Le cerraron el camino

Desde el sitio rural Yamaquelles (La Estrella), en Amancio, Las Tunas, cuenta Yosbel Naranjo que trabaja unas tierras en usufructo. Y para llegar a ellas debe transitar por un camino real que aparece en el mapa del municipio.

Pero dicho camino ha sido interferido por dos campesinos que también fueron beneficiados con tierras en usufructo, a ambos lados del sendero. Lo han cerrado —precisa— alegando que les asignaron esas tierras.

El pasado 11 de marzo Yosbel fue al Gobierno municipal, y en despacho con la Presidenta, esta orientó a la Delegada de la Agricultura, presente en el encuentro, que si el camino estaba reconocido en el mapa había que abrirlo. E indicó que enviaran allí a los inspectores de la Agricultura. La Delegada afirmó que personalmente se ocuparía del asunto.

En mayo, Yosbel volvió al Gobierno. Y la funcionaria de Atención a la Población que lo atendió llamó por teléfono a la Delegada de la Agricultura, la cual —según palabras de la funcionaria— preguntó por qué él no transitaba por otro camino.

Días después, un inspector de la Agricultura de apellido Duarte le aseguró a Yosbel que no había ido al sitio del conflicto porque desconocía la situación. No obstante, recorrió el camino de un extremo a otro y comprobó la violación. Duarte citó a los dos interruptores a la Delegación de la Agricultura, les levantó acta y les dio 30 días para abrir el camino. Pero hicieron caso omiso.

Explica el remitente que esos dos campesinos poseían tierras de un lado del camino, y al solicitar en usufructo las áreas que están al otro lado de la vía, las anexaron a las suyas interfiriendo el camino real, del cual se apropiaron. Y los encargados de medir las tierras para asignárselas en usufructo, «por desconocimiento u otras razones, no tuvieron en cuenta que entre ambos lados pasa un camino real que es transitado por personas determinadas».

A inicios de julio, la Comisión Agraria acordó que el camino no podía permanecer cerrado, y debía abrirse. «Han pasado casi cuatro meses —apunta Yosbel—, y sigue interrumpido, impidiendo el paso a otros que necesitan transitar por él.

«Infiero —señala— que no existe un respeto hacia las autoridades gubernamentales del municipio; y que la propia Dirección de la Agricultura es la primera que no se da a respetar, porque ella tiene en sus manos los mecanismos a aplicar para quienes infrinjan las leyes».

¿La indisciplina y la impunidad se abren camino?

La colada del engaño

El doctor Enrique J. Machado, especialista del Instituto de Oftalmología Ramón Pando Ferrer, se compró un problema insoluble al adquirir recientemente tres paquetes de café Serrano, a 3,45 CUC cada uno, en la unidad comercial Legendario, en Calzada del Cerro, cerca del Hospital Salvador Allende.

Cuando llegó a su hogar quiso hacer una coladita. Y al abrir uno de los paquetes, percibió de inmediato que ni el color ni el olor del polvo eran los habituales en esa marca tan prestigiosa. Peor fue el sabor cuando lo coló.

Días después, el doctor Enrique llamó al número de teléfono que aparece en el envase, bajo el rótulo Atención al Cliente. Transmitió su queja, y quien lo atendió, de nombre Isidro, le tomó los datos y le prometió visitarlo al día siguiente a las 3:00 p.m. Pero no se apareció.

Enrique volvió a llamar y lo atendió una persona llamada Mercedes, quien le pidió sus datos personales y los de la tienda donde adquirió el producto. Y le alertó de que debía haber solicitado el comprobante de compra del café, algo que él no hizo al adquirirlo.

Mercedes le dijo que la reclamación debía ser contra la tienda y no contra la productora. Enrique le preguntó si el café lo envasaban al vacío en la tienda, y ella le respondió que no, que era en la torrefactora.

«Paradójicamente, es a la tienda a la que hay que dirigir la reclamación», señala, y agrega: «Mercedes, de Atención al Cliente de Cubacafé, se comprometió con darme una respuesta de esta situación. Pero ha pasado más de una semana y esta respuesta no ha aparecido.

«Quisiera con esta denuncia poner al descubierto a las personas inescrupulosas que se atreven a utilizar las marcas reconocidas de nuestros mejores productos, con el fin de especular mediante el fraude y la estafa».

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