Contar bien y explicarlo

El capitalino Eudaldo Ruiz González (Factor 765, piso 17, Apto.7, Nuevo Vedado, Plaza de la Revolución) andaba escarmentado en cuestiones de consumo (y lectura) eléctrico cuando se decidió a escribirnos. Contaba Eudaldo que el 20 de julio de 2009 le leyeron en su metro contador 23 545 kW. Diecisiete días después, el 6 de agosto, cuando le llegó el importe y él verificó el aparato, estaba marcando 23 501, o sea, 44 kW menos…

A la jornada siguiente fue a ver a la administradora de la Sucursal Nuevo Vedado. No se encontraba. El día 8, ella le orientó contactar al Jefe de Inspecciones. Durante el 10 y 11 intentó Eudaldo ver al funcionario. Nada.

Posteriormente se encontró con el lector-cobrador de su ruta. Este volvió a revisar el metro-contador y comprobó el error. Le dijo al afectado que se encargaría del asunto.

La lectura y el consiguiente pago del mes de septiembre también estuvieron errados. Se había hecho sobre la base de la lectura alterada del mes anterior…

Como respuesta nos llega la misiva de Militza Wood Rodríguez, directora de Calidad de la Empresa Eléctrica en Ciudad de La Habana. El 22 de agosto de 2009 —expresa la funcionaria— el cliente fue visitado por el inspector de la sucursal Plaza.

«Se demostró que en el consumo de la facturación del día 20 de julio, se había cometido un error de lectura. Se realizó rebaja por esta lectura errónea. En esa visita se le explicaron al cliente las causas de la demora en atenderlo», comenta Militza.

Termina la directiva apuntando que el consumidor firmó conforme el expediente. Y precisa que la queja en verdad fue atendida por la administradora de la sucursal desde el propio día 6 de agosto, no como lo expuso el remitente.

Agradecemos la respuesta de la Empresa Eléctrica, aunque no se aclara si Eudaldo tuvo que pagar un consumo erróneo también en septiembre, ni si el lector cobrador que se ocuparía del caso llegó a hacerlo... Mientras más claras sean las respuestas de las instituciones mejor fluirá el diálogo público en esta columna de todos.

Edificio en derrumbe

La capitalina Isabel Mena Hernández y un grupo de vecinos del edificio No. 803, en la calle Línea, entre 2 y 4, Vedado, también en el municipio de Plaza de la Revolución, están viviendo una alarma perenne.

Desde el 6 de octubre de 2005, debido a las frecuentes lluvias de ese período, se derrumbó una parte del techo del pasillo en el segundo y último pisos. Esto provocó inmediatamente el desplome del propio pasillo y la incomunicación de cuatro viviendas del inmueble. Asimismo se generó un peligro de derrumbe al otro lateral de la construcción y en uno de los apartamentos.

«Después de mucha batalla se logró un puente de madera y apuntalar esta parte del edificio», narran los residentes. Igualmente se refieren a una larga lista de entrevistas, cartas, visitas, debates con las autoridades de vivienda, así como las instancias de gobierno en el municipio y la provincia. «Las respuestas han sido: no hay materiales, no hay brigada para acometer la obra, no están incluidos en el presupuesto del año».

Los afectados comprenden, pero han llegado incluso a sugerir que les vendan los materiales, que ellos mismos acometerán la reparación, pues con la madera del puente medio podrida y el inmueble cada vez más deteriorado la zozobra que ya experimentaban se ha incrementado.

Al comienzo de 2009 —recuerdan— se les comunicó en una asamblea del Poder Popular que el 803 estaba finalmente incluido en el Plan de Inversiones y Reparaciones del año. El 28 de diciembre pasado, cuando nos escribieron, de aquella promesa no habían visto nada. ¿Quién responde?

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