Las secuelas de un error

Por lo general, los funcionarios se remiten a esta columna para responder quejas ciudadanas. Pero hoy me escribe María Elena Díaz Peribáñez (Calle 200 No. 15502, entre 155 y 157, reparto Iglesias, Matanzas), quien es la directora de la empresa Tec-noazúcar en la provincia yumurina, lo hace para denunciar un caso de abuso de poder y manifiesta indolencia de otra entidad.

Relata que el miércoles 16 de junio, a las 9:00 a.m., la Empresa Eléctrica de Matanzas decidió retirarle el servicio a la entidad TRANSMINAZ en esa ciudad, por determinados incumplimientos de esta; pero asociados a ese banco de transformadores, además de TRANSMINAZ, se encuentran Tecnoazúcar, la empresa UDECAM, un taller del MINAZ y nueve viviendas.

El operario que cumplió la orden, en lugar de desconectar solo a TRANSMINAZ, abrió la línea (tumbó «los caballitos», en argot popular). Y pese a ingentes gestiones a partir de ese miércoles, fue el viernes siguiente, y gracias a la intervención de las autoridades provinciales de Matanzas, se solucionó el embrollo.

Pero el día antes, a las 8 y 30 de la mañana, el propio Director de la Empresa Eléctrica, en conversación telefónica con Tecnoazúcar, había reconocido el asunto como un error del operario. Y se comprometía, en ese instante, a solucionar el desaguisado de inmediato; promesa que no fue cumplida hasta el mediodía del viernes gracias a la intermediación de las autoridades provinciales.

Lo más triste de todo, según María Elena, es que por ese «error», solo en Tecnoazúcar se dejaron de realizar ventas por valor de 16 677 CUC y 14 790 CUP. Y en el polo turístico de Varadero se dejaron de recibir en los tres días los productos que comercializa el MINAZ hacia ese destino, con la consiguiente afectación económica al mismo y al país.

Eso, agrega, sin contar los daños al resto de las entidades mencionadas; y el malestar e incertidumbre en las familias de las viviendas mencionadas.

La Directora de Tecnoazúcar explica que entre esa entidad y la Empresa Eléctrica está firmado el contrato 111/09 del 28 de enero de 2010; y ella hará la correspondiente reclamación comercial. Así, el daño económico sufrido quizá sea ventilado en un proceso arbitral, pero María Elena enfatiza en «el perjuicio social y político que, día a día, y por actitudes esquemáticas y burocráticas como esta, se le infringe a la economía nacional».

A este redactor solo le queda felicitar a María Elena por ejercer con valentía y determinación la representatividad popular que debe caracterizar siempre a un funcionario estatal sensible: con los problemas del país y del pueblo. ¿Qué dice la Empresa Eléctrica?

Padre no es cualquiera

Lo esgrime Cleidy Vázquez (Edificio C-35, apartamento 9, Zona 6, Alamar, Ciudad de La Habana). Y lo fundamenta con el suceso: no se vendieron flores frente al cementerio de Colón el pasado Día de los Padres.

«Quienes con el doloroso compromiso sentimental acudimos a visitar a nuestros padres en su última morada —relata ella—, nos llevamos la desagradable sorpresa de que a las diez de la mañana no había, no digo ramos, ni siquiera una flor suelta que se pudiera comprar para dejar a nuestros seres queridos».

Y pregunta: «¿Acaso no son los padres tan dignos de amor y respeto como las madres? ¿Acaso ellos no contribuyeron a nuestra educación, no trabajaron sin descanso para alimentarnos, no se desvelaron para cuidarnos cuando estábamos enfermos, no trataron de entendernos y aconsejarnos igual que las madres? ¿Qué pasó? ¿Quiénes son y dónde están los que debían garantizar ese servicio? Si se conocía de antemano que habría problemas con el suministro de flores, ¿por qué no se comunicó por la radio, el Canal Habana o cualquier otro medio de información?».

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