La casa de la discordia

La verdad, ese Sol indetenible, termina abriéndose paso, dijimos aquí el 10 de noviembre de 2012, respecto al caso del litigio legal de William Sosa Tamayo y su familia versus Luis López Pompa y la suya; alrededor de la vivienda sita en calle 14 No. 147, entre 11 y 9, reparto Siboney, Bayamo, Granma.

El asunto se desató públicamente cuando dimos a conocer, el 6 de octubre de 2012, la carta de William en la que se quejaba de convivir en su hogar con dos ocupantes declarados «ilegales» en reiteradas ocasiones, contra los cuales las autoridades correspondientes no actuaban.

Citaba William la letra de varias resoluciones que le daban la razón en el enfrentamiento contra esta pareja que había penetrado supuestamente de forma clandestina en una parte de la casa. Y se extendía en detalles de sus trámites infructuosos con las entidades correspondientes. Incluso, refería el bayamés cómo el estrés sostenido por este conflicto le había generado a él y los suyos padecimientos médicos certificados ya por especialistas.

Posteriormente llegó a Acuse... la misiva de Luis López Pompa, la otra mitad de esta polémica naranja. Al publicarla, el 10 de noviembre, se revelaron detalles importantes omitidos por William. Partía Luis de esclarecer que quien lo denunciaba como ocupante ilegal era su ex cuñado, y que la parte de la vivienda donde él (Luis) y su esposa estaban, no pertenecía a William, sino a su ex esposa: Odalis López Pompa.

Relataba asimismo Luis que Odalis y William se separaron de mutuo acuerdo, dividieron la vivienda y todo iba bien hasta que ella enfermó de insuficiencia renal crónica, tuvo que abandonar su parte y pidió a su hermano (Luis) que fuese a cuidársela. Esto último no le agradó a William y comenzó entonces la batalla legal por sacar a los supuestos intrusos.

En aquella ocasión argumentábamos que aunque de todas formas en la epístola de Luis no se rebatían las resoluciones legales que mencionaba William, sí resultaba penoso que este último hubiese escondido datos de peso en la historia. Y que cuando alguien se lanzaba a combates públicos, debía colocar todas las cartas sobre la mesa.

Hoy publicamos la tercera parte de esta triste saga. Se trata de la carta de Maricel de los Ángeles Hidalgo Figueredo, directora del Sistema de la Vivienda en Granma.

Argumenta Maricel que del inmueble poseían titularidad William Sosa Tamayo y Odalis López Pompa, «quienes al disolver su unión matrimonial ejecutaron acciones constructivas ilegales a los efectos de independizar sus nuevos núcleos»…

Odalis permitió la entrada a la parte que consideraba suya de su hermano y la esposa de él. William comenzó a promover acciones por sacarlos. Y ahí arrancó la larga guerra.

«Este tipo de asuntos, que tiene su amparo legal en el artículo 115 y siguientes de la Ley General de la Vivienda, al resolverse por la instancia municipal puede ser recurrido por cualquiera de las partes ante el Director Provincial de la Vivienda mediante recurso de apelación; y, a su vez, contra lo dispuesto es posible establecer recurso de revisión ante el Presidente del Instituto Nacional de la Vivienda», ilustra la Directora.

Así, detalla Maricel en orden cronológico la madeja de acciones legales en torno a la casa de la discordia desde 2010 a la fecha. Por cuestiones de espacio solo citaremos los últimos de estos legajos:

«Resolución No. 883/11 de fecha 12 de julio del 2011 de la DMV (…) se declararon ocupantes ilegales Luis López Pompa y Mayra González González, aclarando la obligación del Departamento de Enfrentamiento a las Ilegalidades de tramitar la construcción ilegal; así las cosas, se radicó de oficio el último expediente, el No. 1361/12, en el que consta la Resolución No. 1451/12 de fecha 6 de noviembre de 2012, por la que se transfirió al fondo del Estado el inmueble en litis, fundamentado (…) por el Decreto Ley 272/2001».

¿Resultado? «En la actualidad las partes son ocupantes ilegales de un inmueble que pertenece ahora al Estado cubano», explica la funcionaria. Aunque aclara que esta última decisión puede ser recurrida ante la Sala de lo Civil del Tribunal Provincial de Granma y para ello no se había vencido el plazo legal al momento de escribirnos (21/12/2012).

Ya excedimos el espacio de la sección. Solo agradecer la sustancial respuesta y comentar brevemente: ¿Había que llegar a tanto? ¿Cuánto cuesta conversar, entendernos, resolver las cosas como individuos pensantes, con justicia y bondad? Ah, ser humano...

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