Al pan, pan…

La denuncia la suscriben tres residentes en Manzanillo, quienes laboran en el Departamento de Medicina Nuclear del Hospital Celia Sánchez Manduley, de esa ciudad: Carlos Alberto Miranda, Luis Alberto López y Leslie Augusto Alumnia.

El asunto que abordan es la cuestionable calidad de la harina con la cual se está horneando el pan nuestro de cada día en esa ciudad, hace ya no menos de seis meses. Subrayan los remitentes que el calificativo en uso es «harina contaminada» o algo así. «Lo cierto es que el sabor de esos productos es desagradable», añaden.

Precisan que han conversado al respecto con panaderos y estos refieren que ese extraño sabor se lo da el gorgojo. «Somos campeones escuchando explicaciones

—afirman—, y por eso hemos caído en el extremo de aceptarlas todas. Pero ya consideramos que esto es inadmisible… Otra historia es buscar las causas de por qué la harina no se ha conservado adecuadamente. Hemos preguntado, y de eso sí que nunca se ha comentado nada».

Un elogio para Karachi

Luego de una semana de trabajo, el sábado 20 de marzo Lisette García (Romay 166, Cerro, Ciudad de La Habana) quiso darse alegría y relajamiento, y fue con su esposo al centro nocturno Karachi, en el Vedado.

Llegaron con cierta aprehensión en el horario de matiné. En la puerta les cobraron 20 pesos MN por persona, un precio módico comparado con otros clubes de la capital. «Nos divertimos de lo lindo. Un empleado iba mesa por mesa, preguntando como la estábamos pasando. El animador realizó un derroche de buen trabajo; los cantantes… ¿para qué? La música mejor no pudo estar».

La lectora desea que la Empresa Recreatur, a la cual pertenece el centro nocturno, reconozca el trabajo del animador Eric, de Yansy (dependiente); y de Jorgito,

Alexander, Yudisleydi y Yosmani. Y también distingue a Vladimir, subgerente de la unidad, que estuvo todo el tiempo allí, presto a escuchar las opiniones de los clientes.

Lisette tiene entendido que el centro recibirá una reparación; y expresa su deseo de que este mantenga la calidad de su servicio tras la reapertura.

Quiere saber

Teresita Lemus Álamo (Máximo Gómez Norte, Edificio 5, apartamento 25, Fomento, Sancti Spíritus) está muy preocupada porque hace siete semanas que no entra a la farmacia donde ella compra el medicamento Levotiroxina Sódica, que proporciona la hormona de tiroides a los pacientes aquejados de hipotiroidismo.

«No hay otro que pueda sustituirlo. No podemos dejar de tomarlo pues trae consecuencias graves para la salud». Teresita quiere que alguna voz autorizada en Salud Pública explique qué sucede con tan importante medicamento, y si su falta se prolongará a mediano o largo plazo.

Maltrato

Caridad González (1ra. A No. 4405, apto. 5, Playa, Ciudad de La Habana) compró el 18 de marzo, en la tienda de víveres en divisas de los bajos del FOCSA, un paquete de perros calientes y dos de hamburguesas, y no había jaba o bolsa para llevarlo.

Con los productos goteándole, le preguntó a la empleada cómo era posible eso. Y la misma hizo por devolverle el dinero y recoger la mercancía, «de forma desafiante, como si tuviera toda la razón del mundo». Caridad le insistió en cómo era posible, si en el mercado agropecuario de 17 y K ella las había visto a montones a 50 centavos. Y aunque la empleada quizá no fuera responsable de eso ni tuviera la explicación, sencillamente se encogió de hombros y le dijo que «eso no era su problema», al igual que el empleado de la puerta. ¿Hasta cuándo hay que aguantar el maltrato y prepotencia de algunos trabajadores de tiendas en divisas?, pregunta Caridad.

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