A tiempo es que vale

Hay quejas que urge responder al momento; porque la información esclarecedora se torna rápidamente fiambre. Y quien sufre el problema, queda en el limbo mientras tanto.

Lo digo porque el 28 de marzo pasado, reflejé aquí la inquietud de la espirituana Teresita Lemus acerca de por qué hacía siete semanas que no entraba a la farmacia donde compra el medicamento Levotiroxina Sódica, el cual aporta la hormona de tiroides a pacientes hipotiroideos. «No hay otro que pueda sustituirlo; no podemos dejar de tomarlo, pues trae consecuencias graves para la salud», argumentaba entonces la lectora.

El 2 de diciembre arribó a esta sección la respuesta de Rogelio García León, jefe de la Oficina de Atención a la Población del Ministerio de la Industria Básica, organismo productor del medicamento en Cuba.

Señala el funcionario:

«Es conocido que durante el primer semestre de 2010 se manifestó un incremento en la falta de medicamentos, que provocó la inquietud de muchas personas, lo que se reflejó en varios órganos de prensa. En su escrito la compañera solicitó que alguna voz autorizada explicara qué sucede con tan importante medicamento.

«En tal sentido, el 18 de septiembre del presente año hubo de transmitirse en el espacio del Noticiero Nacional de Televisión un reportaje del periodista Boris Fuentes acerca del déficit de medicamentos. En él intervinieron directivos del Grupo Empresarial Quimefa, los cuales explicaron que a partir del mes de julio, el arribo de las materias primas para la producción de medicamentos comenzó a incrementarse en el país, lo que ha permitido un mayor cumplimiento de los planes de producción de medicamentos, los que se han ido normalizando y seguirán esa tendencia».

Agrega Rogelio que en el caso de la Levotiroxina se materializó su producción y se satisfacen las demandas.

Más vale tarde que nunca, y por ello agradezco la respuesta. Pero la explicación del imponderable de los suministros —sabemos cuán complicado es el asunto— hubiera sido oportuna y útil en el momento en que Teresita se deshacía en incertidumbres. La queja se generó aquí, y aquí merecía mucho antes una respuesta.

Demoler la impunidad

El pasado 24 de septiembre, la capitalina Regla Caridad Vizcaíno (110 y 9na. No. 98, Romerillo, Playa), denunciaba aquí que unos vecinos, con fines personales, cerraron con una cerca parte del parque comunitario, que es un sitio público. Además, la cerca clausuró la salida del traspatio de la remitente.

Ante los trámites hechos, la Dirección Municipal de Vivienda reconocía la ilegalidad en su dictamen emitido el 27 de marzo. Se multó al infractor y se le indicó a la Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda (UMIV) la demolición.

A partir de una nueva reclamación se volvió a multar al infractor, apercibiéndole de la necesidad de retirar el cercado. Y nuevamente se dio indicación a la UMIV de demoler la cerca. Así le respondieron a Regla Caridad y le explicaron que debía esperar la ejecución de la medida. Pero cuando ella me escribió, seguía aguardando pacientemente...

Con fecha 20 de noviembre, responde Pedro González, director de Vivienda en el municipio, que «luego de revisado el caso con la UMIV, se constató la veracidad de lo planteado. Y a partir de la orden de demolición emitida por dicha entidad, el asunto fue analizado en el Grupo Municipal de Enfrentamiento a las ilegalidades del Sistema de la Vivienda, acordándose que en los próximos días se procederá a la demolición de la cerca ilegalmente construida».

Ojalá que ya a estas alturas se haya hecho justicia, como no se logró en tanto tiempo, a pesar de lo ordenado. Lástima que la respuesta de González, tan escueta, no argumente por qué en tantos meses no se hizo cumplir la demolición aprobada.

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