Y el tren paró en Sabanazo - Acuse de recibo

Y el tren paró en Sabanazo

Gabriel García Márquez lo ha dicho varias veces: si se observaran más las historias asombrosas de la realidad, no habría que romperse la cabeza inventando ficciones. Lo recuerdo porque la carta de hoy viene así, con el toque real-maravilloso de lo fenomenal.

El 26 de junio de 2010 el holguinero Luis Cruz Ávila (Sabanazo, s/n, Calixto García) denunció en este espacio lo que a todas luces parecía un disparate: su poblado, que desde 1919 disfrutaba de servicio ferroviario, a partir del 1ro. de febrero de 2010 había perdido comunicación por los raíles del país.

Sin explicación, sin debate, sin que nadie entendiera nada, la parada que hacía el tren Santa Clara-Santiago de Cuba en la antigua estación del poblado fue borrada de los itinerarios. Y los residentes del lugar, a quienes la carretera central les queda a 14 kilómetros, se llenaban la cabeza de interrogantes.

Aunque las autoridades locales y los ciudadanos habían reclamado en distintas instancias, las paliativos que les ofrecían a aquella crisis resolvían bastante poco.

Pues bien, según supimos por una segunda misiva de Luis, el miércoles 30 de junio, o sea, cuatro días después de publicado el caso, a las 9:00 de la mañana, el Director de la Unión de Ferrocarriles en la provincia de Holguín lo contactó en su casa con una interesantísima información.

«El Director de la Unión Nacional de Ferrocarriles de Cuba, compañero Rolando Navarro, pasaría en el coche motor por Sabanazo, juntamente con un grupo multidisciplinario de la Unión y quería darme personalmente la respuesta», evoca el remitente.

Como pólvora encendida se regó la noticia, y poco a poco, sin que nadie los convocara, en la estación de Sabanazo fueron aglomerándose las personas hasta sumar más de cien. Entre ellos, el Presidente del Consejo Popular, la delegada, trabajadores del ferrocarril. Fue una larga espera, pero a las 7 y un minuto de la tarde llegó la comitiva.

«Navarro fue diáfano en su respuesta al reconocer autocríticamente que el error había sido cometido por ellos y que lo asumirían sin justificaciones. Allí nos presentó a un directivo que había atendido la confección del nuevo itinerario, y este nos mostró en la práctica cómo habían obviado nuestra estación…

«El Director a nivel nacional fue locuaz en lo concerniente al problema crítico por el que atraviesa Ferrocarriles de Cuba. Y todos de cierto modo entendimos su mensaje. Carlos Ochoa Domínguez, jubilado de 70 años, que trabajó durante dos décadas en dicha estación, más de la mitad de ese tiempo como jefe de esta, afirma que jamás un directivo de semejante rango se había desmontado aquí y, mucho menos, a hablarle al pueblo como lo hizo Navarro».

Cuenta el sabanense emocionado que al final la gente comenzó a darle vítores espontáneos a Fidel y a la Revolución, de tan contentos que estaban.

Luis Cruz agrega que la euforia de la comunidad es tal que ya se está pintando la longeva estación. «Sin más, les saluda, con la gratitud de todo un pueblo, deseándoles que haya Acuse… para rato, Luis».

¿Cuántas lecturas nos deja esta carta? Desde la incongruencia de que el pueblito estuviera cuatro meses incomunicado pasando por la honradez y agudeza del directivo que habló claro con la gente; hasta el nivel de comprensión y de respaldo populares a quienes guían con sinceridad y explican los matices de los asuntos.

Post data

Para colmo de asombros, anexa a esta carta de Luis venía una nota de Correos —empresa duramente criticada en otras ocasiones— reveladora de que siempre hay oportunidades para actuar con profesionalidad. Se las reproduzco: «A: Administrador de correos. Fecha: 9 de julio de 2010. Compañero, a través de la presente es para informarle que esta correspondencia sufrió daño por derrame de combustible en el proceso de transportación de TRASVAL desde la unidad de origen a nuestro Centro de Clasificación Postal Holguín.

«Le solicitamos que se lo informe al destinatario al momento de ejecutar la entrega en su unidad, con el objetivo de que conozca lo sucedido y a la vez ofrecerle disculpas por los daños causados a la misma. De existir alguna inconformidad, informarnos a nuestra dirección. Firmado. Jesús Enrique Alayo Torres, Administrador Centro de Clasificación postal Holguín.

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