Derroche de agua

Dice Aurora Evia (Calle 4 No. 40502, esquina a 9, Santiago de las Vegas, Boyeros, La Habana) que hasta a «Mazzantini el torero» ha acudido para solucionar un salidero que lleva dos meses manando agua potable frente a la puerta de su casa. Y nada ha resuelto.

El chorro inunda toda la vía y continúa por calle 6. Lo saben el delegado de la circunscripción, Acueducto y el Gobierno municipal. «Tal parece que a nadie le importa que diariamente se pierdan miles de litros de agua».

Lo peor es la sensación de impunidad que deja en cualquier ciudadano el ver cómo se escapa el agua potable que tanto necesitan otros.

Hay otro salidero, pero de aguas albañales, frente a la panadería de calle 8 y 7, en la propia localidad. Y pone en peligro la salud de los pobladores. «Es la misma situación: no pasa nada y nadie resuelve el problema», concluye.

El asunto no es que ahora se resuelvan ambos salideros, y ya. El problema es preguntarse e ir al fondo, a la raíz: ¿Por qué no se atienden a tiempo esos salideros? ¿Por qué asunto tan local debe llegar a un diario nacional, para que entonces reaccionen?

Había que explicarlo

El pasado 28 de julio, Jorge Luis Barroso contaba desde Santa Clara que el 22 de septiembre de 2011 las autoridades municipales habían convencido a los vecinos de la ciudadela de calle 6ta., entre 3ra. y 5ta., Consejo Popular Camacho de esa ciudad, para que abandonaran sus viviendas, pues se iban a reparar, como parte del Programa de rehabilitación de cuarterías de esa capital provincial. Y les dijeron que la obra se ejecutaría en 90 días.

La tía de Jorge Luis, una señora de 91 años, fue de los que se trasladaron a viviendas prestadas, confiando en el proyecto. «Hoy que le escribo —acotaba Barroso—, estamos a 24 de julio de 2012, y las viviendas aún no están concluidas. Se han dado varios plazos para su terminación, y a casi un año del inicio de las labores no hay resultados. Falta completar el módulo hidrosanitario, y en esas condiciones mi tía no puede retornar a su hogar.

«Otro elemento es que se quitó el pasamanos de la escalera que da acceso al pasaje, el cual había puesto precisamente mi tía, con el objetivo de auxiliarse —dada su avanzada edad— a la hora de subir al pasaje. Para colmo, la casa que ella ocupa desde hace casi un año se ha ido deteriorando, hasta encontrarse actualmente en peligro de derrumbe.

«A su edad, y con problemas de salud, le resulta imposible dirigirse a los funcionarios encargados de ofrecer una respuesta. Y en nuestro caso, las gestiones realizadas han sido infructuosas. ¿Hasta cuándo tendrá que esperar mi tía?». Y se preguntaba cómo se puede emprender una acción de tanta envergadura social y luego dejar a los supuestos beneficiados abandonados a su suerte, sin tener en cuenta situaciones como la descrita.

Responde Noel Martínez, jefe del Departamento de Atención a la Población de la Dirección Provincial de Vivienda, que las obras las asumió la Empresa de Mantenimiento Vial y Construcciones de Villa Clara, y como inversionista la Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda (UMIV).

El proyecto incluía mantener los muros de las viviendas y solo demoler lo necesario. El 2 de octubre se solicitó un primer control de autor para revisar la cimentación existente —con relleno arcilloso y suelo poco compacto—, y la estabilidad y deterioro de los muros.

Por ello, se orientó profundizar la cimentación e iniciar muros nuevos. Fue necesaria entonces una demolición total. La obra continuó, pero ya no se trataba de rehabilitación. Fue necesario pasar la ejecución de las cinco viviendas al Plan de Inversiones, y que las mismas se ampliaran a 25 metros cuadrados de área útil, criterio de habitabilidad.

La obra, dice, se ha ejecutado con calidad. Ya la familia de la vivienda uno reside en el lugar, y se terminan de encofrar y fundir las escaleras de otras dos, que tienen segundo nivel, aparte del retoque de la pintura. La casa de la tía de Barroso fue concluida. Se le entregó la llave, y ella se manifestó satisfecha con la calidad de la obra, a la cual se le colocó baranda, para que la anciana tenga punto de apoyo al entrar y salir de la misma.

Agradezco la respuesta y la solución del problema. Solo que la explicación acerca de la reconsideración de la obra, mucho más allá de una rehabilitación, la merecían entonces los propios afectados, para no sumirse en tantas incertidumbres. Información es delicadeza y prestigio.

 

 

 

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