El costo de un desliz

Los lectores se sensibilizaron con el agónico relato del cantautor Pável Poveda para inscribir oficialmente a su bebé Ester como una cubanita, que este redactor titulara como Burocracimiento el pasado 2 de septiembre.

Pável narraba que él y su esposa residen en el reparto habanero de Alamar, en un medio básico del Ministerio de Cultura. Y ello implica que en las oficinas municipales del Carné de Identidad solo les expidan documentos transitorios, que cada año deben actualizar.

Poco menos de dos meses antes, nació su hija en el Hospital América Arias. Y, por lo dicho, la mamá tiene como dirección oficial Moa, Holguín, en su carné de identidad. Como a los niños en Cuba se les inscribe indefectiblemente en la dirección de la madre, comenzó ahí la historia entre La Habana y Moa…

En América Arias llenaron una planilla que hubo que llevar al Registro Civil de Moa, para que allí hicieran la inscripción de nacimiento. Y con ese documento, debían ir a las oficinas del Carné de Identidad de esa localidad; de ahí, darle de alta a la pequeña mediante Oficoda en la libreta de abastecimiento de la dirección de Moa, para luego darle de baja inmediatamente. Y con ese documento, atravesar la Isla y darle el alta en la libreta de Alamar.

Luego de un viaje azaroso de 17 horas hacia Moa, se llevó la planilla expedida en el hospital al Registro Civil del municipio holguinero, y allí detectaron errores en su confección. Hubo que volver a La Habana para reiniciar el proceso. ¿Resultado? Cuando Pável me escribió aún no había podido inscribir a Ester, ni comprar la leche de refuerzo que se les vende, así como otros productos normados. «Laberintos bárbaros…», así llamó Pável a la madeja en que estaban entrampados.

Al respecto, responde Miguel Ángel Pérez Marín, director de Justicia en la provincia de La Habana, que de acuerdo con la investigación realizada, quien tomó los datos de la recién nacida en la oficina estadística del hospital América Arias, reflejó en la casilla del declarante a la madre. Y al pie, solo había una firma, la del padre, aunque la declaración era de ambos.

La registradora del Estado Civil que labora en dicho hospital, al revisar la planilla, no constató que la declaración aparece firmada por solo uno de los progenitores. La dio por correcta para su traslado, sin percatarse de que debe tener la rúbrica de ambos. Ello fue lo que causó el problema y el hecho de tener que dar un nuevo viaje hasta Moa, después de subsanado el error. Sí, porque hubo que volver a Maternidad de Línea a ver allí a la representante del Registro Civil que no vio lo que tenía que ver, y subsanar el documento. Entonces, cuando se publicó la historia aquí, ya el abuelo de Ester, con la planilla subsanada, se trasladaba hacia el Registro Civil de Moa, para luego culminar el proceso en La Habana.

«Aunque en modo alguno se pretende justificar la falta de profesionalidad en la revisión detallada de la planilla por la registradora del Estado Civil —subraya Miguel Ángel—, es justo explicar que la bebé nació el 14 de julio, y el padre se presentó en las oficinas de estadísticas del hospital a recoger la planilla, el 21 de julio; a pesar de habérsele explicado que tenía 72 horas posteriores para recogerla. Tampoco los padres de la bebita le explicaron a la registradora del hospital, ni se personaron en ninguna unidad registral del Estado Civil, para fundamentar la necesidad de inscribirla en la dirección de tránsito que poseen en La Habana. De haber sido así, se hubiese tramitado su solicitud, y teniendo en cuenta los argumentos aportados, se habría resuelto ajustado a derecho, como se ha hecho con otras solicitudes similares».

Finalmente, apunta que se le iniciará un proceso disciplinario a la registradora del Estado Civil que atiende ese hospital, por la falta cometida.

Agradezco la respuesta y la solución del caso. Aparte del retraso y el desconocimiento de los padres, lo peor fue la complicación desencadenada por el error de la registradora. Lo ideal sería, cuando algo así ocurra, que las instituciones corrieran con esos trámites y hasta con sus enmiendas, para que el ciudadano no tenga que «parir» las diferentes escalas de un complicado itinerario, en un país donde trasladarse de un extremo a otro es complicado.

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