Halones de orejas...

El 1ro. de diciembre de 2010 revelé aquí el disgusto de Luis Alberto Ramírez, un cubano que en la ciudad de Cienfuegos desbordaba criterios contra la Dirección Municipal de la Vivienda (DMV).

La historia explica su molestia: en diciembre de 2007 había concluido la construcción de su nueva casa, porque la anterior la había destruido el huracán Dennis. Y en febrero de 2008 comenzó los trámites para adjudicarse la propiedad, que más bien han sido trámiteees…

Luego de muchas visitas a la Dirección Municipal de la Vivienda, en julio de 2008 la asesora jurídica de esa entidad le informó que su trámite se había concluido, y estaba pendiente de resolución, la cual debía notificársele en un plazo de 45 días.

A los 45 días, y sin respuesta, fue Luis Alberto a la DMV. Le aseguraron que el asunto estaba en fase de solución. Tuvo la suficiente paciencia como para reiterar sus visitas desde noviembre de 2008 hasta julio de 2009, sin resultado alguno.

El 3 de agosto de 2009, el Director municipal de la Vivienda le planteó que el problema estaba irresuelto porque aún no se había realizado la visita del arquitecto. El desesperado hombre volvió en noviembre y diciembre de 2009, y en enero y febrero de 2010. Para entonces, el argumento fue que no tenían suficientes abogados.

En abril de 2010, era que a ese proceso le faltaba el pago del terreno que ocupa la vivienda. Luis Alberto lo pagó el 6 de mayo de 2010. Y en julio de ese año, cuando retornó a la DMV, no había respuesta.

Así sucesivamente, diferentes excusas, como que había que priorizar los nuevos expedientes e ir intercalándolos. Ya inconforme con tantas dilaciones, Luis Alberto presentó una queja el 9 de agosto de 2010 al Director provincial de la Vivienda. Después de ese paso, visitó en cuatro ocasiones dicha entidad, y las respuestas fueron: se investiga el caso, el expediente básico está traspapelado, ya apareció, la próxima semana debe quedar resuelto…

Al respecto, responde Ismael Díaz Coto, Director provincial de la Vivienda en Cienfuegos, que «existió una excesiva demora que obedeció a problemas objetivos y subjetivos. A la falta de abogados se unió la inestabilidad del personal jurídico activo, determinado grado de desorganización e incumplimiento de la estrategia diseñada para recuperar los atrasos existentes, que se fueron acumulando con el decursar del tiempo, y en los que se ha trabajado unido a los nuevos procesos que se van radicando, con el objetivo de recuperar los expedientes atrasados, y no permitir que se incremente el nivel de solución violando los términos legalmente establecidos».

Agrega que en el análisis con los directivos de la Dirección Municipal de la Vivienda, motivo de la queja recibida en agosto en la DPV, «concluimos que, unido a la demora, existió inadecuada atención y seguimiento por parte de la especialista y la subdirectora jurídica, a las cuales se les aplicó la medida disciplinaria de amonestación pública, al comprobarse que no realizaron todas las acciones necesarias para solucionar el trámite en el tiempo establecido. En el propio análisis se adoptaron nuevas medidas organizativas y de control que permiten recuperar los atrasos existentes y evitar nuevas quejas de la población, como la que nos ocupa. No obstante, al momento de la publicación de esta queja, la misma se encontraba resuelta y notificada».

Ojalá que allí en la Dirección Municipal de la Vivienda puedan evitar en lo adelante quejas como esta de Luis Alberto, que refleja un imperdonable y prolongado maltrato al ciudadano, a más de problemas de desorganización visibles.

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