Lobo

Jesús Arencibia LorenzoJesús Arencibia Lorenzoacuse@juventudrebelde.cu
12 de Marzo del 2010 21:42:00 CDT

Una mezcla hirviente de pena e indignación le inundó el rostro a Julio César Herrera. No solo por él, sino por todos, por todo. Casi siempre hay causas hondas detrás de los golpes ciegos… Y lecciones por develar, públicamente. Por eso este vecino de Calle 8, No. 24, entre 3ra. y 4ta., La Concepción, en Palma Soriano, Santiago de Cuba, decidió escribirnos.

Ocurre que el domingo 7 de marzo, a las 10:20 a.m., se encontraba Julio César en los «amarillos» de Caballería, municipio de Cueto, en Holguín, con el fin de trasladarse hacia su terruño santiaguero.

El transporte, evoca el remitente, estaba realmente escaso y había gran cantidad de personas en el lugar. Llegó un auto ligero, de empresa, de color rojo, marca Peugeot o Citröen, con matrícula OTD-041.

«Al instante me desplazo hacia el lugar donde paró para dejar a alguien y en conjunto con otro compañero le preguntamos si nos podía llevar hasta Santiago, a lo cual nos responde que no, que iba solamente hasta Palma Soriano. Le repliqué que (…) precisamente hacia ese municipio era que me dirigía; a lo que el chofer me contesta, otra vez, que no.

«En ese momento pienso que se debía a que el carro tenía algún problema, pues había levantado la tapa del motor y lo estaba revisando. En lo que se dirige a buscar agua a una cafetería cercana, el compañero que estaba a mi lado me dice que sin dinero no me van a llevar».

Pero el atribulado viandante esperó que regresara el conductor y volvió a preguntarle amablemente. Ya eran tres las personas que aguardaban junto al auto, con el mismo afán. El hombre, de manera descompuesta les dice que «no pregunten tanto, monten y hablen claro». Pero aún, ingenuamente, Julio César imaginaba que su maltrato se debía a alguna preocupación, molestia o apuro.

Una vez dentro del carro, y en marcha, el pasajero del asiento delantero repite la frase que le había dicho a Julio César, a lo que el chofer responde que por supuesto, que «lo que debían haber hecho era hablar claro y proponerle el dinero».

«Con mucha pena en ese momento le pregunté que si por los cinco pesos que me quedaban para viajar me podía hacer el favor de llevarme. De forma descompuesta y prepotente, me contesta: “¿Por cinco pesos? ¡Aquí mismo te quedas!”. Y sin mediar palabras frenó y me bajó de “su” carro, frente a todas las personas que estaban allí», se duele el remitente.

«Se podrá imaginar el sentimiento de impotencia, vergüenza, indignación, pena, no solo por la situación tan desagradable, sino por todas los que trabajan día a día para lograr una sociedad más culta, más solidaria, más justa; pena por los compañeros que de una forma u otra aportan con su trabajo y sudor (…) para que en nuestra sociedad personas como el chofer referido puedan llevar a sus niños de forma gratuita a la escuela, a los hospitales.

«(…) Pena porque siendo yo de la esfera productiva, que realizo grandes aportes, en dinero, con mi trabajo a la economía del país, haya sido humillado precisamente por un trabajador que siendo chofer, y por ende considerado como no productivo, cobra un salario que yo ayudo a crear, aunque sea de forma indirecta…

«¿Por qué tuvo que obrar de tan mala fe…?».

Uno termina de leer la misiva y recuerda aquella contundente metáfora, tan gastada en dogmáticos manuales, de que el hombre podía a veces convertirse en «lobo del hombre».

¿Cuándo y cómo actuar para desterrar, de una vez, las peligrosas lunas llenas?

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    1. 1

      Mary - 13 de Marzo del 2010 0:16:00 CDT

      Ay, Jesús, es así mismo, desgraciadamente, como lo narra Julio César, ya es muy difícil encontrar en la carretera alguien que dé la llamada "botella" sin que medie la "operación financiera" y también, desgraciadamente, entre los municipios no existe apenas transporte público donde podamos trasladarnos, ni siquiera dentro de ciudades, a los precios razonables para el trabajador. Pero lo peor de todo es que estos "lobos" engrosan sus bolsillos a costa de vehículos estatales, como tantos otros "lobos" de otros sectores, todo en dependencia de la posición que tengan en la sociedad. Los choferes no son los únicos.

