¿Problema ya resuelto?

La hiperdecibelia, escándalos, groserías, alteraciones del orden público y hasta carreras de autos alrededor del servicentro Acapulco, en 26 y 39, en Nuevo Vedado, La Habana, fueron denunciados con firmeza aquí el pasado 29 de enero por José Hidalgo, uno de los vecinos de la zona que ya no pueden más con esos desórdenes de los noctámbulos desenfrenados, a pesar de que lo han planteado en asambleas de rendición de cuentas del delegado y ante autoridades del territorio.

Al respecto, responde Tomás Pérez Álvarez, director general de la Empresa de Servicentros de CUPET, que en dicha unidad, al igual que en los otros 251 servicentros en todo el país, no se comercializan bebidas alcohólicas. Y el estacionamiento de vehículos en las áreas aledañas al servicentro Acapulco escapa de la posible acción del personal de ese centro. No obstante, allí, como medida de seguridad, en horas de la noche despliegan los conos, que delimitan el acceso solo a los autos que se aprovisionan de combustible.

Reconoce que aun así se han producido indisciplinas en la vía pública que pudieran representar un riesgo para la seguridad del servicentro, y patentiza la disposición de la administración de la entidad de colaborar en la solución de los problemas en esa zona a altas horas de la noche.

Refiere Tomás que el pasado 3 de marzo se personaron en el domicilio de José Hidalgo: «Le ofrecimos esta explicación, y aunque comprende la imposibilidad de nuestra entidad de ofrecer por sí sola la solución al asunto planteado, coincidió con nosotros en que por razones de seguridad para el servicentro, contactásemos con los compañeros de la PNR, a efectos de que dicho órgano adopte medidas que permitan eliminar la situación…».

Él informa que el pasado 9 de febrero se celebró una reunión al respecto, en el Comité Municipal del Partido de Plaza, convocada por su primer secretario, en la cual participó, entre otros, el administrador del servicentro Acapulco. Y allí se acordó que la PNR del territorio mantendrá dos infantes de recorrido nocturno y un patrullero estacionado en el lugar.

Asevera que en contactos sostenidos posteriormente con el administrador del servicentro, han conocido que a partir de las medidas adoptadas por la PNR no se han producido tales situaciones.

Sin embargo, en similar fecha a la carta de Tomás, llegó, vía correo electrónico, la de Víctor Álvarez, otro vecino del mismo edificio de Hidalgo (Calle 39 No. 896, entre 24 y 26, Nuevo Vedado). Y nos hace pensar más.

Señala Víctor que las molestias sonoras en esa área no se circunscriben al entorno del servicentro, sino que giran alrededor del establecimiento Ditú abierto las 24 horas, que sí expende bebidas alcohólicas y posee sillas y mesas, y donde se generan incidentes derivados de la ingestión desmesurada de alcohol.

El vecino señala no en tiempo pretérito, sino en presente, que «se generan carreras de autos todos los días desde esa esquina». Y a ello añade la «retirada de las hordas» de todos esos establecimientos a altas horas de la madrugada, que generan evacuaciones de orine y heces en las puertas de los vecinos de 39, ruidos infernales, gritos y ofensas a todo el que les llame la atención».

Después de lo que se publicó el 29 de enero, asegura, todo sigue igual o peor. Y alerta: «Es preciso comprender que la disciplina social (bastante deteriorada en general) es piedra angular en el ordenamiento económico que necesitamos implantar. Y me pregunto: ¿Nuestras autoridades no pueden evitar estos hechos? Si dejamos que el mal se establezca, será muy difícil erradicarlo».

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