La ciega fuerza de la costumbre

José Alejandro RodríguezJosé Alejandro Rodríguezacuse@juventudrebelde.cu
17 de Marzo del 2010 23:04:25 CDT

A Miguel Pacios (Calle 37 No. 224, Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana) le preocupa —a este redactor también— que en nuestro país algunos hayan satanizado  la sana crítica, al punto de que unos la reciban como una agresión personal, y otros consideren que «sirve para pertrechar de municiones al enemigo».

Si la crítica no fuera vista con tal ojeriza, y se erigiera en el estilo cotidiano, con la elegancia y la ética debidas pero con la fuerza de la honestidad, no nos engañaríamos, y mejoraríamos mucho más nuestra sociedad. Pero hay muchos «guardianes de la imagen», que entorpecen el avance, agregaría a las palabras del lector.

Pero Miguel no fustiga en su carta; todo lo contrario: desea hacer justicia con el Centro de Atención al Diabético, del Instituto Nacional de Endocrinología, sito en 17 esquina a D, en el Vedado capitalino. Y lo ensalza «no solo por el nivel científico y rigor profesional de su personal médico, especialistas y paramédicos, algo común en nuestro país; sino por su organización, higiene y limpieza, lo que ya no es tan común en otras instituciones de salud». Pero lo más encomiable, en su opinión, «es el grado de amabilidad de las personas que allí laboran».

Miguel observa con preocupación que no todos los pacientes que disfrutan de esos servicios, cuidan por igual el entorno de los mismos. «Muchos no se sienten ni responsabilizados ni comprometidos a contribuir con mantenerlos limpios».

Y concluye con una reflexión hermosa y profunda: «Así como todos los días, al levantarnos, no agradecemos al Sol su presencia, sin la cual no hubiese vida en el planeta, así la fuerza de la costumbre nos hace indiferentes con la medicina al alcance de todos».

Entregadas, como fuere...

Santa Elena Yumar (Calle 5ta., Bloque 1, apto. 3, entre 306 y 308, Santa Fe, Playa, Ciudad de La Habana) manifiesta su inconformidad, y la secundan los vecinos de otras 23 familias damnificadas del huracán Charlie, que habitan viviendas entregadas en noviembre de 2009 sin estar concluidas.

Podrán aparecer las casas en un informe y engrosar estadísticas engañosas; pero la carta y las elocuentes fotografías que la acompañan, dan cuenta del mal trabajo realizado, a tropezones de chapucería e indolencia.

Lamentablemente, los vecinos no especifican qué fuerza constructiva erigió las viviendas, pero lo cierto es que esas familias están habitando las mismas desde inicios de noviembre de 2009, y aún no tienen instalado el servicio eléctrico, apenas tendederas y peligrosos cables viejos y pelados.

Hay bloques que aún no tienen fosas, y los baños descargan a un hueco en la tierra. Algunas casas no tienen agua, y deben extraerla de la cisterna sin tapa. Y otras tienen ventanas rotas y mal puestas, puertas en pésimo estado técnico y sin seguridad. Hay filtraciones en varias, que causan ya peligros.

No se les ha entregado aún a los moradores ningún documento legal de las respectivas viviendas, y por ello no pueden hacer cambios de dirección, ni el contrato del gas, ni poseer allí sus libretas de productos alimenticios. Las escaleras están sin losas.

«Estamos aquí sin condiciones pasando trabajo. Somos damnificados y nos han engañado. El personal calificado que atendía esta obra se ha marchado sin darnos explicación», concluyen los demandantes.

Uno se pregunta cómo a estas alturas aún pueden levantarse engaños e improvisaciones, cuando la máxima dirección del país está exigiendo integralidad, rigor y respeto en nuestros procesos inversionistas. ¿Quién responderá, sin justificaciones y con profundidad, por el desaliño y los tropiezos de esas viviendas?

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    1. 1

      Mary - 17 de Marzo del 2010 23:31:19 CDT

      Parafraseando a Lorca: "Son asuntos de Vivienda, no os asombréis de nada"

