Extraviados el expediente… y algo más

Roberto Alarcón (San Rafael —interior—, entre 1ra. y 3ra., reparto Horacio Rodríguez, Manzanillo) se dirigió el 27 de julio de 2011 a la Dirección Municipal de la Vivienda (DMV) para solicitar la resolución que avala su terreno, por un litigio que tiene con una vecina.

Allí, una empleada lo atendió y le dijo que volviera el día 29 de ese propio mes. Así lo hizo, y ella le comunicó que la resolución de marras no aparecía. Al siguiente día, Roberto retornó a la DMV y la empleada le reiteró que no hallaban el expediente.

El 5 de julio de 2011 Roberto solicitó un despacho con el Director de la DMV quien, luego de escuchar su reclamación, le orientó a la misma empleada que buscara el expediente, pues allí estaba la resolución del terreno del solicitante.

El 12 de julio Roberto volvió por allí, y el Director volvió a indicar que buscara el expediente a la misma empleada, la cual al final manifestó que no aparecía.

El 27 de julio, y armado de esa paciencia que el cubano saca de no sé cuál reservorio, Roberto retornó a la DMV, a ver al Director ¡por tercera vez! Y este le dio la misma encomienda a la trabajadora: que se buscara el documento.

Entonces, la susodicha empleada le solicitó a Roberto un sello de cinco pesos. ¿Cierta esperanza? Pues no. Al otro día, la misma historia: no aparece.

El 13 de septiembre de 2011, en compañía del Presidente del Gobierno municipal, Roberto volvió ante el Director de la DMV. Y este encargó a su segundo que se ocupara del caso y le buscara solución. Pero la respuesta siguió siendo la que ya ustedes saben.

«Considero —afirma Roberto— que este es el ejemplo clásico de peloteo, maltrato a un ciudadano y violación de sus derechos, al extremo de que contraté los servicios de una abogada del Bufete Colectivo, y se estableció demanda ante el Tribunal Popular Provincial.

«Este desestimó la misma, argumentando en su sentencia 41, de 26 de marzo de 2012: “teniendo en cuenta que el actor no posee documento alguno que justifique se le hubiera otorgado el Derecho Perpetuo de Superficie del área cuyo pago expone haber abonado”».

Roberto pregunta: «¿Cómo voy a presentar documento del Derecho Perpetuo de Superficie si el mismo debía estar en el expediente, y la Dirección Municipal de Vivienda de Manzanillo lo ha extraviado y no aparece?».

Roberto requiere el expediente también para continuar los trámites de la documentación de su vivienda, pues todavía no tiene la propiedad de la misma.

Junto con el expediente, lo que se ha extraviado es algo muy serio y sensible que cualquier entidad debe tener siempre. Es bochornoso.

En silencio, hacer el bien

Desde Villegas No. 52, en La Habana Vieja, Carlos Flores cuenta que su tío de 91 años vive solo en Chávez No. 87, entre Reina y Salud. Y el pasado 25 de noviembre, domingo, se despertó indispuesto temprano en la mañana y se dirigió al Policlínico de Reina.

Allí le dieron las primeras atenciones. Pero como empeoraba, lo dejaron en observación, medicándole su diabetes, que estaba descompensada, y suministrándole antídotos para la presión arterial, que estaba elevada.

Cuando el anciano se recuperó un tanto, solicitó que localizaran a sus familiares. Enseguida Carlos se personó allí y pudo constatar la esmerada atención que le prodigaban al veterano los dos médicos y la enfermera que estaban de guardia.

Ellos habían recogido las pertenencias del anciano —reloj, ropa, llaves, carné de identidad, y la cartera con 58 CUC, aparte de los pesos. Todo fue devuelto íntegramente a los familiares.

También una persona anónima, que ellos no han podido identificar, le había llevado al anciano café con leche. Como los familiares del viejito no habían llegado aún, no han podido agradecerle a ese ser generoso, que obró en silencio, su gesto solidario.

«Le pedimos encarecidamente hacer llegar a todos ellos nuestra inmensa gratitud. Hechos como este ponen bien en alto el servicio médico del policlínico Reina, así como la solidaridad y honradez del cubano», concluye Carlos.

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