Una interesante sugerencia

El común de las cartas que recibimos son denuncias, quejas, requiebros e inquietudes de los ciudadanos. Y quizá con esta misiva de Osmani Gutiérrez, un residente en el municipio capitalino de Playa, pudiéramos, sin abandonar el sentido esencial de la sección ya mencionado, abrir un nuevo frente de batalla: las sugerencias y propuestas concretas de los lectores, con carácter constructivo y edificante, para elevar la calidad de todo lo que nos rodea.

Si bien el lector no estampó su dirección, en este caso se reseña la misiva por el carácter prospectivo, y no quejoso que trasunta.

Osmani cuenta que reside en un edificio de 14 apartamentos en total. Con respecto a la facturación mensual del consumo colectivo de electricidad generado por el bombeo de agua y la iluminación de escaleras y exteriores, subraya que se hace más difícil y conflictivo ese pago mancomunado, obligación de todos los residentes en edificios de vivienda.

Asegura que cada vez es más complicado encontrar a quien asuma la responsabilidad de darle seguimiento a esta tarea en las Juntas de Administración de Vecinos, para controlar quién cumple con sus deberes y quién deja de contribuir. Ello, afirma, viene ocasionando disgustos entre vecinos y atrasos en el pago oportuno del servicio recibido.

Osmani considera que tal situación podría revertirse si se le diera un uso más inteligente a las computadoras existentes en las distintas Oficinas Comerciales de la Empresa Eléctrica. Según su criterio, podría tomarse el valor total del consumo eléctrico registrado en el mes en servicios colectivos, y dividirlo entre el número de apartamentos.

Así, a la cuenta de cada familia por sus gastos eléctricos, se le añadiría, especificado, el importe que debe pagar conjuntamente por ese concepto, el cual sería insignificante y viable a la hora de efectuar el pago.

Me adhiero a la propuesta de Osmani, teniendo en cuenta que en materia de obligaciones de un colectivo, muchas veces hay familias que las eluden y se hace sumamente engorroso el restablecimiento de esa disciplina en el vecindario. Hay sitios donde los cumplidores y respetuosos de sus obligaciones de pago deben solventar lo que otros se resisten a cumplir, y eso no es justo.

Si el pago del consumo eléctrico familiar es ineludible, so pena de sufrir la interrupción de ese servicio, en el caso de los gastos colectivos del edificio se hace muy difícil lo mismo, al punto de que se crean roces y conflictos entre vecinos. El hecho de que venga en la factura de cada familia lo que le corresponde de electricidad del edificio, compulsa de igual manera.

Usted sí puede

Isabel Soto (Ampliación de Céspedes 24-A, entre Magón y Ancha del Norte, Kilo 12, Sancti Spíritus) reconoce el apoyo y la atención incondicional que encontró en el Hospital Celestino Hernández, de la vecina provincia de Villa Clara.

Isabel debía hacerse una colonoscopía evolutiva, y el equipo correspondiente en su provincia estaba roto. Pero no hubo un «hay que esperar», o un «aquí usted no puede atenderse».

La paciente agradece especialmente a los doctores Milagros Castro, Diosbani, Mario Emilio, Mario Sánchez; y a la trabajadora social María Elena Gil; a las enfermeras Teresita Centeno y Marisela Amparo, a los anestesistas Luis Yero y José Miguel Moreno; a los técnicos Diana y Grisel, y a quienes laboran en el Departamento de Gastroenterología.

Para eso debíamos estar siempre: para viabilizar, facilitar y abrir caminos en cualquier servicio; no para cerrarlos y complicarlos egoístamente. A fin de cuentas, todos somos cubanos.

 

 

 

 

 

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