En la vía… - Acuse de recibo

En la vía…

Convencidos de que ciertos problemas locales solo se resuelven si el país posa su mirada en ellos, la abogada Lilene Pacheco y 22 campesinos integrantes de la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) 26 de Julio, envían su carta desde Sibanicú, provincia de Camagüey, con una curiosa historia.

Lilene, quien es consultora jurídica y presta sus servicios a la Empresa Pecuaria Triángulo Uno, a la cual está adscrita la mencionada CCS, cuenta que en esa localidad una disposición de la Policía de Tránsito está afectando el desenvolvimiento de los productores agrícolas, y de hecho la economía del país.

Desde hace alrededor de un año, prohíben la circulación de vehículos de tracción animal a través del tramo de la Carretera Central que atraviesa el pueblo, sin distinción alguna. Detienen ese tipo de vehículos, los trasladan hacia la PNR, multan a los propietarios y hasta pueden decomisarlos con el animal de carga y todo. «Y los conductores no son más que campesinos y trabajadores», enfatiza la jurista.

Explica Lilene que en la misma Carretera Central se encuentran la Empresa Láctea, la Empresa Municipal de Acopio, la Delegación Municipal de la Agricultura, las oficinas de Control y Registro Pecuario y las de Registro y Control de la Tierra. También la Empresa Pecuaria Triángulo Dos, junto a sus almacenes y laboratorio de análisis de la leche, así como otras entidades agrícolas.

«A todas —afirma Lilene— acude un gran grupo de personas en trámites y gestiones de trabajo, en su mayoría campesinos residentes en zonas rurales alejadas, que no tienen otro medio de llegar que sus vehículos de tracción animal. Y en esos mismos vehículos se transportan personas de esas zonas alejadas que se dirigen a la cabecera municipal, ya sea al Hospital, a llevar a sus hijos a las escuelas o a otras gestiones». Personas que no tienen otra alternativa, con las dificultades de transporte conocidas.

Lo absurdo de la prohibición, dice, es que por esa Carretera Central tienen que circular los productores que acarrean la leche hacia la Empresa Láctea, o las viandas y hortalizas hacia Acopio. O cuando van a buscar pienso u otros suministros en los almacenes de la empresa pecuaria. O si tienen que hacer trámites en las dependencias agrícolas, entre estos los relativos a la entrega de tierra en usufructo.

Específicamente a la CCS 26 de Julio se le asignó como área colectiva y local una antigua vaquería que está situada al pie de la Carretera Central Oeste, instalaciones que no puede utilizar por la situación expuesta. Limitación similar sufren los miembros de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Tamarindo.

Reconoce Lilene la importancia de la cultura vial y el estricto cumplimiento de las ordenanzas que nos protejan de accidentes del tránsito. Mas, conocedora de la Ley 60, Código del Tránsito, asegura que esta no prohíbe en su articulado la circulación de vehículos de tracción animal por la vía; lo que sí establece los requerimientos para hacerlo en su artículo 82: entre estos que lo hagan lo más próximo al borde derecho, en el sentido por donde estén circulando; si es por vías pavimentadas, con ruedas de goma o revestidas con dicho material; y si son bandas metálicas o rodaduras solo cuando requieran atravesar algún tramo de la vía para enlazar con otro camino o vía no pavimentada.

También establece que los animales deben estar provistos de orejeras y de aditamentos para recoger las excretas, y en el vehículo debe estar instalado un mecanismo que garantice el frenado e inmovilidad total del mismo; o en su defecto, asegurar una de las ruedas para evitar que el animal de tiro pueda ponerse en marcha y provocar un accidente. Y dispone que los vehículos de tracción animal no pueden circular por las carreteras durante las horas comprendidas entre el anochecer y el atardecer, excepto en los casos autorizados por la Policía Nacional Revolucionaria. Pero en ninguna parte dice que no podrán circular por esas vías.

La prohibición local se ha analizado en el Consejo de Dirección de la Empresa Pecuaria Triángulo Dos, en las asambleas de afiliados a las UBPC y demás cooperativas, y asambleas de rendición de cuentas del Poder Popular. Se han radicado quejas al Gobierno municipal y otras autoridades. Pero, al final, sin resultado alguno.

«Esta situación —reflexiona— resulta inconcebible en un municipio netamente agrícola y ganadero, rural por excelencia, que cuenta con un mayor número de vehículos de tracción animal que de motor».

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