Sedientos de respuesta

Armando Pedroso (Manrique 608, apto. 114, entre Reina y Salud, Centro Habana, Ciudad de La Habana) relata en su carta una desgracia multiplicada: hace casi un mes que en su cuadra no reciben agua y tampoco les envían pipas; y lo peor: ni siquiera les han brindado una respetable información del porqué.

El pasado 14 de diciembre, él solicitó vía telefónica, en las oficinas de Aguas de La Habana en Centro Habana, el servicio de una pipa para su edificio. Y quien le atendió le dijo que la enviarían al siguiente día. Pero nunca llegó.

Armando se presentó el 16 de diciembre en esas oficinas y había un aviso de que ese día no se atendería a la población. No se dio por vencido y llamó a la sede central de Aguas de La Habana. Allí le pasaron con Joaquina, de Atención al Cliente, quien le orientó que debía llamar a Tony, el responsable de los envíos de pipas, al tiempo que le informaba que se estaba estudiando el problema de desabastecimiento en Centro Habana, y «quizá» en enero se reordenara el sistema de bombeo. Ese mismo día, a Armando le fue imposible hablar con Tony, «pues nadie atendía el teléfono».

«El 17 de diciembre —señala— me personé nuevamente en las oficinas de Aguas de La Habana en Centro Habana, y resulta que el 16 los compañeros estuvieron celebrando la actividad de fin de año. Pero lo que resulta inaceptable es que quien debía atenderme no asistió a su trabajo, y la compañera que me atendió no sabía las causas de la ausencia».

Aun así ella le planteó a Armando que de darles el servicio de pipa, aunque fuera una sola vez, se les cobraría de todas formas el servicio de agua de todo el mes, como si no hubieran existido problemas todo ese tiempo.

Ese mismo 17 de diciembre, Armando intentó comunicarse con Joaquina, y tampoco fueron a trabajar. Al preguntar por Tony, le informaron que él prácticamente nunca estaba, pues trabajaba en la calle casi todo el tiempo.

«No sé por qué tenemos que caerles atrás a los funcionarios», sostiene Armando y agrega: «Nadie brinda una respuesta seria. ¿Por qué se cobra un servicio de todo un mes, cuando solo han enviado una pipa en casi todo ese tiempo, sin un abastecimiento de agua? ¿Por qué no se bombea agua un día para una zona y otro para la que está afectada? ¿Tenemos que esperar un mes más para recibir el líquido vital? ¿Acaso nadie pudo ver que estaba escaseando el agua? ¿No existe un plan de urgencia para escaseces como esta? ¿Por qué esperar a que se acabe para hacer un estudio?».

La molestia de las «manchas»

Mariano Miguel Ginarte (Avenida 6, No. 307, Baire, Contramaestre, Santiago de Cuba), escribe en nombre de muchos vecinos, porque en ese poblado ya no se sabe dónde van a ubicar las «machas», como llaman allí a las pipas o termos de cerveza.

En la Semana de la Cultura, o en carnavales, sitúan los depósitos de expendio frente a su casa. Hasta ahí se acepta, pero ya «cualquier día ponen los termos con los correspondientes bafles y el reguetón, sin importarles las quejas de los vecinos».

Ginarte pregunta: «¿Dónde orinan los que toman cerveza y dónde se sientan? Se ha hablado con la Presidenta del Consejo y ella no tiene solución para el problema. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar la desvergüenza de quienes, luego de beber, se orinan en cualquier lado, sin importarles los vecinos? Hoy martes 15 de diciembre, 7:30 p.m., escribo esta carta con dos termos de cerveza y el reguetón frente a la casa. Ruego publique este caso, a ver si se les remueve la conciencia a quienes tienen que ver con esto».

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