    2. 2

      davo - 18 de Marzo del 2010 0:35:31 CDT

      Pepe: Si la acotación del artículo sobre la satanización de la crítica en nuestro país,se sometiera a votación para conocer si existe o no, yo estaría dentro del grupo de los que reconoce que existe y desde hace mucho tiempo.Leyendo recientemente otras publicaciones extranjeras sobre nuestro país, leí algunos comentarios que insultaban al redactor por hacer críticas, algunas las hallé lógicas y otras no, pero cada cuál tiene derecho a tener criterio propio. El ARGUMENTO PRINCIPAL utilizado por algunos comentaristas del artículo, "esas críticas debían hacerse en el plano interno, eso hace daño, hacer eso es una quinta columna".Me pregunté en ese momento¿Por-qué Pepe, Jesús y otros profesionales diariamente presentan las quejas de los ciudadanos y otras reflexiones sobre nuestra realidad, y en la inmensa mayoría de las ocasiones no hay respuesta? y en buena parte las pocas que se reciben son para niños de círculo infantil. En lo personal estoy plenamente de acuerdo que la crítica con el ánimo de socavar el orden en nuestro país en cualquier medio no tiene espacio, ¡NI UN MILIMETRO¡. Por otra parte, la renuencia a recibir y enfrentar las críticas de los mandantes(el pueblo), es otra forma de socavar la unidad y la motivación dentro de la sociedad, esto último crea tantos males poco a poco cómo cualquier otro. Sigo a diario cómo otros procesos dentro del continente que avanzan hacia el socialismo, admiten la críticas, y las tratan, algunas sirven para rectificar falencias,y las que no, los dirigentes exponen al pueblo sus criterios de una forma díafana y sistemática. Estimados amigos de JR, una vez más los felicito por ser los pioneros en facilitar un espacio interactivo a cierta parte de nuestro pueblo que tiene las posibilidades de acceder a la versión digital. ¿Cómo será cuando por fin este tipo de trabajo se haga en la TV? Imagino que algo así como una final de los Industriales con Villaclara o la Habana en el actual Play Off.

    3. 3

      Alejandro - 18 de Marzo del 2010 12:01:54 CDT

      Hola, es agradable saber que a usted le preocupa la satanización de la sana crítica. Reconozco, que al criticar, cuando se trata de asuntos cercanos al que escribe, es difícil no fustigar lo criticado. Las emociones controladas se acumulan en la garganta y se escapan ocasionalmente por el lápiz. Más indignante es que aquel que tiene en sus manos, la pluma que es fusil, la palabra que es proyectil, se quede pequeño en el empeño de hacer una sociedad más justa. Una sociedad sin ismos de dogmas o enajenantes cantos de sirena. 14 de marzo, natalicio de genial Albert Einstein, es también el día de la prensa en Cuba. Einstein escribió un artículo en el que deducía con argumentos simples la necesidad de defender el socialismo. Publicó mucho. De su puño y mente recibimos grandes dosis de sabiduría y altruismo. Hoy, la prensa cubana está marcada por esa satanización que le impide estar a la altura del 14 de marzo. Hoy la política de silencio, de ignorar, de no meterse en la pelea frontal de ideas le resta al alma de cada periódico en la isla. No hablo del juego torpe contra mezquinos gigantes de papel. Hablo del análisis crítico de esa nuestra realidad que nos supera. Hablo de señalar las faltas de cada quien para que la verguënza floresca y una identidad de pueblo vibre en su vida. Hablo del debate bilateral entre el pueblo de las calles, las paradas, las estaciones de guagua, los hospitales, las bodegas, las escuelas y aquellos de quienes depende el pan, la leche, la carne, la ley, el agua. Hablo de que quienes dirigen respondan concretamente y directamente a quienes en teoría los elegimos para dirigirnos. Una sociedad tiene naturalmente secretos, y claro está, tiene razones para ello. El mundo voraz de odios y ambiciones la rodea, pero, ¿cómo soñar el comunismo con secretos?, ¿cómo defender la idea del comunismo si no me dan explicaciones ni respuestas?. Pienso, a decir de Silvio que cada persona debe ser como el escaramujo. ¡Cuanto se sataniza la crítica sana! dice usted, pero ¿cuánto hacemos porque eso cambie?

    4. 4

      Miguel Ortega - 18 de Marzo del 2010 12:50:42 CDT

      Bueno amigo Jose Alejandro, pienso que su pregunta sera muy dificil de cumplimentar, quizas haya una respuesta, pero que no hayan justificaciones...lo dudo y disculpe mi predisposicion, pero es que la costumbre mata y esa mala costumbre, que esta muy vinculada a su primer comentario, sera dificil de erradicar. En realidad se han perdido habitos saludables, sobre todo, no la critica, sino la autocritica honesta y encaminada a resolver y erradicar las causas de los errores propios, no hacemos absolutamente nada con "autocriticarnos" una y otra vez y no dar solucion a la causa que la origina, ¿conocio ud. la expresion de "hacerse el harakiri con un sable plastico que no duele ni producia sangre?, hay muchos principios del marxismo leninismo que hemos eliminado de nuestra practica cotidianma a partir de la desaparicion de la ex URSS, situacion que al parecer ha hecho creer a algunos que el marxismo leninismo y el materilismo dialectico ya no tienen valor......pienso que es un error a subsanar y revitalizar aquello que educo a muchos de nosotros en muy sanos principios de autocontrol, moral, etica y honestidad

    5. 5

      Carlos - 18 de Marzo del 2010 14:49:57 CDT

      Lo importante en este tipo de problemas es además de rectificar el error puntual, tomar experiencias y adoptar medidas para que no se repitan en el futuro. No existe una Ley, medida o reglamento que permita a los que van a vivir la vivienda negarse a aceptarla hasta tanto no esté totalmente edificada? Claro, la necesidad de la misma cuando se une a la irresponsabilidad y la insensibilidad burocrática hace que muchos la acepten "como venga" y acepten promesas de concluir luego lo que falta. Hay que erradicar esa tendencia y no ayudar a burócratas e irresponsables a cubrir sus errores con falsas metas cumplidas.

