¿Telembarque?

Mabel Peña Soutuyo (Madrid No. 62, apto 2, entre Marqués de la Torre y Delicias, Lawton, La Habana) cree en los mecanismos financieros del país, en la comodidad que representa Telebanca. Paga los servicios de agua y electricidad por esa vía hace ya más de un año. Pero ahora, algo que sucedió la hace sentirse engañada.

Cuenta ella que lleva más de tres meses fuera de su hogar, mas se mantuvo pagando esos servicios a través de la referida vía. Pero como la Empresa Eléctrica no recibe a tiempo las notificaciones de pago, le retiraron el servicio sin previo aviso, metrocontador incluido.

Mabel visitó la Sucursal Luyanó —a la que pertenece— y la Dirección de la Empresa Eléctrica a nivel municipal. Y en ambos sitios le plantearon que su queja era la de ellos mismos y de muchos clientes.

«Quéjate, fue la frase repetida en ambos lugares, señala la clienta. El mecanismo no funciona: divorcio comunicativo e ineficiencia tecnológica entre Telebanca y la Empresa Eléctrica. Y aun conociendo este problema, la Empresa Eléctrica tiene como directiva el corte del servicio, aunque yo haya pagado».

Por encima de todo

Michel Morffi Peteira, jefe de Seguridad y Protección del Hotel Brisas del Caribe, en Varadero, recuperó la calma y el equilibrio tras una demoledora tempestad humana. Y quiere dar testimonio de su eterno agradecimiento…

Cuenta el lector que su primer hijo, de solo tres meses, fue intervenido quirúrgicamente a causa de una cardiopatía congénita en el cardiocentro pediátrico del hospital William Soler, en la capital.

Era tan pequeño su bebé y tan grande el peligro, era tanta la gravedad del niño, que hoy el padre tributa su total gratitud, a los excelentes profesionales de esa institución.

Hoy Michel acuna a su hijo en sus brazos, y confirma que está en Cuba, un país que, con mil problemas y dificultades, salva a sus niños por encima de todo.

Que no muera otro cine

Como muchos habaneros, Benigno Seijo (Aguiar No. 259, apto. 26, entre Empedrado y O’Reilly, La Habana Vieja) ha visto languidecer de olvido varias salas de cine de la capital.

Pero esta vez Benigno alerta de la inminente muerte de un cine muy especial, atado al recuerdo y la nostalgia de muchos habaneros durante sus años felices de la infancia: el Cinecito, en el boulevard de San Rafael, cerrado al público desde mayo de 2012. A pesar de algunas mejoras en su interior —dice—, no ha vuelto a prestar servicio a causa de un problema eléctrico, como explica un triste letrero en uno de los cristales de su puerta.

Benigno recuerda el lamentable antecedente de aquellas entrañables salas cinematográficas, a solo unas cuadras: Rex y Duplex, que se convirtieron —por numerosas razones, entre ellas la desidia— en insalubres vertederos. Defiende el derecho de los niños a tener su sala, y clama por que los espectros de Mickey, Minnie, Elpidio Valdés, Palmiche y el Pato Donald no sigan llorando solitarios en la oscuridad y las humedades de aquel cementerio de la imagen.

La pedagogía del incumplimiento

Clara Fundora (Calle 6ta. No. 328, reparto Flores, Santiago de Cuba) denuncia la flagrante transgresión que se registra en el pago a los trabajadores de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Frank País, en esa ciudad.

Refiere ella que nunca se sabe qué día será el pago cada mes, a despecho de lo estipulado en el Código del Trabajo de la República. «La respuesta —agrega— siempre es: del 5 al 10, con su dosis de misterio e intriga.

«Tamaña falta de respeto —apunta— afecta tanto a los trabajadores de la sede central, como a los de la sede de Versalles, donde es peor el caso, pues tienen que recoger el dinero al otro día del que se decida pagar. Puede ser el 7 o el 9, no importa. No hay día fijo de pago».

La trabajadora manifiesta que, «cansada de tanto luchar cada mes contra esos demonios, decido acudir a esta sección para ver, si haciéndose público el fenómeno, se corta el mal de raíz».

Victorias pírricas las que obtiene esta columna cuando se resuelven los problemas después de revelarlos aquí. Muy mal acostumbrados ya están algunos a que lleguen las soluciones por esta vía: a remache y por remiendos de urgencia. Así no se extirpan los males de raíz.

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