Ella cumplió, ellos no

Allá en el apartamento 30 del edificio 33, en la calle Martorell, de Colón, Gelasia Mercedes Montalvo espera por que el Gobierno municipal cumpla con su palabra y le corresponda, así como ella supo servirle en su momento.

Gelasia Mercedes vivía, junto a su familia, en una casa de mampostería en óptimas condiciones, con ventanas de aluminio, techo de canalón, portal, sala comedor, cocina, tres cuartos, baño, terraza, pasillo lateral y patio, en la zona industrial de Desengaño, en las afueras de esa ciudad.

El Gobierno municipal se interesó en la vivienda para utilizarla como escuela primaria, y propuso a la mujer que entregara su casa, pues le ofrecerían una similar más al centro de la ciudad.

«Pero como no existía ninguna disponible en ese momento —precisa—, me ubicaron en un apartamento en un quinto piso, que consta de sala comedor, dos cuartos, cocina, baño y balcón, hasta que posteriormente contaran con una vivienda para podérmela ofertar.

«Han pasado ya tres años y aún continúo viviendo en el apartamento y no he obtenido respuesta de mi situación», añade Gelasia, quien precisa que la Presidenta del Gobierno ya no es la misma, pero la persona que actualmente desempeña esa responsabilidad conoce del caso por haber trabajado allí como Vicepresidenta.

Hace cuestión de un mes, aproximadamente, la lectora visitó la sede del Gobierno y le informaron que están al tanto de la situación, y que le informarían cuando tuvieran una vivienda para resolver el caso.

En la cuarta entrevista que sostuvo allí, le entregaron las llaves de un apartamento compuesto de tres cuartos, baño, sala comedor, cocina y balcón, pero que tenía en pésimas condiciones la carpintería, instalación hidráulica, sanitaria y eléctrica. «Se necesita realizar una reparación muy costosa y no estoy en condiciones económicas; tampoco el Gobierno me puede facilitar los materiales para realizar la misma», acota Gelasia.

«Me informaron que hoy en la ciudad de Colón no cuentan con viviendas disponibles para mi caso, pero conozco que sí hay con las características que necesito. Recientemente se le ha dado respuesta a otros casos posteriores al mío, y algunas viviendas desocupadas se han asignado a oficinas.

«No entiendo que, si en el momento en que el Gobierno necesitó resolver un problema de la comunidad contó conmigo y me hizo promesas, ahora al cabo de casi cuatro años no hayan cumplido con lo que me ofrecieron».

«Peloteo» con una matrícula

En el país de la total escolarización de los niños, duele que en un sitio, aunque sea en un solo sitio, insensibilidad y dilaciones burocráticas den al traste con la matrícula de un niño en prescolar.

Cuenta Mireya Vargas Montoya (Edificio 5-A, No. 16014, apto. 5, Zona 9, Alamar, La Habana) que su hijo Josué Hernández Vargas, de cinco años de edad, fue matriculado desde septiembre de 2010, como tránsito de las vías no formales, en la Escuela Primaria José Martí, de ese barrio.

El pasado 6 de mayo, Mireya fue a la escuela para confirmar la matrícula del niño para el próximo curso escolar, y supo que el pequeño había causado baja porque se habían extraviado los documentos que avalan el tránsito por las vías no formales.

Se entrevistó con la directora de la escuela, quien le orientó ver a la jefa de Ciclo. Esta, a su vez, la remitió a la responsable de matrícula. El 9 de mayo se entrevistó con esta última, quien le explicó que ella verificó el caso y le dio baja por no poder tener «matrícula fantasma».

La madre contactó con la metodóloga de Educación municipal, la cual le confirmó que la responsable de matrícula es la persona facultada para resolver su caso; que no sabía por qué en lugar de resolverlo, se lo enviaba. Volvió Mireya a ver a la responsable de matrícula, quien le dijo que hasta el mes de agosto no podía tener una respuesta.

«A partir de esta fecha he tratado infructuosamente, en varias ocasiones, de comunicarme con la responsable de matrícula. Decidí ir a la Dirección Provincial de Educación, donde me orientaron entrevistarme con la metodóloga provincial de otorgamiento, con la cual hasta el momento no he podido comunicarme.

«¿Cómo es posible que se extravíen los documentos que permiten la continuidad de estudio a un niño, y haya tantos funcionarios que, en lugar de emitir una respuesta, “peloteen” el caso dentro del mismo municipio?».

 

 

 

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