    2. 2

      yeco - 13 de Marzo del 2010 5:25:35 CDT

      En Cuba todo el mundo sabe quienes son esos lobos ,viven en tu misma cuadra,y nadie los denuncia,solo cuando sufren este tipo de actuacion depredadora,se acuerdan que existen.si desde el barrio se combatiera,se le haria la vida dificil a esa fauna.

    3. 3

      Jose Luis - 13 de Marzo del 2010 6:35:17 CDT

      El problema con las criticas que a diario leemos en esta seccion es que hay que esperar,con suerte,a que el funcionario responsable lea el JRD,despues, que considere importanre respoder y por ultimo que tenga interes en resolverla.Hasta que la prensa no tenga el poder y los medios para investigar y entrevistar a quien sea, hasta llegar a la soulicion o explicacion de la queja;Este periodico solo servira como muro de los lamentos sobre tanta ineficiencia,injuisticias y atropellos..Pero algo es mejor que nada

    4. 4

      Elizabeth Mieres - 13 de Marzo del 2010 7:12:52 CDT

      Bueno, pero quiero que Julio César Herrera no piense que el es la única víctima del vandalismo que hay con el transporte. Se ha hecho cada vez mas dificil encontrar personas que se solidaricen con el problema del transporte. Yo creo que ya hay muchos lobos al frente del volante y hay que ponerle un freno, no sé como. Utilizando los pocos recursos con que cuenta el estado para su bolsillo, que no ayuda en nada a la población al contrario que la pone mas histérica con los precios. Te dicen "el muerto a´lante, y la gritería atrás", eso se ha generalizado, hay lugares que estan mas críticos que otros. Las personas estamos desesperadas con este problema del transporte. Hay que ver que con todos los problemas que hay en esta esfera, la cantidad de personas que se mueven cada día es asombrosa, como llegan al destino no lo sé. Es cierto lo que dice Mary, los choferes no son los únicos.Saludos al colectivo de Juventud Rebelde

    5. 5

      montane - 13 de Marzo del 2010 9:34:26 CDT

      Espero, que sin rimbombancia y muy rápido el jefe de ese chofer escriba o llame al JR y anuncie que al "compañero chofer" lo mandaron a cortar caña, para que aprenda lo que es ser un abusador y un prepotente y que nadie se escude en la "necesidad", ese tipo es malo, rico o pobre, a ese le nace el ser malo.

    6. 6

      Angel Castro - 13 de Marzo del 2010 12:29:40 CDT

      No creo que el termino lobo sea apropiado, los lobos son criaturas que viven en manadas y son muy unidos y solidarios tanto en la caza como en la reparticion del botin, son en extremo muy cuidadosos tambien con sus cachorros, este tipo de comportamiento esta mas cerca de las hienas, ese depredador oportunista que siempre esta al acecho del sacrificio de los demas, pero tambien se tiene que reconocer que abunda mucha "jungla", hoy en nuestra sociedad.

    7. 7

      José Luis - 13 de Marzo del 2010 14:55:29 CDT

      Coincido con Angel Castro, el término correcto a emplear acá sería, por ejemplo, mal nacido, así de modo coloquial y no como nos gustaría a algunos poder decir (H... de P...), aunque por respeto a la más elemental decencia nos abstenemos de hacerlo. Ahora bien, ya se conoce la matrícula del auto; lo más saludable sería que a través de este mismo espacio el jefe de este sicario del transporte público diera a conocer la aplicación contra éste de la más enérgica medida. De no ser así, seguiríamos nadando y nadando en las mismas aguas. Por favor, señores, se trata de acabar de hacerles entender a dos o tres choferes equivocados que tenemos por ahí que ese carro que conducen es estatal y no suyo; y que si por alguna casualidad algunos de los componentes y piezas que lo forman fue comprado con dinero de sus bolsillos, nunca fue porque alguien los obligó a ello. Acabáramos, pues.

