Advierten sobre audio en ómnibus urbanos

El 19 de julio, el habanero Joaquín Bernal censuraba el escandaloso uso del audio en ómnibus urbanos de la capital con música estridente y a todo volumen. Y criticaba la tolerancia de las autoridades del transporte ante ello.

Bernal sugería que el audio debe usarse para brindar a los pasajeros información de paradas, lugares de interés público y orientaciones por roturas o desvíos de ruta.

Así, responde Joel Beltrán Archer, director provincial de Transporte en La Habana, y reconoce que ese «es un problema aún no resuelto». Asegura que se trabaja en ello para evitar improvisaciones que no solucionen el asunto de raíz.

No obstante, afirma que «ni se tolerarán ni se aceptarán las cosas tal como están; el audio en los ómnibus se concibió para ofrecer información a los pasajeros…».

Entre las medidas que se adoptan, dice, está la discusión con los choferes sistemáticamente, por los jefes de las terminales. Al respecto, se elaboró un acta de advertencia que fue notificada al ciento por ciento de los conductores, y señala las indisciplinas que se cometen con el audio. También incluyen las relacionadas con el trato al público, cobro de la recaudación, el permitir «copilotos» o acompañantes, paradas fuera de lugar y exceso de velocidad.

Apunta que se instruyó al cuerpo de inspección a tomar una actitud más enérgica con tales indisciplinas, y finalmente se labora de conjunto con la Dirección Provincial de Radio para buscar soluciones que eliminen las quejas por los tipos y niveles de música que se difunden en los ómnibus.

Agradezco la respuesta, y ojalá se logre con firmeza, sistematicidad y suficiente autoridad —sobre todo de los inspectores—, hacer cumplir esas normas, ante un asunto que ya ha desbordado límites razonables.

Hubo falta de rigor y control

El pasado 24 de julio, denunciaba el capitalino Heberto González, desde el reparto Martí del municipio de Cerro, la interrupción de su teléfono desde el día 5 de ese mes. Y aseguraba que, desde entonces, llamaba a diario al 114; lo trataban amablemente, pero le decían que tenía que esperar.

El 19 de julio, quien lo atendió le dijo que procedía una reclamación. Así lo hizo y le informaron hasta el número de la misma. Pero 16 días después de estar reportando, Heberto escribió a esta sección para revelar que, según le dijeron, ya ese no era su número de reclamación.

Solicitó hablar con la supervisora, ella volvió a recoger el reporte y le dijo que lo comunicaría a Mantenimiento. Él le preguntó qué debía hacer, y ella le respondió que ir a Atención a la Población de ETECSA, en Águila y Dragones.

Heberto cuestionaba: «El problema es de ellos y deben ir al cliente. Me niego a seguir ese protocolo burocrático».

Responde al respecto Tania Velázquez, directora adjunta en funciones de vicepresidenta de ETECSA, que durante la investigación comprobaron las serias limitaciones con la disponibilidad técnica de las redes telefónicas en esa dirección territorial al sur de la capital. Y ello complejiza la solución de las interrupciones imprevistas.

Además de esos problemas técnicos, hubo falta de rigor y control por parte del personal que dirige la operación y reparación, sobre todo en el cumplimiento de las normas técnicas para el tratamiento a las interrupciones.

«Aunque se trabajó intensamente varios días en la reparación y sustitución de tramos de cable —agrega—, no se efectuó la revisión de las conexiones terminales al concluir el proceso de empate, provocando que se prolongara excesivamente la interrupción del servicio».

Señala que se hicieron análisis puntuales con los responsables y les aplicaron medidas disciplinarias, las cuales fueron informadas al cliente en visita a su hogar.

E informa que los clientes de ETECSA pueden ejercer sus derechos llamando al servicio 118, mediante el correo atención.usuarios@etecsa.cu, en el Libro del Usuario de la unidad comercial, con los jefes del Centro de Telecomunicaciones y del Departamento Comercial, con el director territorial de ETECSA; y con la Dirección de Protección al Consumidor, sita en Centro de Negocios Miramar, Edificio Beijing, 3er. piso, calle 3ra., entre 76 y 78, Miramar, Playa, La Habana.

 

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