Subsanar no solo inscripciones…

La corrección de un error en el acta de nacimiento de Fidel Rodríguez le está haciendo clamar ahora por transformaciones capaces de enraizar el respeto por el tiempo y la placidez de los ciudadanos, tan lacerados por la burocracia que copó determinados espacios institucionales.

Fidel, quien nos escribe desde calle 45 No. 8409, apto. 4, en Marianao, La Habana, ha vivido una historia desgastante: en febrero de 2010 inició los trámites para hacer la subsanación de errores en su inscripción de nacimiento, asentada en el Registro Civil de Palma Soriano, en la provincia de Santiago de Cuba.

Fue hasta allá y dejó un poder notarial a su sobrina, pero en él había un error. El mismo consistía en un cambio en el nombre de su padre y disparidad en la ortografía de los de su madre. Presentadas todas las pruebas en la Sección Civil del Tribunal Municipal de Santiago de Cuba, este falló a su favor mediante sentencia 1312 del 12 de noviembre del 2010.

Lo increíble es que a estas alturas, aún no se ha asentado en el tomo y folio del Registro Civil en Palma Soriano, la subsanación del error.

«Creí que después del pronunciamiento del Tribunal, el resto sería rápido, manifiesta. Llamo todas las semanas al Registro Civil de Palma y siempre la respuesta es negativa. A los tres meses mi sobrina fue a indagar al Tribunal, y aún estaba la Resolución en medio de un montón de papeles».

El lector pregunta cuándo será el día de fiesta en que comience el desmontaje del burocratismo que nos lacera. Y este redactor piensa que ya ese día está entre nosotros. Las transformaciones en el modelo económico pasan inexorablemente por la arremetida contra ese burocratismo estéril y fastidioso que nos entorpece.

Hay respuestas…

El camagüeyano Rodolfo Rojas, un trabajador de limpieza de calles perteneciente a Servicios Comunales, denunciaba aquí el pasado 17 de febrero que desde el 2007 está intentando jubilarse infructuosamente. Siempre un algo se interpone.

Precisaba que ese año, cuando inició los trámites, la Jefa de Personal de su centro le aseguró que presentaría el expediente a la Dirección Municipal del Trabajo, pero se fue el 2007 y nada.

En 2008, la Jefa de Personal le dijo que esperara, pues había más casos en trámites. Llegó el 2009 y Rodolfo planteó su inconformidad al Sindicato, sin resultado alguno. En el 2010 ya era otra la Jefa de Personal, quien le llenó de nuevo las planillas de solicitud, porque las anteriores estaban vencidas. En 2011 hay otro jefe de Personal, que «se desayunó» con el caso.

Cuando escribió a esta columna, Rodolfo sentía que sencillamente se habían reído de él.

Al respecto, responde Lázara Raquel Rivero, directora municipal de Servicios Comunales en Camagüey, quien señala que a raíz de lo publicado se creó una comisión para investigar el caso: «Reconocemos primero que todo —afirma— que no se le dio el tratamiento requerido al trabajador, pero en ese tiempo Rodolfo no cumplía con los requisitos necesarios e imprescindibles para su jubilación, datos a los que llegó la comisión luego de la investigación llevada a cabo.

«Haciendo un análisis en conjunto, hallamos que en su expediente no constaba el modelo SS-6, que certifica los años de servicios de cada trabajador. No constaban los años trabajados por Rodolfo en la Empresa de Vagones, desde 1968 hasta diciembre de 1979, los cuales fueron localizados en dicha entidad, permitiendo la presentación para su jubilación, y a la vez tomando las medidas pertinentes con los implicados en el incorrecto procedimiento de este hecho».

Lamentablemente, la respuesta deja vaguedades. El trabajador estuvo esperando pacientemente desde 2007 y rehaciendo sus solicitudes, y nadie le explicó que no cumplía los requisitos y lo que le faltaba, a la distancia de tres jefes de Personal. Con razón se sintió engañado y burlado. ¿Tuvo que revelarse su caso para que la comisión descubriera el eslabón perdido? ¿Cómo ahora sí se facilitó el proceso? ¿Quiénes fueron los implicados en «el incorrecto procedimiento» y qué «medidas pertinentes» se tomaron?

Hay respuestas al paso, que resultan minúsculas al lado de las preguntas que las espolean…

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