    8. 8

      lazaro miranda - 13 de Marzo del 2010 17:40:20 CDT

      amigos del foro: es la primera vez que escribo a esta seccion, pues yo acostumbro desde hace unos dias, a participar en la página deportiva. Permitanme narrarles algo que me sucedio que es la cara opuesta de loque ha salido publicado. hace un tiempo tuve necesidad de llevar mi maquina al trabajo. cargue la torre y me pare en la esquina de paseo y 23. me puse un billete de veinte pesos en la mano, pues no me gusta pedir botella, y si lo hago, me gusta pagar, pues a los hombres feos, no le dan botella. luego de un rato parado en el lugar, para delante de mi un carro porque lo cogio el cambio de luz. quien manejaba, era un seños mayor que yo, que podia ser mi papa. estaba serio y lo pense un poco para pedirle el favor, como de todas manaeras pensaba pagar, me acerque. le dije: compañero, ''¿me lleva hasta el minfar, por favor?''. el me iba a decir que no, pero antes me dio tiempo a decirle: ''es que ando con la maquina, que la tengo ahi puesta en el piso''. me dijo que montara. tomo rumbo paseo arriba y me dijo: ''pensaba decirte que no porque yo tengo que doblar por aqui por zapata, pero no importa, seguire hasta el minfar. despues yo regreso y sigo mi runmbo''. el hombre me dejo en la esquina de minfar. cuando llegamos, le ofreci el dinero que tenia en la mano y ese compañero me ha dicho: ''no, compadre, porque si te acepto el dinero, me privare del placer de ayudar''. el carro era suyo y no se el nombre del señor, pero desde aqui, aunque el no lo sepa, le estoy muy agradecido. es cierto lo que dice mercedes sosa en su cancion:¿quien dijo que todo esta perdido?

    9. 9

      Miguel Ortega - 14 de Marzo del 2010 6:13:06 CDT

      Estimado Jesus: Si, detestable actutid de ese chofer, es cierto tambien que los carros estatales cobran al descaro por dar botella....pero vayamos a la raiz del asunto...."amarillos", "azules", es un arcoiris para paliar la necesidad de trasladarse de un punto a otro, ¿es esa la solucion al transporte en nuestro pais? Reitero y reiterare hasta el cansancio que NO, la solucion esta en que el Ministerio, no el Ministerio es algo abstracto, el MINISTRO DE TRASNSPORTE logre de una manera definitiva organizar y controlar los recursos existentes,recursos que tenemos y se utiliza arbitrariamente, si no me cree, leanse las quejas de todo tipo sobre las deisiones que se toman de todo tipo sin considerar las necesidades reales del "heroico pueblo cubano", decisiones que para nada afectan a los "decididores", por regla general, "dis-funcionarios" con "transporte de plantilla. Felictaciones para el compatriota que se porto con dignidad, claro, las excepciones justifican las reglas, ojala hubiera muchos como el, yo tambien me siento beneficiado por su actitud aunque no recibio directamente su favor, pero si su alientopara imitar su ejemplo si llegara la ocasion.

    10. 10

      mel - 15 de Marzo del 2010 20:13:35 CDT

      Pues eso de que los carros estatales, o como dijera Lindoro "nuestros carros", cobren, muchas veces más que los propios particulares, a quienes les cabe el derecho, no es nada novedoso. Eso me atrevo a afirmar que es a todos los niveles, y no existe forma real de detener esa práctica. Desde el más simple chofer hasta el directivo de una empresa o ministerio, pasando por nuestros "elegidos" funcionarios públicos, hacen suyos los carros y con ello la ganancia ilegal que le sacan de una u otra forma. Son tan rarísimas las excepciones, que a quienes no lo hacen les suelen llamar "bobos". Yo personalmente no veo forma de cómo pararlo, pues es el pueblo muchas veces el peor culpable, porque los incita. En el mismo caso del compañero Julio César, nadie actuó enérgicamente para hacer cumplir los deberes que este chofer tenía con la sociedad cuando debía colaborar en la transportación de personal a un precio regulado por los puntos de "amarillos". Claro que era el "amarillo" en este caso el principal responsable de imponer su autoridad, pero todo el pueblo en general tiene que participar, porque eso no es "chivatear", como malsanamente se dice, eso es "reclamar los derechos y deberes que corresponden en una sociedad socialista". Julio César tenía que haber hecho valer su autoridad moral, y si tenía la fuerza y el valor para meterle un gaznatón al chofer de marras, no debió dudarlo ni un instante, porque los derechos más que mendigarlos hay que conquistarlos con el filo del machete, como nos enseñaron nuestros próceres.

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