Si la lluvia fuera potable - Acuse de recibo

Si la lluvia fuera potable

La cienfueguera Margarita Águeda Vázquez Reyes se deshace en gestiones para obtener la instalación del agua. En su carta manuscrita, esta vecina de Ave. 66, Nro. 3308, apto. 2, entre 33 y 35, en la cabecera provincial, nos remite una extensa relatoría de todas sus gestiones para lograr el acceso al vital líquido.

A fines de agosto de 2008, de la Dirección de Acueducto y Alcantarillado municipal la enviaron a ver a su delegada de la zona 13 y a la técnica de Vivienda en el Consejo. «Me entrevisté con ambas en la primera semana de aquel septiembre. Prometieron venir a la casa y dar respuesta o solución. Nada».

Ese mismo mes, Margarita estuvo en la Dirección Provincial de Acueducto y Alcantarillado. Allí le informaron que de la Dirección de Vivienda debían ir a analizar el caso y reportarlo. Nadie fue.

Volvió a Acueducto municipal y otra vez la remitieron a Vivienda. Después le explicaron que no se estaban haciendo trabajos en las acometidas, que no se podía estar rompiendo las calles y otras tantas explicaciones...

En enero de 2009, le facilitaron por fin a la afectada cienfueguera la compra de un tramo de manguera para la solución del asunto. Y al momento de escribirnos eran las santas horas en que ni aun así lograba la instalación del agua. ¿Hasta cuándo esperar?

Esperando el goteo

También agobiados por la falta de agua nos escriben los vecinos de Raimundo interior, entre Adolfo del Castillo y Flores, en la ciudad de Sancti Spíritus, representados por la vecina María de la Caridad Cepeda Oliva, residente en el número 5.

Se trata de más de 20 personas de seis hogares que desde el 2004 vienen quejándose en cuanta rendición de cuentas o reunión similar existe, de la terrible carencia.

«Hemos ido al Poder Popular, a Acueducto municipal, hablamos con el Jefe de Operaciones y el Director, y hay un silencio total. (...) Además, es una ironía que en los extremos de nuestra calle se bote el agua en grandes cantidades. No sabemos cuál es el misterio por el que no nos hacen caso».

«Tuvimos que abrir un hueco en la calle para coger el goteo de la tubería. (...) Este lugar queda cerca de un vertedero de basura. Cuando da el aire los desechos van a parar allí», se duele la remitente. ¿Valdrá la pena hasta exponer la salud de estas personas por no emprender una inversión que a la larga debe realizarse? Al final, ¿el costo no es mayor?

Siembra VS. impunidad

A sus 67 años, Francisco Morales (Calle Línea Nro. 67, entre J e I, reparto La Rubia, Camagüey) tiene ímpetus para sembrar. Por eso, solicitó —a través de su Delegado— unas tierras ociosas. «Realicé los trámites correspondientes y en Cultivos Varios me dieron un certifico para que esperara la propiedad y poder empezar la siembra. Después de más de tres meses y personarme en reiteradas ocasiones, en Cultivos Varios me decían que los papeles estaban aguardando la firma de Geocuba».

Un tiempo después —continúa relatando Francisco— algunas personas comenzaron a construir una vivienda en el mismo sitio. «Los inspectores de ilegalidades estuvieron allí, pues fueron informados, y no mandaron a parar la obra».

Según refiere el remitente, luego de intensos trámites el asesor jurídico de Cultivos Varios le aseguró que en una semana debían darle respuesta. Pasó ese tiempo y nada. «El compañero de Planificación Física, sin personarse en el lugar, ni hacer ninguna investigación me afirmó que el caso está denegado, y yo no estoy conforme, pues sentenció que “ellos no tenían que investigar nada”».

¿Quién le responde a este veterano?

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