El enigma de una carta

Una fuerza extraña mueve a ciertas personas a lanzar a este sitio historias de las cuales luego no aparecen rastros. Escasas veces ha sucedido en 13 años de esta columna, como el caso que cerramos hoy, a partir de la carta que reseñé el 3 de diciembre de 2010, a nombre de Zoraida González, residente en Finca Las Palmas, Pompita, Bayamo, Granma.

Zoraida contaba que por esos días estaba de visita en casa de su hermana, en Finca Michurin, municipio artemiseño de Caimito; y su padre le envió un giro desde Granma, a más de avisarle por teléfono a los dos días de la imposición.

Afirmaba ella que debió viajar diez kilómetros a la sucursal de Correos de Caimito. Allí, una empleada le dijo que no había dinero para pagarle el giro. Solicitó ver al director, y cuando se fue a las 8:30 a.m., aquel no había llegado. Al otro día, volvió y no había dinero para pagar giros. Pidió hablar con el director y tampoco estaba. Al tercer día, al fin se le pagó el giro a las 7:34 a.m. Y a las 9:20 a.m., cuando retornaba a casa de su hermana, quiso hablar con el director. No estaba… Una historia absurda de un correo sin dinero para pagar giros y un director que nunca apareció.

Al respecto, responde José Manuel Valido, director nacional de Prensa de la Empresa Correos de Cuba, que, a raíz de lo publicado, se crearon dos comisiones investigadoras, al frente de las cuales estaban los respectivos directores de Correos de ambas provincias.

En Caimito, se visitó Michurin y, al hablar con los vecinos, fue imposible verificar la existencia de una hermana de Zoraida, ni de la visita de esta por allí. En el correo de Caimito se revisaron los giros pagados en noviembre, según consta en registro y en el Sistema Integral Postal, y se comprobó que no hubo tal giro cobrado por nadie con ese nombre. Igual control se hizo en unidades adscritas a la agencia, con similares resultados.

No se pudo haber pagado el giro al tercer día, a las 7:34 a.m. porque las unidades de Correos no abren hasta las 8:00 a.m.,refiere, y acompaña la carta con un documento, el cual refleja los giros pagados en noviembre, y confirma que en ese mes nunca le faltó dinero en efectivo a esa sucursal de Correos.

Y en cuanto a la provincia de Granma, el subdirector de Aseguramiento de Correos de Cuba se personó en Pompita, y en contacto con los vecinos del lugar y autoridades de la zona, se comprobó que allí no reside ninguna persona con el nombre de Zoraida González. Además, no existe una finca llamada Las Palmas, sino Las Pailas; y en esta no hay vivienda alguna.

En la unidad de Correos que atiende la zona de Pompita, se revisó el historial de modelos de giros, y ninguno estaba expedido al destino nombrado en la carta de la tal Zoraida. Ese mismo control se hizo en otras unidades de Correos en Bayamo, y también fue infructuoso.

Además, precisa Valido que Correos de Cuba procesa anualmente más de dos millones de giros postales, y manipula más de 500 millones de pesos asociados a ese servicio. Por ello, desde agosto de 2010 ha implementado el Sistema Integral Postal (SIP).

El SIP, abunda, es un sistema computarizado de datos, que brinda la información de las operaciones realizadas en todas las oficinas del país por donde transita el tráfico de giros.

El mismo, agrega, permite disminuir el tiempo de respuesta a las reclamaciones y quejas, así como la toma de decisiones al respecto, pues determina con absoluta seguridad fecha, hora y oficina de Correos en la que se impuso el giro y quién lo hizo.

Nadie nunca sabrá la verdadera historia de la furtiva carta; pero lo cierto es que Correos de Cuba hizo lo posible e imposible para identificar el problema y darle atención. Me consta porque, además de la respuesta, sus funcionarios vinieron a Juventud Rebelde y nos dieron el rostro para explicarnos cuántos esfuerzos se hicieron. Por lo pronto, lo que pasó les sirvió de alerta para avistar ese tipo de problemas, en el correo de Caimito o en cualquier otro del país.

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