Por ahora imposible

Hoy no existen las condiciones objetivas para asumir la reparación capital del Mercado Único de Cuatro Caminos, en la capital, aun cuando trabajadores y administración de ese centro están dispuestos a participar en ella cuando cuenten con los recursos, afirma Jorge Lázaro García, director de la Empresa Provincial de Mercados Agropecuarios.

García responde al alerta reflejado aquí el pasado 12 de marzo, a nombre de Ramón Pérez, sobre el deterioro de ese centro comercial, de gran valor histórico, social y arquitectónico, que ya cuenta con 84 años.

Precisa García que en 1982 se le realizó al inmueble una reparación profunda, que no llegó a ser capital. En 1994 se rehabilitaron ciertas áreas. En 2008 se reparó el techo intermedio y se colocaron algunos cristales y pintura en la fachada.

En cuanto a que intrusos se encaraman a arrebatarle fragmentos a la cubierta, sobre todo después que los últimos huracanes levantaron algunas tejas de fibrocemento del inmueble, García aclara que «el acceso a la planta es regulado, solo tiene una entrada; y las llaves están en poder de la administración, por lo que es muy difícil que personas inescrupulosas puedan hacer esos actos de vandalismo en la cubierta».

Un grupo de la PNR opera de conjunto con la administración del centro, añade. Tanto las investigaciones hechas con ese grupo operativo como con personas que residen y trabajan en los alrededores, revelan que nadie ha sido testigo de esas anomalías. Y la empresa nunca ha recibido quejas de ese tipo.

No obstante, la comisión que investigó intentó localizar al denunciante, pero ni el nombre ni la dirección estampados en la carta se correspondían con la realidad. No obstante fuera un «disfrazado», la Dirección Provincial accedió a esclarecer la inquietud.

Afirma García que tras el último huracán que afectó el centro, trabajadores de Cuatro Caminos realizaron tareas de recuperación e higienización, y laboraron en la cubierta, donde quedaron fragmentos sueltos que resultaban peligrosos. Pero nunca para sustraer las tejas.

Si sigue demorándose...

Elsa María Salazar (Barreto 365, apto. 103, Guanabacoa, Ciudad de La Habana) es presidenta del Consejo de Padres de la Escuela Primaria Benito Jesús Garay (antigua Escolapios) de ese municipio. Y como tal encabeza una carta de progenitores de estudiantes de ese centro con una seria inquietud.

Resulta que el 9 de marzo se interrumpió el Servicio Estomatológico que funciona dentro de ese centro docente, y atiende a más de 4 000 niños y adolescentes de esa y otras escuelas del territorio.

Los padres manifiestan que tales arreglos al servicio de Estomatología no se hicieron hace varios años, cuando se reparó la escuela. Se dijo entonces que no alcanzaba el presupuesto. Y ahora anuncian que lo van a reparar, pero esta es la fecha en que nada se ha hecho.

El personal de los servicios estomatológicos, precisan, ha realizado innumerables gestiones con el Gobierno y Salud Pública en el municipio, pero todo continúa paralizado, con la consiguiente afectación a los escolares.

Según el dictamen de la Empresa de Diseño de Ciudad de La Habana, aseguran, lo fundamental es reforzar el techo con vigas.

Señalan los padres que «si el trabajo sigue demorándose, se perderían cuatro sillones de Estomatología y el local, donde se presta una excelente atención a los niños de Guanabacoa».

Los padres están preocupados porque esta demora en el comienzo de la reparación afecte la ulterior calidad de ese servicio, e insisten en que la pequeña inversión se resuelva en el menor tiempo posible. «En este caso, con un pequeño arreglo, se salvarían miles de pesos y dólares invertidos en ese local. Y lo que es más importante: la atención esmerada a los niños».

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