la Dirección de los CDR en el territorio realizaron primero un censo de los dispositivos necesarios para efectuar la compra.

«Nos informaron que las autoridades locales iban a contratar un plomero para que pusiera las pilas. (...) Luego, cuando veíamos al Delegado y le preguntábamos, nos decía que no aparecía nadie, que buscáramos nosotros al plomero. Después de que lo buscamos, al compañero no le convino el salario. Entonces nos indicaron que algún vecino acometiera el trabajo, que se lo iban a pagar....

«Al fin un vecino se brindó en la última Asamblea de Rendición de Cuentas, el día 22 de abril; y nos citaron para que estuviéramos a las 8:30 a.m. del sábado 25 de abril en el edificio donde radica Aguas de La Habana, en la calle Monte.

Allí se presentó un grupo de residentes de la zona que se brindaron para apoyar, entre ellos, Tamara, que es la presidenta de uno de los CDR implicados. Debían entregarle las esperadas pilas. Pero no. Se personó una compañera, en representación del Poder Popular, y explicó «que ella no trabajaba los sábados, a lo que nosotros le propusimos que las dejara guardadas en mi casa —refiere Tamara—. Así, el plomero y el ayudante, después de sus respectivos horarios laborales, podrían ir cumpliendo con la instalación.

«Tampoco estuvo de acuerdo. Dijo que las pilas tenían que estar en un lugar donde solo ella tuviera acceso».

Casi va a cumplirse un año de la donación y las llaves de agua aún no están en las tuberías de los «beneficiados». Otro de los argumentos que se ha esgrimido para la demora es que «de entregarse en mano a la población, las pueden vender», afirma la remitente.

«¿Cuándo se resolverá el problema?, cuestiona Tamara. ¿No sería mejor entregarlas, recoger la firma como constancia y cerrar el caso? Qué manera de enredarnos, caballero».

Una oportunidad para Daily

Daily Martín López quiere estudiar. Y si en un espacio hay posibilidades para ello es en Cuba. Pero sucede que esta villaclareña, residente en el Nro. 56 del kilómetro siete, Carretera a Malezas, Reparto La Guayaba, en Santa Clara, ha visto interrumpida abruptamente su carrera universitaria.

Había vencido ya el tercer año de la Licenciatura en Ciencias Humanísticas del Instituto Superior Pedagógico (ISP) Félix Varela, en la modalidad de Curso para trabajadores.

Por una compleja enfermedad visual de su hija de cinco años, que requirió una operación quirúrgica en Ciudad de La Habana; y por la carga de trabajo que tenía, Daily se vio urgida de abandonar temporalmente sus labores como cuadro de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

«Entonces comencé a laborar en las FAR, cerca de mi casa y con un horario más flexible, que me permite atender a la niña y sus turnos médicos, todos estos en la capital», cuenta la remitente.

«Cuando tuve que rematricular para mi cuarto año —evoca— llené la boleta por mi actual centro de trabajo, donde también están de acuerdo con mis estudios. Pero al presentarla en el Pedagógico se me comunicó que había perdido la carrera, pues ya no estaba en la FMC, el organismo que me la había otorgado».

La angustiada estudiante se entrevistó entonces con la vicerrectora general del ISP. Esta le ratificó que «no podía continuar estudiando».

«Desconsolada fui a la FMC. La Secretaria valoró mi situación y me dijo que no tenía objeción en que continuara la Licenciatura; no obstante, lo consultaría con instancias superiores. Estas estuvieron de acuerdo, por tratarse de un caso excepcional, y también porque mi cambio es transitorio».

Posteriormente, Daily se entrevistó con el Decano de la Facultad y este dijo comprender la situación, pero que la Rectora era la única autorizada para aprobarlo. La Rectora del ISP —afirma la remitente— «ratificó su posición: Que ya había valorado este caso y otros; y no podía continuar estudiando».

Aparte de su gran interés por terminar la carrera, Daily se pregunta cómo puede tirarse por la borda el esfuerzo de los profesores que hasta aquí la han formado.

A este redactor también le asalta una duda: ¿No se podrá en casos como este flexibilizar las normas para favorecer el crecimiento profesional de un ser humano?

Pesadilla sobre el asfalto

Lo que prometía ser la concreción de un sueño terminó en pesadilla para los vecinos de la Calle 206, entre 101 y 103, en el Reparto Novoa, municipio de La Lisa, en la capital del país. A las diez de la mañana de este 27 de mayo, brigadas de la Empresa de Viales descargaron entre siete y nueve lomas de asfalto para arreglar esa arteria (rehabilitación por la que venían clamando hacía 16 años). Y ahí quedaron; a merced del tiempo y la naturaleza. Mientras los residentes de la zona esperaban ansiosos la llegada de los medios técnicos que debían esparcir la mezcla, los que llegaron —más de 24 horas después— fueron los torrenciales aguaceros de este jueves. Como lava volcánica avanzó entonces la gravilla, el aceite y el petróleo hacia el espacio más íntimo de los hogares, afectando muebles, zapatos, camas, cortinas... Así lo narró Eugenio Arnet Zamora. ¿Quién se responsabiliza por los daños? ¿Cómo se permite un derroche tal?, preguntan indignados los vecinos. (Información de Maylín Camilo Castillo).

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