    6. 6

      Ana - 18 de Marzo del 2010 15:32:19 CDT

      La crítica, más que necesaria, es imprescindible para avanzar. En más de una ocasión me he buscado problemas y cuestionamientos por decir públicamente lo que pienso. Me pregunto, ¿que puede haber de malo en decir, francamente, lo que se piensa? Nada. Si todos dejáramos a un lado las justificaciones, los discursos de barricadas, las verdades a medias, y sobre todo, el temor a ser cuestionados o "marcados", sería mucho más fácil solucionar los problemas. El debate franco y abierto, escuchar con respeto todas las opiniones es y será siempre, la única manera de lograr una sociedad más justa y una verdadera participación democrática.

    7. 7

      Ana - 18 de Marzo del 2010 15:34:22 CDT

      ...y en cuanto a la segunda carta...qué mas da seguir hablando sobre el tema de la Vivienda. Ya todo está dicho. Solo resta actuar de una buena vez.

    8. 8

      lazaro paumier - 18 de Marzo del 2010 16:12:17 CDT

      pepe, asi tambien pasa con las vivierndas que se le esta otorgando a los medicos que cumplieron honrosa mision en vzla, mal terminadas, no le han dado documento legal, los estan presionando para que se acaben de mudar, sopena de quitarle las mismas,nadie da respuestas al mal acabado de la obras en fin, hasta cuando dios mio ,raul sacude la mata que hay muchos frutos podridos

    9. 9

      Mary - 18 de Marzo del 2010 18:59:57 CDT

      Miguel Ortega, me confabulo con su análisis , yo no tuve palabras para comentar, ¿Fue maestro en Turiguanó?

    10. 10

      Alfonso - 18 de Marzo del 2010 20:08:18 CDT

      Hola; Quiero sumarme a los comentarios de los demás compañeros. En cuanto a la triste (y repetida) historia de las viviendas de los damnificados, no tengo más que añadirle al comentario de Mary. Respecto al asunto de la crítica, estoy de acuerdo con la mayoría de los comentarios. Solo me gustaría añadir algo, y es respecto a una frase de Davo: "En lo personal estoy plenamente de acuerdo que la crítica con el ánimo de socavar el orden en nuestro país en cualquier medio no tiene espacio, ¡NI UN MILIMETRO¡" Aunque en principio me sumo a su planteamiento, me gustaría señalar que, precisamente en él está resumida una de las causas que han lastrado y dañado el principio marxista de la crítica y la autocrítica. Cuando determinadas personas, principalmente con cargos en organizaciones, se otorgan el poder de decidir cuál crítica es "constructiva" y cuál es "contrarrevolucionaria", comienzan a desvirtuar el papel de tan poderosa herramienta, y además, el derecho de cada ciudadano a pensar y expresar su pensamiento con toda libertad. Cuando eso ocurre en centros de trabajo y estudiantiles, a lo único que conduce es a la extensión de la hipocresía y la doble moral, y tal práctica termina siendo mil veces más dañina que la supuesta crítica. Especialmente en las universidades, donde los estudiantes tienen que cuidar mucho su "condición revolucionaria", suele ocurrir que el ejercicio abierto y democrático de la crítica se desvirtúa, de lo que resulta que el gran crisol de ideas que debe ser toda universidad, se vacía de contenido. Pero esto es extensivo a toda la sociedad, y uno de los primeros lugares por donde, en mi humilde opinión, hay que propiciar el cambio, es en los medios de divulgación masivos. Ejemplo al canto: El único lugar donde podemos y solemos expresarnos con toda la satisfacción del sano debate (y hablo de los que amamos a la Revolución y queremos defenderla), es este espacio digital, al que, por razones que todos sabemos, tenemos acceso una ínfima proporción de los cubanos. Perdonen que me haya extendido. Gracias.

    11. 11

      Paco - 20 de Marzo del 2010 12:46:56 CDT

      Gracias, Pepe, por otro llamado a admitir la diversidad, y escuchar diferentes opiniones en lugar de callarlas. Creo que Fidel dijo algunas cosas interesantes al respeto: ''...habrá libertad para los que hablan a favor nuestro y para los que hablan en contra nuestro y nos critican'' -1o. de enero, 1959, en Santiago de Cuba. ''¿Por qué ha de perseguir alguna idea? Los que persiguen ideas no son demócratas, los que persiguen ideas muestran los mismos rasgos que critican a las dictaduras.'' -8 de mayo, 1959, en la Plaza Cívica.

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