Tres tristes turnos…

Ahora que los servicios médicos se han reorganizado, hasta su compactación en determinados sitios, urge hacer todas las coordinaciones para que se cumplan con precisión y puntualidad, de manera que no se afecten las personas que, desde muy lejos, acuden a esos menesteres, en un país con tantos problemas de transporte.

Yoleskevy Rodríguez (Francisco Cristiá 46, Esmeralda, Camagüey) cuenta que su suegra, paciente de 70 años, padece de distonía cervical. Y el 9 de enero pasado tenía turno médico en el hospital provincial Manuel Ascunce Domenech, en la capital provincial, para ponerse las inyecciones de toxina botulínica.

Y son 84 kilómetros de viaje desde Esmeralda. Como la señora no puede permanecer mucho tiempo sentada por su enfermedad, no puede trasladarse en cualquier vehículo, y lo hace en un medibús asignado por el Gobierno para los enfermos del municipio, el cual parte hacia Camagüey a las 5:45 a.m. aproximadamente.

El 9 de enero, esperando al doctor en el hospital provincial, le informaron que el mismo había tenido una dolencia, por lo cual lo habían ingresado. Perdió la señora ese turno, porque dicho galeno es el indicado para poner esas inyecciones riesgosas. Pero el imprevisto era comprensible. ¿Qué se le va a hacer?

La secretaria del doctor le dejó su número telefónico a la paciente para que llamara, con vistas a darle un nuevo turno médico. Así lo hizo y se lo otorgaron para el 29 de enero. Allí estaban, luego de recorrer los 84 kilómetros, el día y la hora señalados. Y tras dos horas de espera, vinieron a informarles que no se iba a poner el medicamento porque los martes no eran días para ello. La comunicación, señala Yoleskevy, la dio el jefe del Servicio. ¿Qué culpa tenía la señora?

La paciente y sus acompañantes se quejaron en Atención a la Población del hospital, donde les trataron muy bien, y les informaron que todo había sido un error, porque la doctora que iba a atenderla entraba de guardia a las tres de la tarde. Tal respuesta se la dieron a las 12 del día.

Una vez más, le dieron un turno para el viernes 1ro. de febrero. Volvieron a madrugar. Y otra persona de las que aguardaban el medibús junto a ellos en Esmeralda se percató de que eran casi las seis de la mañana y el citado ómnibus no aparecía.

Esa persona llamó a la Empresa de Transporte y le dijeron que lo único que había para viajar era el superbús, que transporta pasajeros habitualmente hacia Camagüey. Y ya había salido a las 5:30 a.m. Las demás guaguas estaban rotas, incluida la de los pacientes.

«De saber este problema con anterioridad, señala Yoleskevy, todos hubiésemos ido a coger el superbús, y resuelto el problema. Pero como esperábamos el medibús a las 5:30 a.m., ¡no pudimos ir al turno médico!».

Él pregunta. «¿Por qué no les informaron a los enfermos con anterioridad los contratiempos? ¿Por qué no priorizaron el superbús primero para los enfermos, y después montar al resto de los pasajeros?

Paga lo que debes…

Desde el poblado Cruce El Mijial, Nueve Palmas, Maniabón, en el municipio tunero de Puerto Padre, el productor agrícola Eriberto Escalona cuenta que es miembro de la cooperativa de crédito y servicios Otyilio Díaz y tributa caña al central azucarero Antonio Guiteras.

El problema es que «desde 2009 y hasta la pasada zafra tributé 1 031 toneladas de caña, de las cuales no he cobrado nada. Y por muchos intentos que he hecho en la delegación municipal de la Agricultura, y en la delegación provincial de Las Tunas, no lo he logrado».

Heredero de las tierras de su fallecido padre, trabajó con él desde niño. Y no puede entender tantos avatares y tropiezos con el hombre que produce para bienestar del país. ¿Por qué?

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