La disolución de un fracaso

El 1ro. de diciembre de 2011, el productor agrícola Julio González denunciaba aquí, desde el municipio avileño de Venezuela, la deuda sostenida durante meses con él por parte de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) 24 de Febrero, adscrita a la Empresa Agropecuaria Juventud Heroica, de esa provincia.

Julio había cumplido con las cláusulas del contrato, sobrecumpliendo su plan de entrega a la UBPC de 278 quintales de frijol negro. Llegó a entregar 288 quintales.  Y no le habían pagado, a pesar de todas las gestiones y trámites en la provincia.

La crítica situación económico-financiera de la UBPC, sus deudas con el Banco, hicieron que esta aplazara sus deudas con el productor. ¿Cómo puede sentirse el que cumple, ante tanto desestímulo?

Al respecto, llegó a nuestra redacción el pasado 16 de abril la respuesta de Elbys Pérez Olivera, delegado provincial de la Agricultura en Ciego de Ávila. En tal sentido, señala que dicha UBPC no tenía fondos para asumir el pago, por estar en trámites de disolución. Solo faltaba la aprobación del expediente para concluir dicho proceso por la autoridad competente.

Precisa que la 24 de Febrero transitó por una situación financiera extremadamente crítica, con sus cuentas embargadas por el Banco y la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), con resultados productivos incapaces de honrar sus obligaciones pecuniarias y aportes con ambas instituciones.

Enumera problemas internos de indisciplina y desorganización de la dirección administrativa y las fuerzas laborales en la UBPC, como el bajo aprovechamiento de la jornada de trabajo y descontroles en la contratación de la fuerza laboral.

También señala como factores adversos los altos niveles de endeudamiento con otros proveedores, escasas producciones para enfrentar las deudas, e insuficiente sentido de pertenencia de los integrantes de la UBPC para poder salir de la situación financiera.

Además, se implantaron sistemas de pago que no podían enfrentar. Y la dirección de la UBPC no tuvo en cuenta que tenía que reservar el pago de sus deudas, cuando se recibió el ingreso por productos vendidos al Estado. Ese dinero fue destinado por el Banco para saldar parte de las deudas que tenía la misma con esta institución.

Por las razones citadas, agrega, se le aplicó la democión definitiva al administrador de la UBPC, Javier Reina Elías, quien se encuentra trabajando hoy como obrero en otra entidad.

Refiere Elbys que la UBPC ya no funciona como tal. Se han reubicado los trabajadores que aceptaron continuar laborando en áreas de la Empresa. Otros se quedaron protegiendo los medios que allí existen. El salario de estos lo asumió la Empresa Agropecuaria Juventud Heroica, hasta tanto fuera aprobado el expediente de extinción, y pudieran venderse los medios de la UBPC, para con esos ingresos saldar sus deudas.

Precisamente el día en que Elbys respondiera a Juventud Rebelde, llegó a la Dirección Provincial de la Agricultura la Resolución de disolución, por lo cual se realizarían con la mayor brevedad posible las acciones necesarias para resolver la situación pendiente.

Al final, es la historia de una autopsia. La relatoría de una muerte anunciada. Es el ejemplo fehaciente del fracaso del cual tiene que despojarse urgentemente la agricultura cubana para dar el salto que hace rato el país y el pueblo esperan.

Bienvenida la disolución de todo lo que no funcione, siempre que de esas cenizas emerjan estructuras ágiles y poderosas, con personalidad propia, que desaten las fuerzas productivas y colmen las expectativas del cubano.

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